Lo que hemos vivido para llegar hasta aquí ha sido una montaña rusa en toda regla. Decir que la temporada ha sido una locura no haría justicia a la demencia colectiva que se ha apoderado de la NCAA este año. Como muestra, un botón: las 74 derrotas que han acumulado los 10 primeros equipos del Top 25 de AP suponen un récord en la historia de este ranking, inaugurado en ¡1948! Decir que estamos ante el torneo más imprevisible que se recuerda puede no ser una exageración: la abrumadora presencia de tres auténticos mastodontes en 2015 (Kentucky, Wisconsin y Duke: ¿alguien apostó por otra escuadra para ganar el título?) ha dejado paso a una amplísima lista de candidatos a cortar las redes en Houston, con diferencias de nivel mínimas entre ellos. El bracket, el primer paso hacia el manicomio, ya es de conocimiento público: es hora de desgranarlo.

El Comité: un clavo en el ataúd de las mid-majors.
Ah, amigos del Comité de Selección. Parecía que ibais por el buen camino esta vez. Habíamos visto esperanzadoras muestras de buena fe en las últimas semanas: indicios de mayor transparencia, declaraciones públicas cada vez más frecuentes de los miembros de la mesa, invitación a miembros de la prensa al búnker donde se toman las decisiones, reconocimiento de que se empiezan a tener en cuenta sistemas de valoración estadística avanzada distintos al RPI… todo para, al final, seguir en la tónica de siempre.

No procede aburrir a nadie analizando con bisturí cada decisión individual del Comité, pero es importante destacar la desagradable tendencia general que viene reafirmando año tras año. El motivo de controversia y descontento del aficionado es claro: es difícil defender la inclusión de medianías y mediocreces varias de las grandes ligas en detrimento de representantes objetivamente meritorios de las pequeñas conferencias. A corto plazo, nos quedamos sin disfrutar de algunos conjuntos realmente interesantes en el March Madness; mirando al futuro, se aprecia una brecha que se abre más y más, quizás de forma irreversible.

¿De qué le sirve a una mid-major buscar los rivales más fuertes posibles y jugar a tope desde noviembre si sus posibilidades de asegurar una invitación para el Gran Baile son virtualmente inexistentes? El Comité, indirectamente, invita a los miembros de estas ligas a despreciar la temporada regular y vivir por y para el torneo de conferencia, reduciendo la temporada a tres o cuatro partidos relevantes. No parece justo.

29 November 2015: The Monmouth Hawks bench celebrates after a basket in the 2nd half of the 2015 Advocare Invitational 3rd place game between the USC Trojans and Monmouth Hawks at the ESPN Wide World of Sports HP Field House in Orlando, Florida. Monmouth defeated USC 83-73 to take 3rd place in the 2015 Advocare Invitational (Photo by Mark LoMoglio/Icon Sportswire)

Nos quedamos sin el banquillo de Monmouth.

 

 

No parece justo que, de la terna integrada por Monmouth (RPI 55, victorias en cancha neutral sobre Notre Dame y USC, 17 victorias fuera de su cancha), San Diego State (RPI 42, campeón de liga regular en la Mountain West, 5º calendario non-conference más duro del país con triunfo sobre California incluido), Valparaiso (RPI 50, ganó en la pista de Oregon State, 4-2 vs Top 100 del RPI), Saint Mary’s (RPI 41, doble victoria sobre Gonzaga, 6-3 contra el Top 100 del RPI) y St. Bonaventure (RPI 30, ganó en las canchas de Dayton y St. Joseph’s, 3-1 vs Top 25 del RPI), ninguno esté en el NCAA Tournament. Y no se entiende porque no se puede decir que los cinco perfiles respondan a un perfil común: son résumés singulares y con argumentos muy distintos en cada caso y, aún así, ninguno ha sido agraciado con el beneplácito del Comité.

Menos mal que, a cambio, disfrutaremos de Tulsa. Menos mal.

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SOUTH REGION

(1) Kansas vs (16) Austin Peay
(8) Colorado vs (9) Connecticut

(5) Maryland vs (12) South Dakota State
(4) California vs (13) Hawaii

(6) Arizona vs (11) Vanderbilt / Wichita State
(3) Miami vs (14) Buffalo

(7) Iowa vs (10) Temple
(2) Villanova vs (15) UNC Asheville

A primera vista
Kansas es el overall-one-seed y lo más parecido a un favorito consistente que ha habido esta temporada en la NCAA. ¿Significa esto que van a barrer su región? Bueno, no exactamente. No sólo hay dudas razonables respecto a los Jayhawks (falta de un auténtico megacrack, con perdón de Perry Ellis, amén de sus petardazos recientes en el Torneo); además, la enumeración de posibles rivales en su camino a Houston incluye auténticos huesos que exigirán la mejor versión del conjunto de Bill Self. Con los números en la mano, quizás estemos ante la región más dura del bracket: siete de los equipos aquí presentes han estado en el Top 10 del ranking de AP en algún momento de la temporada, y nueve están en el Top 25 de KenPom.

