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Peligro: vuelve el Payton-gate

Redactado el 16 de octubre de 2012 por Jaime Romo

El plan de Los Angeles Lakers para asaltar el anillo esta temporada recuerda sospechosa y peligrosamente al de 2004.

Hagamos un poco de memoria: Ese año los Lakers de un jovencísimo Kobe y un estelar O’Neal venían de perder en las semifinales de conferencia contra San Antonio. Con dos estrellas en ese roster y un tres sólido (Rick Fox) dejaron ir a jugadores secundarios como Brian Shaw, Glen Rice o Robert Horry, que habían sido importantes en otras temporadas, para hacer dos grandes movimientos: cubrir la posición que a la larga ha acabado siendo el punto débil tradicional de esa plantilla, la de base, con un renombradísimo, veteranísimo pero aún nunca campeón Gary Payton; y fichar a otro cuasi-anciano en busca de su última oportunidad para alcanzar la gloria que Jordan le negó: Karl Malone.

Se formó así una plantilla con un cuarteto devastador sobre el papel en el que la conjunción de veteranía y talento prometía grandes éxitos. Favoritos indiscutibles al anillo desde el primer momento, varios factores impidieron que esa plantilla desarrollara el potencial que se le presumía: la conjunción de lesiones de los veteranos, la poca profundidad de banquillo y, especialmente, la lucha de egos que desenencadenó los archiconocidos problemas de vestuario que adornaron la relación Kobe-Shaq les llevaron a un récord de temporada 56-26.

Esos números fueron suficientes para ganar la Pacific, pero sólo sirvieron para ser terceros de conferencia tras Minnesota (primeros pasos de un KG pletórico) y San Antonio; y fueron considerados una decepción por la prensa y aficionados, que esperaban una temporada antológica. Y así poco a poco vinieron las dudas, las peleas, los egos y, como colofón a todo ello, la derrota en las finales por 4-1 contra Detroit (tras, eso sí, ser capaces de hacer los deberes que no hicieron durante la temporada en su conferencia dejando en la cuneta a Houston, San Antonio y Minnesota) y la disolución absoluta de aquella plantilla confeccionada para la imbatibilidad. Tanto se torció esa temporada, que incluso fue el año en que aparecieron los problemas de Kobe con la supuesta agresión sexual a una camarera del The Lodge de Colorado, teniendo que perder algún desplazamiento del equipo para ir a declarar.

Decepción 2004
Es difícil no ver la similitud del “plan anillo 2004″ con el “plan anillo 2012″:

- Kobe vuelve a ser Kobe, posiblemente igual o más letal sobre la pista que entonces por la madurez desarrollada en su juego, pero probablemente también igual de letal en el vestuario por su ego y sus problemas para compartir focos y atenciones.

- Un juego interior en teoría imparable con un 5 físico dominante (“Superman” Shaq entonces, “Superman” Howard ahora)y un 4 fino que ya conoció mejores épocas y menos físico que nunca (Gasol ahora, Malone antes). Concediendo que a priori a Gasol le queda bastante más gasolina de la que le quedaba a “Mailman“, tampoco el mejor Gasol tuvo nunca el físico dominante de Karl y su presencia física en ambas circunstancias puede ser ya comparable.

- Un base veterano que viene a aportar madurez, fluidez a un juego en el que hay jugadores dominantes en todas las posiciones y reparto ¿equitativo? de tiros y jugadas.

Presumible quinteto 2013

Presumible quinteto L.A. Lakers 2012-13

Uno de los mejores entrenadores de la historia de la liga, Phil Jackson, no fue capaz entonces de llevar aquel vestuario, su estilo de juego fue amplia y públicamente criticado por la estrella joven y rutilante del equipo (Kobe) y el que se preveía que podía ser el equipo que igualara las míticas 72 victorias en liga regular de los Bulls acabó en una explosión en la que Jackson no fue renovado (fue sustituido a final de temporada por un Rudy Tomjanovich que duró 42 partidos), Shaq y su ego se largaron hartos de Kobe, Malone se retiró y Payton se marchó a los archirrivales verdes; y devengó finalmente en 2005 en una de las únicas 5 temporadas en toda la historia en que los angelinos no se clasificaron para playoffs.

Brown no es Jackson, no tiene la ascendencia en la plantilla ni el reconocimiento público que tenía éste; y sin embargo, de su capacidad para manejar egos, repartir la bola entre dos de los jugadores de la liga que más la absorben, repartir las jugadas entre dos de los interiores más dominantes ofensivamente de la liga y mantener el orden en ese vestuario dependen en gran medida las opciones de estos Lakers. Y lo tiene que hacer, además, sin que se note, sin que los focos vayan a él. L.A. necesita a un Del Bosque, alguien que con pausa y calma maneje unas expectativas que vuelven a estar en las 70 victorias en temporada regular. Y no sé si Brown puede serlo.

