Cuando, como era previsible, los Cleveland Cavaliers seleccionaron a LeBron James con el número 1 del Draft un lejano 26 de Junio de 2003, quedó muy claro quién iba a ser a partir de entonces el elegido para ser la pieza central de un proyecto ganador en el equipo del estado de Ohio. Sin embargo, son pocos los que recuerdan que apenas un año antes la franquicia que en aquel momento era propiedad de Gordon Gund había elegido con el número 6 a una joven e ilusionante promesa procedente de la Universidad de Memphis, que decidió dar el salto a la NBA tras finalizar su año Freshman en Tennessee.

Aunque en su único año universitario dejó una buena imagen, Dajuan Wagner era conocido en EEUU por haber hecho historia en el High School de su pequeña ciudad, Camden, en el estado de New Jersey. Allí finalizó su carrera con un total de 3462 puntos anotados (récord histórico para cualquier instituto de NJ), incluyendo un partido de 100 puntos en Enero de 2001 y un promedio de 42.5 puntos por partido en su año sénior. Durante su único año en Memphis a las órdenes de John Calipari lideró a unos Tigers que cosecharon un récord de 27-9 (con victoria en el NIT incluída) con unos promedios de 21.2 puntos, 2.5 rebotes y 3.6 asistencias por juego. Se le firmaría por un montante total de $7.4 MM y tres años, con una cuarta campaña que sería opción del equipo.

Y pese a todo lo anterior, Wagner llegaba a la NBA con la incertidumbre de la indefinición: con apenas 188 cm de altura su juego era mucho más propio de un escolta que de un base, algo que si bien en la NBA actual no supone problema alguno (para algunos equipos, al contrario), en la NBA de hace 15 años ello penalizaba y mucho salvo que fueras Allen Iverson. Al menos, eso sí, iba a ser parte fundamental en la reconstrucción de una franquicia que cosechaba 4 temporadas consecutivas por debajo del 50% y que tenía un ilusionante futuro por delante debido a la gran cantidad de jugadores jóvenes que formaban parte de la plantilla (entre los que destacaban Ricky Davis y Darius Miles, además de un recuperado para el baloncesto Zydrunas Ilgauskas).

A nivel colectivo aquel curso 2002-03 fue desastroso para los Cavs, con un récord de 17-65 y con el paso por el banquillo primero de John Lucas (que apenas consiguió ganar 8 partidos a lo largo de los 42 que dirigió al equipo previo a su despido) y posteriormente de Keith Smart. Y a nivel individual el curso estuvo marcado por los problemas físicos: si inicialmente sufrió una infección de orina que le obligó a perderse el primer mes de competición (volvería el 26 de Noviembre en un partido en casa ante Sacramento donde debutó en la NBA como titular), el 7 de Marzo se dañaba el cartílago de su rodilla derecha y decía adiós a la temporada al tener que pasar por el quirófano. En resumen, sólo pudo disputar 47 partidos, en los cuales, eso sí, causó una grata impresión en la que a la postre sería la peor franquicia de la NBA, alternando los puestos de PG y SG: promedió 13.4 puntos en apenas 29.5 minutos por noche. Quedaba como asignatura pendiente mejorar su selección de tiro (apenas un 36.9% en TC y 31.6% en T3).

La nueva campaña 2003-04 vino cargada de novedades: a la selección de LeBron James con el número 1 del Draft (y su presumible inclusión en el quinteto como base titular, con Davis y Miles en las alas) se añadió la llegada de Paul Silas, un entrenador que gustaba dirigir a un perfil de jugador tipo que estaba en las antípodas del que podía representar Wagner: un “combo guard” de poca estatura cuyo punto fuerte era crear para él mismo antes que para sus compañeros y que para colmo no destacaba por su consistencia atrás. Y por si fuera poco lo anterior, otro nuevo problema en la rodilla derecha le supuso una nueva visita al quirófano, con sus pertinentes dos meses de baja. Logró debutar el 6 de Enero en unos Cavaliers profundamente inmersos en una remodelación de plantilla que daría con los huesos de Ricky Davis en Boston (en un paquete junto, entre otros, Chris Mihm, a cambio fundamentalmente de Eric Williams y Tony Battie) y Darius Miles en Portland (para poder obtener, de una vez por todas, a su ansiado base: un Jeff McInnis que en Portland vivía a la sombra de Damon Stoudamire).

Con aquellos traspasos quedaba ya bien definido un quinteto más al estilo de Silas con McInnis-James-Williams-Boozer-Ilgauskas y desde el banquillo un Tony Battie que disputaría una cantidad no desdeñable de minutos en los últimos cuartos. Un banquillo donde Wagner apenas tenía cabida a pesar de la escasez de jugadores de talento, puesto que Ira Newble y Kevin Ollie estaban por delante de él en la rotación al ser más del agrado de Silas.

Finalizó el curso habiendo disputado 44 partidos, pero su promedio de minutos bajó de 29.5 a 16.1 y su producción cayó hasta los 6.5 puntos por noche, con unos porcentajes similares a los del curso anterior. Ello hizo que Cleveland no ejecutara su opción para la 2005-06. Colectivamente, el equipo logró sumar 35 victorias que no fueron suficientes para alcanzar los PO en una Conferencia Este donde el acceso a la postemporada no era especialmente caro (Boston consiguió entrar con apenas una victoria más, 36-46).

