Trey Burke fue elegido en la novena posición del Draft de 2013 por Minnesota Timberwolves y sería después traspasado a Utah Jazz. Su buen juego durante sus dos años como jugador de los Michigan Wolverines llamaron la atención a muchas franquicias. Los Wolverines consiguieron llegar a la Final Four y en el partido final ante Louisville acabaron cayendo derrotados. En ese partido, Burke consiguió 24 puntos y mantener todo el honor posible de un gran grupo de jugadores en el que se encontraban otros pertenecientes en la actualidad a la NBA como Tim Hardaway Jr., Nik Stauskas, Glenn Robinson III o Caris LeVert.

Tras tres años en Utah donde deambuló sin pena ni gloria, decidió buscarse las castañas fuera y su destino fue Washington. Su valor había decrecido notablemente y llegaba a la franquicia capitalina para ser el recambio de John Wall, o al menos eso era lo que él esperaba. Otra temporada decepcionante para la historia de la carrera de Burke. El plan no se estaba ejecutando de la manera esperada y se volvía a ver sin equipo. Intentó volver a la NBA durante el pasado verano e incluso estuvo muy cerca de firmar con Oklahoma City Thunder, pero decidió optar por New York Knicks.

La etapa de Trey Burke en Washington fue decepcionante

Trey Burke llegaba a un equipo que había perdido a su anterior base, Derrick Rose, y que su elección en el Draft, el joven Ntilikina no sería capaz de asumir los galones necesarios para salir como titular en una organización de tal renombre como los Knicks. En New York le dieron una nueva oportunidad aunque solo fuera durante un par de días. La firma de Jarrett Jack y Ramon Sessions le dejaron completamente fuera y desde las oficinas decidieron prescindir de sus servicios. Burke se veía de nuevo de patitas en la calle y sin un rumbo certero. ¿Qué sería de su carrera?

Prefirió mantenerse ligado a la organización y tener la posibilidad jugar en la G League. Los Westchester Knicks serían su nueva casa y comenzaría una etapa dura pero necesaria para poder volver al lugar que merece. No es fácil volver a poner los pies en el suelo y reconocer que tendrás que compartir vestuario con jugadores de menor nivel para ganarte la confianza de un equipo que apueste por tus servicios. El sueño americano no estaba siendo lo que Burke imaginaba. No tuvo otra opción que atarse las zapatillas y competir como el que más. No es nada raro que durante la temporada los equipos pidan la incorporación de algún jugador de la G League para completar sus plantillas en caso de lesión o para cubrir ese decimoquinto puesto.

No obstante, no es tan sencillo que se den esos factores y que sea tu nombre el elegido. Para ello hay que ganarse una reputación en esta competición y ese era el principal propósito de Burke. Qué mejor manera de hacerlo que batiendo el récord de puntos de la franquicia con 43 ante Delaware 87ers. Desde que decidió intentarlo de nuevo desde la base de esta competición, el oriundo de Ohio se ha convertido en puro espectáculo. Un candidato al MVP si finalmente tiene que quedarse en Westchester Knicks durante toda la temporada. Es el segundo máximo anotador de la G League con 25,2 puntos por partido a los que hay que añadir 5,8 asistencias, 3,2 rebotes y 1,7 robos.

Sin embargo, las semanas siguen pasando y sigue sin ser reconocido por otras franquicias. Aún queda un equipo con la posibilidad de ofrecerle un contrato de dos vías, Minnesota Timberwolves. De lo contrario, tendrá que demostrar que es capaz de sustituir a un jugador que se encuentre en un plantel actual de alguno de los 30 equipos de toda la competición. No ha decidido bajar el nivel y su nivel de motivación por conseguir su objetivo sigue siendo el mismo. La semana pasada consiguió liderar a los Knicks con 29 puntos y seis asistencias por partido que les colocan en puestos de Playoffs con la segunda plaza de la Conferencia Este y la primera de su división. En dos de las cinco derrotas que han cobrado en Westchester, Trey Burke no participó.

Mientras tanto tendrá que seguir ganándose una oportunidad esperando ese ‘Call-Up’ con cada gota de sudor. El tiempo es oro y Burke está consiguiendo forjar una fortaleza dorada que sirva de gran escaparate para todas las franquicias que decidan meter la cabeza bajo tierra y buscar refuerzos de sus afiliados.