Los días del pívot clásico han acabado. Porque al ‘center’ se le sigue pidiendo protección, rebote y contundencia, pero también abrir el campo, atacar de cara, correr la pista, echar el balón al suelo o cubrir al base rival en un cambio defensivo. Son ellos los que recogen los frutos de la evolución del juego y son ellos los que marcarán el futuro de la posición. Este Draft llega para comprobarlo. 

¿Quién es?

  • Nombre: Marvin Bagley III
  • Altura: 2.11 m
  • Posición: Ala-pívot
  • Procedencia: Duke Blue Devils
  • Estadísticas: 21 puntos, 11.1 rebotes, 1.5 asistencias
  • Proyección en el Draft: 2-3

Adelantó un año su llegada a la NCAA y no dejó indiferente a nadie. Desde el primer día Marvin Bagley fue un todoterreno en Durham, un interior de nueva generación que tan pronto se adueñaba de su tablero como reventaba el del otro equipo. Un prodigio atlético capaz de sumar en todas las facetas ofensivas sin desentonar en ninguna. Y los números lo demuestran.

La maquinaria de dobles-dobles se entiende desde el instinto. Bagley es un jugador guiado por su intuición y pulido desde su físico. Aunque su potencial es innegable, es su proyección para sumar desde el primer día lo que le convierte en uno de los tesoros de la camada que viene. Ha tenido que aparecer un titán como Ayton para cerrarle las puertas al número 1, sí es que las tiene.

La defensa y la toma de decisiones son los únicos interrogantes para un jugador que reivindica la evolución del juego. Sea Sacramento, Atlanta o Memphis, escoger a Bagley parece un valor seguro.

PUNTOS FUERTES

  • Físico

Las virtudes de Bagley nacen en un físico privilegiado. Consigue influir en el juego sin apenas esfuerzo, tanto por verticalidad como por movilidad. Ambas confluyen para hacer de él una amenaza permanente en transición y un quebradero de cabeza en el juego aéreo. Su facilidad para jugar por encima del aro y su potencia para finalizar han moldeado un jugador muy interesante en el juego sin balón. El pick-and-roll debería ser el siguiente paso. 

Todo esto se refleja a campo abierto. Bagley se encuentra muy cómodo con espacios, en la salida lateral y actuando como tráiler. Es en situaciones en carrera donde exhibe su coordinación y equilibrio, demostrando potencial para adaptarse a las transiciones de la NBA. Es ágil, se levanta rápido y tiene buenas manos. Condiciones para asentarse como un objetivo habitual para alley-oops.

  • Rebote

Es en esta faceta donde se consuma lo anterior y se consolida su instinto. Si bien es solvente técnicamente y acostumbra a estar bien posicionado, el hambre de balón hacen de Bagley un pilar reboteador. Sobre todo en ataque. Es en el tablero rival donde exhibe posiblemente su virtud más infravalorada: su segundo salto. Reacciona rápido y se despega del suelo con una facilidad determinante. Un auténtico cazador que no se da por vencido en situaciones de balón suelto. Intangible muy importante para un jugador de tal perfil ofensivo.

  • Versatilidad 

Si bien el concepto “versátil” parece desgastado por los analistas, es complicado no usarlo con Bagley. Ya avisaba en el instituto, pero en Duke ha conseguido llevar su polivalencia a otro nivel. Le gusta atacar de cara, tiene un buen primer paso y es muy ágil a la hora de marcar los pasos. Si abarca tanto en campo ofensivo es por su agresividad. Siempre mira al aro y no duda en alejarse de él para crear ventajas sobre interiores más lentos que él.

Su manejo de balón no es brillante pero sí solvente. Es capaz de echar el balón al suelo, optimiza los botes y necesita muy poco para adentrarse en la zona. En el poste no es tan determinante pero sí ha mostrado destellos de lo que puede ofrecer en la NBA. Su agilidad de espaldas, la amplitud de su zancada y su excelente touching con la mano izquierda dan muchas alternativas en el juego a media pista. Le gusta asumir responsabilidad en el uno contra uno y ser referencia en ataque. 

El tiro exterior es su diamante en bruto. Su tendencia a jugar de cara propició que lo incorporara como arma habitual hasta convertirse en uno de los factores más llamativos de su juego, sobre todo de cara al futuro. Aunque ha sido inconsistente, se ha encontrado cómodo en situaciones de transición. Ha sabido aprovechar la amenaza interior de su compañero Wendell Carter para coger confianza y abrir el campo. Esto último le dio muchas alternativas a Coach K.

 

PUNTOS DÉBILES

  • Defensa

Ha pasado de ser interrogante a convertirse en grieta. Los Blue Devils han tenido que apostar por una defensa en zona durante todo el año para cubrir carencias, y aún así, no han sido capaces de esconder las de Bagley. Y no es por condiciones. Tiende a despistarse en los cambios defensivos, sufre en situaciones de bloqueo directo y no mantiene la concentración en secuencias ofensivas largas. 

Aunque su movilidad lateral es notable, sufre mucho en los contactos y en ocasiones no contesta los tiros rivales pese a la potencia de su tren inferior. Sufre mucho en el poste y puede hacer mucho más en el uno contra uno. Sin suda, su asignatura pendiente para adaptarse a las exigencias de la NBA.

  • Toma de decisiones

Lo destacan en Draft Express y es posible el mejor reflejo de la realidad. En su temporada universitaria, Marvin Bagley ha terminado con 50 asistencias* y 75 pérdidas. Pese a suponer la principal referencia ofensiva de su equipo no ha sido capaz de aprovecharlo para sus compañeros. Tiende a forzar las jugadas y le cuesta simplificar las situaciones de uno contra uno, donde se han notado posibles carencias en el uso de su mano derecha. En ocasiones abusa de su lanzamiento de media distancia y no detecta la ventaja física. Hablar de egoísmo quizá es exagerado, pero sí es cierto que se implica poco en el juego colectivo. 

Aunque el margen de mejora es enorme y sus problemas en la selección de tiro también están en su juventud, de su evolución en las lecturas dependerá si se encasilla o no como finalizador. Tanto sus condiciones físicas como su agresividad dan para mucho más. Tiene puntos para aburrir, falta orientarlos en la dirección correcta.