Escrito por Jaime Romo

Articulista NBA.




5 Comentarios para esta noticia

  1. David Acevedo dice:

    No creo que el objetivo de Lakers sea conseguir 70 victorias en temporada regular.

    Está claro que deben conseguir o al menos luchar con la conferencia Oeste con Oklahoma pero obsesionarse con el récord de Bulls es una tontería, cuando tienen que empezar a demostrar es a partir de Abril.

  2. Jaime Romo dice:

    Yo tampoco creo que el objetivo sea ese, pero hay varios medios americanos (yo al que más he visto insistir es a SheridanHoops) que lo establecen como la espectativa razonable de esa plantilla.

    Y en un equipo con la presencia en los medios que tiene LA cualquier cosa que sea quedar por debajo de las expectativas crea demasiado ruido, y eso lleva a intranquilidad, nervios, … De ahí que en mi opinión la primera batalla que tienen que librar directiva y cuerpo técnico es la del control de las expectativas generadas.

  3. David Acevedo dice:

    No creo que jugadores de la talla de Kobe Bryant, Pau Gasol o Steve Nash se pongan nerviosos a esta altura de la película, aunque sí es verdad que si desde la fuera las expectativas son demasiado altas deberán de dar un golpe encima de la mesa desde el principio y mostrar buena imagen, y más después de la pretemporada que se estan marcando…

    Voy a tirar de tópico pero esto, y más en la NBA, lo importante no es como se empieza si no como se acaba.
    Puedes hacer una temporada de 73-9 que si luego caes en primera ronda ya te esperan 5 meses moviditos.

  4. Jaime Romo dice:

    Y yo lo que digo es que la historia demuestra que no es tan evidente que no se pongan nerviosos o no entren en crisis de vestuario. No creo que Gasol, el actual Bryant o Nash sean mucho más maduros que Malone, Payton y aquel Shaq y mira el resultado

  5. Benito Andrade dice:

    Yo creo que la comparativa tiene una parte cierta en cuanto al duelo de egos entre Kobe y Howard. Es cierto que Kobe es mucho más veterano que entonces y cabe esperar más madurez en él, pero también lo es que Howard es más inmaduro de lo que lo era Shaq y que uno de los motivos que alegó para su marcha de Orlando y que le llevó al divorcio con Stan Van Gundy es que a su criterio no se le daba suficiente protagonismo en ataque. Eso aderezado con un nbarank de ESPN que le sitúa como “mejor que Kobe” y con un Kobe que ya ha salido al paso diciendo que ese es su equipo… pues da qué pensar, sí.
    La comparativa entre Gasol y Malone también puede ser apropiada. Malone estaba ya en su declive y Gasol está en plenitud pero Malone tenía una voz y un peso dentro de la liga que Gasol nunca ha tenido. La a veces exagerada fama de blando de Pau y el haber estado en entredicho en la franquicia en los últimos años no le va a ayudar si quiere poner paz entre Howard y Kobe.
    Donde sí veo una gran diferencia es en Nash y eso sí debería tranquilizar a cualquier fan Laker. Payton era un gran jugador pero necesitaba protagonismo y sobre todo su carácter lo demandaba. Hablamos del Payton de ghetto, del jugador que toda su carrera se ha reivindicado como el mejor base de la liga. Nash ha sido el mejor base e incluso el MVP de la liga, pero nunca se ha autonombrado tal cosa. Ahí ya hay una diferencia. Si se peleaban Shaq y Kobe, Payton se callaría mientras pensaba para sus adentros “yo soy mejor que cualquiera de ellos”. Por contra Nash, si Howard y Kobe se lían, les pegará cuatro gritos y los pondrá firmes. Y lo que es más importante, lo hará aunque él esté en absoluto declive en lo deportivo. Él no tiene problema en decir “no estoy para mucho porque la espalda me está matando pero vosotros váis a dejar de pelearos y se la tira aquel a quien yo se la pase”… y a ver quién le dice que no. Si Mike Brown es listo y se sube al carro de dejarle hacer a Nash tiene mucho ganado. A lo mejor me equivoco, pero no veo a Steve cegándose e intentando acaparar protagonismo y entrando en guerras de egos, pero sí haciendo de segundo (o primer) entrenador en pista y ayudando a manejar los egos de los otros.

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