Nueva y especial entrega de este Rincón del Jugón. Especial porque no trata como habitualmente de un jugador, sino de un equipo que marcó una época. Y especial también porque no es un texto nuevo ni escrito por mi, sino unas líneas escritas por un buen amigo hace ya algunos años y que hoy rescato de nuestro foro originario NBA Fans.

When we were Kings

Me permito la licencia de copiar el título del genial documental sobre la pelea entre Mohammed Ali y George Foreman para remontarme a no mucho tiempo atrás y recordar a ese equipo que nos hacía divertirnos y disfrutar de un baloncesto alocado, rápido, ameno: Sacramento Kings. No es mi intención contar toda la historia de esta franquicia, sino más bien centrarme a partir de la llegada de los jugadores que hicieron posible que este equipo dejase atrás su particular “travesía en el desierto” y diera paso a a su más reciente época dorada.

Todo comenzó en la temporada 1997, con la llegada de Jason Williams, el fichaje de Vlade Divac y el traspaso de Richmond por Chris Webber.Todo ello sumado a Peja Stojakovic, elegido en el Draft de 1996. Seguro que todos somos capaces de recitar de carrerilla el quinteto titular de aquellos mágicos Kings. Seguro que todos podemos recordar el poco ímpetu que imprimían en defensa y el mortal ritmo con que martilleaban en el ataque. Seguían la filosofía del “si nos anotan 130 puntos, podemos ganar con 131″.

Recuerdo con especial cariño un partido jugado contra Seattle Supersonics (no recuerdo exactamente la temporada) en el cual Sacramento realizó una tan brutal exhibición de juego de ataque, que al final del tercer cuarto, ganaba de casi 50 puntos a los Sonics, a quienes les caían palos y no sabían ni de dónde. No ya sólo por eso, sino porque en el banquillo todos se estaban divirtiendo, eran como una pequeña familia. Creo que todos podríamos decir que éramos un poquito de los Kings, nos contagiábamos de su estilo de patio de colegio, de playground de barrio bajo. No hay que olvidar que en el banquillo estaba Rick Adelman y Pete Carril, que dieron rienda suelta a un juego ameno y alejado del típico “Defense… Defense!” que se comenzaba a estilarse en varias franquicias.

KINGS-1El fichaje de Dough Christie en el año 2000 fue el inicio del asalto al tren de la liga. Tal fue el nivel de este equipo , que en 2001 ocuparon la portada de la prestigiosa revista Sport Ilustrated, que rezaba : “The Greatest Show On Court” (“El Mejor Espectáculo en la Cancha”).

Fueron años de bonanza de resultados en la franquicia, que no cambiaron, sino que aumentaron, con el traspaso de Mike Bibby por Jason Williams. En playoffs se culpó a J-Will de ser alocado y no distribuir correctamente los balones para sus compañeros. Todo ellos porque los Kings ya no sólo buscaban el mas difícil todavía. Buscaban el anillo. Justo la llegada de Bibby contribuyó a la que, hasta el momento, ha sido la mejor temporada del equipo en su historia : 61-21.

Ese mismo año los Kings se plantaron en la final dela Conferencia Oeste, frente a Los Ángeles Lakers de Kobe Bryant y Shaquille O’Neal. Los Kings dominaron buena parte de la ronda, incluso se pusieron 3-2 arriba, pero finalmente acabaron cayendo ante los californianos. El ocaso de este gran equipo se forjó en la temporada 2004-2005 : Divac se marchó a Lakers como agente libre, Christie fue traspasado por Cuttino Mobley , Bobby Jackson por Bonzi Wells y lo más sangrante, Webber fue poco menos que regalado a 76ers a cambio de Corliss Williamson, Bryan Skinner y Kenny Thomas. Dicen las malas lenguas que Stojakovic dijo “o él, o yo”. Y ya sabemos como acabó la historia… Ni la llegada de Brad Miller y Shareef Abdur-Rahim apaciguó los ánimos del Arco Arena, que clamó contra estos traspasos.

Y a partir de ahí, volvió la travesía en el desierto, con algunos fichajes buenos como Artest o la grata sorpresa de Kevin Martin desde el Draft. No dudo que vuelvan a ser un equipo grande, la NBA es una liga cíclica y de épocas: hoy estas arriba y en 4 años puedes estar abajo; pero hay que darse cuenta de que tal veneración por un juego ofensivo difícilmente se pueda dar en otra franquicia NBA (ni siquiera el Run&Gun de los Suns o el juego de los Hornets de Baron Davis se podrían comparar).

Quedarán para siempre en nuestras retinas los pases mirando al tendido de Williams, los estratosféricos triples de Stojakovic, ver a Webber subir la pelota como un base y anotar como un alero, a Vlade Divac y sus eternas luchas con O’Neal, al Arco Arena enloquecido haciendo sonar sus cencerros y sobre todo: siempre nos quedarán Andrés Montes, Antoni Daimiel y aquellas madrugadas en las que nos íbamos a dormir a las tantas, pero con la sensación de que podríamos tirarnos otras 8 horas seguidas viendo jugar a este equipo, las ojeras del día siguiente sin importar haber dormido 3 horas, simplemente porque éramos felices. Porque ellos nos hicieron felices.

Vendrán muchos Reyes de aquí en adelante. Pero ninguno borrará el recuerdo de aquellos Kings. Larga vida al tocata de pilas, a la tortilla de patatas y al equipo yé yé.