Los días del pívot clásico han acabado. Porque al ‘center’ se le sigue pidiendo protección, rebote y contundencia, pero también abrir el campo, atacar de cara, correr la pista, echar el balón al suelo o cubrir al base rival en un cambio defensivo. Son ellos los que recogen los frutos de la evolución del juego y son ellos los que marcarán el futuro de la posición. Este Draft llega para comprobarlo. 

¿Quién es?

  • Nombre: Mohamed Bamba
  • Altura: 2.16 m (2.40m de envergadura)
  • Posición: Pívot
  • Procedencia: Texas Longhorns
  • Estadísticas: 12.9 puntos, 10.5 rebotes, 3.7 tapones
  • Proyección en el Draft: 3-7

El proyecto más ambicioso del próximo Draft. Cuando uno registra la mayor envergadura de la historia del Draft Combine y se filtra que has recorrido 3/4 de cancha en 3.04 segundos (más rápido que Russell Westbrook o John Wall), sólo se puede hablar de uno de los mayores prodigios físicos de la última década. Y aún hay más.

Porque si algo ha demostrado Mo Bamba es su potencial en todas las facetas del juego. Mientras  amenaza con consolidarse en la élite defensiva de la liga, el pívot corre la cancha, atrapa balones estratosféricos y empieza a lanzar de tres puntos. Un espécimen moldeado para desafiar toda lógica. 

Tiene las condiciones para ello, pero sobre todo, la ética de trabajo. Más allá de las medidas, Bamba ha conseguido poner su nivel de entrenamiento a la altura de las expectativas. Cada partido en Texas era mejor jugador y eso tiene un valor incalculable. Igual que su potencial. Algunos pueden decir que el cielo es su límite, aunque con esos brazos bien podría tocarlo con los dedos. 

PUNTOS FUERTES

  • Físico

La singularidad de Bamba está en la combinación de altura, envergadura y movilidad. Sus brazos interminables le permiten un rango de acción muy amplio, factor que aprovecha tanto en las transiciones ofensivas como en el juego sin balón. Aunque sus manos son mejorables, llega donde otros no pueden, creando líneas de pase inverosímiles en continuaciones y ‘alley-oops’.

Es a campo abierto donde más se manifiestan todas estas virtudes. Bamba ha pasado de vivir en la zona a ser una amenaza notable al contraataque. Es capaz de iniciar acciones ofensivas desde el rebote o el tapón, dando salidas rápidas y ejecutando como tráiler. Es ahí donde realiza un despliegue espectacular de sus facultades. Verticalidad y contundencia que nacen, de nuevo, en una envergadura imparable en estas situaciones.

  • Defensa

Bamba oposita a ser uno de los mejores defensores de la NBA. Palabras mayores con mucho trabajo pendiente, pero sobrado de condiciones. Su envergadura (sí, otra vez) multiplica su presencia interior. Intimida, cambia tiros y es un jugador muy atento en la primera ayuda en penetración. Su buen ‘timing’ en el tapón consolida su perfil de ‘rim protector’.

Aunque su movilidad lateral aún presenta margen de mejora, resulta muy avanzada para un jugador de sus características. Es capaz de aguantar en los cambios defensivos, tapando ángulos de penetración y manteniéndose firme tras el primer paso del rival. Sus 3.7 tapones ayudan a la hemeroteca, pero su impacto va más allá. Será clave que aumente su masa muscular para ser más sólido en contactos y mantener mejor la posición en poste bajo.

  • Potencial ofensivo

Con Mo Bamba no es tanto lo que ha hecho como lo que puede llegar a hacer. Con todo lo que ello conlleva. Su producción ofensiva se ha limitado fundamentalmente a la transición, las continuaciones y el rebote ofensivo. En definitiva, el juego sin balón.

Sin embargo, hay destellos para pensar en él como un tesoro por descubrir en ataque. Su lanzamiento exterior es la principal razón y uno de los temas más comentados al otro lado del charco. Ver a un 7’1 con 2.40 de envergadura anotar con solvencia 5 triples consecutivos en un vídeo llama la atención, pero hay que ir más allá del fenómeno viral. Bamba ha trabajado con el prestigioso entrenador Drew Hanlen para mejorar su mecánica y los resultados parecen evidentes. Mecánica más fluida, ‘release’ sólido y mejor posicionamiento del balón.

La muestra es pequeña (1.7 triples lanzados por encuentro) pero Mo Bamba ha demostrado detalles adaptables a la élite. Es en situaciones de transición donde más ha frecuentado la amenaza exterior, sin embargo, es desde la media distancia y en uno contra uno donde han podido verse las aplicaciones más prácticas. La combinación de altura y envergadura hace que sea muy difícil de defender.


En el poste la realidad es similar. Demuestra coordinación en apoyos y cierta explosividad en los giros, pero aún no se ha afianzado como una amenaza de espaldas al aro. Hay material de sobra para convertirle en un jugador solvente, sobre todo en el juego en llegada. Sin necesidad de sistemas es capaz de ganar posiciones rápidas y aprovechar los espacios para desplegar sus facultades. Limitaciones técnicas aparte, ha evolucionado mucho en sus lecturas ofensivas.

  • Rebote

Sobran las razones para ver en Bamba a un reboteador de élite. Un jugador de sus características es un valor seguro en los rechaces. Su envergadura le convierte en una amenaza permanente en el rebote ofensivo, una de sus principales vías de anotación. Es un jugador enérgico, con intuición en los balones sueltos y ha aprendido a ganarse la posición con solidez. Es tal su presencia en la zona que en la NCAA se ha visto como varios equipos renuncian al rebote ofensivo con él en pista. Situación que él aprovecha para iniciar contraataques y posicionarse como tráiler. 

PUNTOS DÉBILES

  • Fundamentos ofensivos

Aunque la mejoría es innegable las limitaciones también lo son. Mo Bamba es más proyecto que realidad en la parcela ofensiva. No cuenta con ningún movimiento que lo caracterice y tiende a sufrir si no goza de una clara superioridad física en el uno contra uno. Le cuesta crearse sus propios espacios y conseguir la separación suficiente para lanzar tiros cómodos. Depende en exceso de su mano derecha, siendo un jugador previsible y poco creativo.

Más allá de su repertorio, preocupa también su falta de dureza. Necesita ganar masa muscular para absorber contactos, pero también ser más contundente en sus movimientos y ser más competitivo ante su defensor. Esto ha derivado en que cada vez fuese más habitual verle lanzar de media o larga distancia y así rehuir las situaciones físicas. 

  • Lecturas defensivas

Si Bamba quiere alcanzar todo su potencial defensivo debe mejorar en sus lecturas. Tiene problemas en la defensa de las situaciones de 2×2, tiende a perder a su par en el ‘pop’ y a veces llega tarde a la continuación ante rivales más rápidos que él. Son sobre todo fallos de concentración que pueden penalizarle mucho en la NBA. Sin embargo, es innegable la constancia en la evolución de un Bamba que ha demostrado la ética de trabajo para dar el salto de calidad que pide su ‘hype’.