Ha sido un año de ensueño para la franquicia canadiense que ha firmado la mejor temporada de su historia alcanzando las 59 victorias y proclamándose por primera vez campeón de la Conferencia Este. Pero el sueño de la temporada regular ha llegado a su fin y ahora los Raptors se enfrentan a su pesadilla particular. Al igual que le ocurría a Bill Murray en la clásica y sobrevalorada película de los noventa ‘Atrapado en el tiempo’, los de Toronto despiertan ahora de un sueño placentero y se ven atrapados una vez más, por quinta vez consecutiva, por el miedo de no alcanzar su meta.

“Este año sí” pronostican los más optimistas, y argumentos les sobran para creer en este equipo. (+1) El rendimiento deportivo durante una larga temporada regular, más allá de la cifra de victorias alcanzada, es un buen aval de cara a los playoffs; pero además, (+2) el hecho de llegar a la postemporada con todos los jugadores en plenitud física; con DeRozan en el mejor momento de su carrera deportiva, acompañado de un Lowry con la cabeza al 100% en Toronto tras su renovación del pasado verano, de un Ibaka asentado tras una temporada completa en la franquicia o un Valanciunas con máxima confianza tras apostar una vez desde los despachos por su continuidad, unidos a la mejor segunda unidad de toda la competición con hombres con el descaro de VanVleet, Siakam, C.J. Miles, Poeltl, Wright o Powell. (+3) El factor cancha a favor durante todos los playoffs (a excepción de una hipotética final ante Houston Rockets) será también un factor clave, y es que el público de Toronto es sin duda un arma que los de Casey deben conseguir rentabilizar en este camino al éxito. Por último, (+4) las dudas en los rivales de Conferencia no hacen más que allanar el camino a las Finales para los Raptors; las (lamentables) lesiones que han liquidado a los Celtics, el mal momento de unos Cavs ultradependientes del dominio de LeBron James, la inexperiencia de los jóvenes Sixers o el decepcionante rendimiento de Bucks y Wizards, no son sino invitaciones a que los Raptors no decepcionen una vez más.

Hay motivos para creer en los del Norte… pero estamos en playoffs y la trayectoria de la franquicia pesa y de qué forma en estos momentos, a la hora de la verdad. Lo cierto es que (-1) la postemporada es el momento de las estrellas y hasta la fecha ni DeMar DeRozan, ni Kyle Lowry, han rendido en este tramo de la competición al nivel de superestrella en el que se les cataloga. (-2) Más allá de sus dos principales referentes, los Raptors presentan la segunda plantilla más joven de estos playoffs tan solo por detrás de Portland. Juventud e inexperiencia que son un arma peligrosa en la postemporada y que puede mermar notablemente el rendimiento de hombres clave como Anunoby, Poeltl, Siakam o VanVleet. (-3) Los canadienses han sido incapaces de ganar su primer partido de playoffs en ninguna de sus nueve experiencias anteriores, aun teniendo el factor cancha a favor en más de la mitad de esas ocasiones, un peso demasiado duro que levantar en una serie eliminatoria. (-4) Los Washington Wizards han sido octavos en el Este tras una temporada catastrófica, pero es evidente que el potencial del equipo de la capital estadounidense está muy por encima de su clasificación; hombres como John Wall y Bradley Beal son una amenaza suficientemente importante para cualquiera en una postemporada y, sin ir más lejos, hace tres años los propios Wizards barrieron a los Raptors en primera ronda con un incontestable y humillante 0-4.

Quiero acabar este artículo volviendo a la referencia cinematográfica tomada como excusa de estas líneas para recalcar que (ojo, spoiler!), si bien todos recordamos al bueno de Bill Murray sufriendo día tras día al verse atrapado en su propia pesadilla durante diez años, lo cierto es que el protagonista consigue aprender de sus errores y encontrar la salida a su particular desgracia, convirtiendo su experiencia en ese periodo “maldito” en el aprendizaje necesario para avanzar. Permitidme creer que, como Bill Murray, mis Raptors habrán aprendido lo suficiente para que en su décima presencia en playoffs, “este año sí”, los argumentos favorables pesen más que las excusas y alcancemos nuestra meta: las Finales de la NBA (y allí poder seguir soñando).