Y se llega así a la 2004-05. Un esguince de tobillo derecho le impedía nuevamente poder iniciar la temporada con el resto del equipo. Volvió a mediados de Noviembre y apenas dos semanas después volvía a caer, en esta ocasión debido a una fascitis plantar en el pie derecho. Un mes renqueante, donde apenas pudo disputar 3 partidos, hasta que se llegó al 5 de Enero, día que causó baja y fue incluído en la lista de lesionados por lo que catalogaron “flu-like symptoms”. Después de varios días con un cuadro de fiebre asociado a intensos dolores abdominales y diarrea que requirió incluso ingreso hospitalario, decidió acudir a la Cleveland Clinic, donde le diagnosticaron de Colitis Ulcerosa, un tipo de lo que se conoce como “enfermedad inflamatoria intestinal” que, por suerte, únicamente se limita al colon (una parte del intestino grueso), a diferencia de otras dolencias como la Enfermedad de Crohn que se pueden extender por todo el intestino (y la cual con casi toda probabilidad hubiera supuesto su retirada automática del baloncesto profesional).

Aquellas molestias abdominales y aquel cansancio asociado a calambres poco menos que “inexplicable” que venía arrastrando de forma intermitente desde el inicio de su periplo universitario tenían ahora una explicación, así como una solución no precisamente sencilla por las consecuencias que pudiera tener a largo plazo para su carrera: para curar la enfermedad necesitaba que se le extirpara todo el colon, dado que el tratamiento farmacológico no estaba siendo efectivo para controlar la sintomatología (que incluía, fundamentalmente y como se mencionó antes, intenso dolor a nivel abdominal y diarrea). Por suerte, y en teoría, los problemas debían desaparecer una vez removido el mismo. Tras visitar a un especialista en su New Jersey natal decidió operarse, llevándose a cabo la intervención en Octubre de 2005. Al despertar de la misma pasó un día con molestias en la zona de la incisión, pero estos fueron los únicos “problemas” que hubo tras la operación: los dolores desaparecieron por completo para siempre.

Ahora quedaba lo más difícil: reanudar su carrera profesional no sin antes guardar un período de 6 meses alejado de cualquier actividad física (además, debido a la enfermedad había perdido unos 16 kg). En Abril de 2006 comenzó de nuevo a entrenar en su NJ natal, encontrándose en aquel momento en una forma física “que no podía ser peor” en palabras de su preparador físico. Tras entrenar a lo largo de 4 meses durante 5 días a la semana, Wagner había recuperado más de 13 kg y volvió a la NBA ese mismo mes de Agosto para disputar la Summer League de aquel año, donde destacó de una forma bastante notoria al anotar 65 y 67 puntos en dos partidos consecutivos.

Todo ello le sirvió para, tras despertar el interés de varias franquicias (se llegó a hablar de su fichaje por los Sixers), ganarse una invitación para el Training Camp de los Warriors y posteriormente un contrato mínimo de dos años de duración (sólo uno garantizado) en Septiembre. Sí, en aquellos Golden State Warriors que protagonizarían el “We Believe” de la mano de Don Nelson en el banquillo y Baron Davis, Monta Ellis y Jason Richardson en la pista. Con un entrenador que esta vez sí apreciaba sus virtudes, y además con la lesión de un J-Rich que ocupaba presumiblemente uno de los puestos en el cinco inicial de cara al comienzo del curso, parecía factible volver a ver a Wagner a pleno rendimiento disfrutando de minutos de nuevo en la NBA.

Pero por desgracia las buenas noticias duraron poco: únicamente pudo vestirse de corto en un partido oficial con la elástica de Golden State, anotando 4 puntos en 7 minutos en un “blowout” contra los Pistons el 11 de Noviembre de 2006. El 20 de Noviembre, y por sorpresa, era cortado. ¿La razón? Su cuerpo no estaba preparado para aguantar el ritmo que exige una temporada NBA. Mentalmente había conseguido volver a la Liga, pero su salud volvía a truncar todo.

Unos 3 meses duró el sueño del regreso a la NBA. Un año después de ser cortado probó fortuna “overseas” en el Prokom Trefl, equipo que en aquel entonces disputaba la Euroliga, pero su aventurá se truncó tras 6 partidos en los que tuvo un rendimiento discreto (8.3 puntos por noche) al reproducirse sus problemas en la rodilla y sumarse otros en la cadera. Una vez extinguido su compromiso con el equipo polaco, Wagner se retiró a su NJ natal y no volvió a intentar un regreso al baloncesto profesional. Únicamente se escuchó en verano de 2014 que se había estado preparando por si algún equipo NBA (se rumoreó, de nuevo, Philadelphia) volvía a llamar a su puerta. Pero esa llamada nunca se llegó a producir.

Quedó pues truncada de forma abrupta la carrera de un jugador que si bien no hubiera sido ni mucho menos parecida a la de LeBron James de haber mantenido una buena salud, si que pudiera haber contribuido a que su primera etapa con los de Ohio hubiera sido más productiva si cabe. De nuevo, y al igual que en otros muchos casos, Wagner es otro elemento más de esa enorme conjunción de “What if” que representa la mejor liga profesional de baloncesto del mundo.