El cuadro
«Peay» es una palabra homófona a «pee», vulgo anglosajón para «orinar», y esto hace de «Let’s go Peay!» uno de los (involuntariamente) mejores cánticos del mundo del baloncesto universitario y del mundo de la taberna. Lo mejor que podemos esperar de Austin Peay es que desplace a un buen contingente de aficionados a Des Moines para que puedan entonar su grito de guerra durante cuarenta minutos ante las cámaras de la CBS. Suficiente premio tienen los Governors con estar aquí: cuando empezó su torneo de conferencia, ni siquiera tenían récord positivo. Kansas podrá calentar para su primer gran reto de marzo: superar el fin de semana inaugural del NCAA Tournament por primera vez desde 2013. Colorado es una escuadra aseada que cuenta con uno de los pivots más infravalorados de la nación, Josh Scott. Pero, ¿Connecticut? Oh, UConn posee el don de marzo. Sí, esa extraña energía subrepticia que embriaga los espíritus de algunos elegidos y les eleva por encima de sus propios límites. Incluso los recién llegados como Jalen Adams parecen haberlo interiorizado. Coñas aparte: con los Huskies es mejor no fiarse.

El seed 5 recibido por Maryland refleja perfectamente lo decepcionante que ha sido su temporada. Tildada de favorita al título durante todo el verano, se ha demostrado como un grupo más bien inoperante cuando Melo Trimble no tiene el día. Si quieren demostrar que el hype estaba justificado, los Terrapins tendrán que cerrar desde el principio; South Dakota State ya no tiene a Nate Wolters (que el Besiktas le tenga en su gloria), pero sí un perímetro muy eficaz en ataque y la interesante referencia de Mike Daum, paradigma del strecht four moderno. Aunque lo lógico es que, merced a la debilidad interior de SDSU, Diamond Stone almuerce jackrabbit al ajillo, cosas más raras se han visto. Hawaii, liderada por Stefan Jankovic, es otra de las grandes candidatas a ser la Cenicienta de este año: hablamos de un equipo que estuvo a un suspiro de ganar a Oklahoma en diciembre. Tristemente para ellos, el bracket les ha deparado un cruce con uno de los conjuntos más en forma del país. California llega lanzada al Madness y pasa por poseer la plantilla con más potencial NBA de este lado del cuadro, con el fenomenal Jaylen Brown a la cabeza. Todo puede pasar, pero es de esperar que, en esta película, los Rainbow Warriors hagan de Leonardo Di Caprio y los Golden Bears hagan… pues eso, de oso.

SúperJim, el héroe de Miami.

SúperJim, el héroe de Miami.

Los agoreros que querían o preveían una despedida por la puerta de atrás se habían convertido en legión. Son cosas que pasan cuando alguien gana mucho; al final, el pueblo le coge tirria. Y Fred VanVleet y Ron Baker han ganado mucho, más que nadie en los últimos cuatro años. ¿Cómo iban a finiquitar su carrera en Wichita State en el NIT? No, amigos, estos señores no iban a protagonizar un adiós triste y desangelado como si de unos Ben Simmons cualquiera se tratara. Los Shockers, que en términos de eficiencia defensiva son el nº1 de la NCAA, tendrán que pasar por encima de la decepcionante y, a la vez, peligrosa Vanderbilt en el First Four y de una Arizona con menos talento en bruto que de costumbre para empezar a soñar de nuevo. ¿Hay alguien a quien no le ilusione este guión? En el horizonte asoma Miami, que ha completado una estupenda campaña y opositará legítimamente a llegar a Houston. Los Hurricanes poseen varios de los ingredientes clave para llegar lejos: talento, experiencia, un backcourt dominante con Ángel Rodríguez y Sheldon McClellan y un entrenador, Jim Larrañaga, que sabe lo que es disputar una Final Four y, más importante si cabe, cómo celebrar un triunfo como está mandado. No deberían tener muchos problemas para cortar orejas y rabo en una faena cómoda ante los Bulls de Buffalo.

Nos cuesta creer en Villanova. La historia se está convirtiendo en un ciclo sin final: los Wildcats se lucen en regular season, dominan con holgura la Big East, llegan al NCAA Tournament rondando el pelotón de favoritos y acaban palmando a las primeras de cambio (o casi). Esta versión del conjunto de Jay Wright no es mejor que las anteriores, pero al menos tiene, sobre el papel, un camino relativamente asequible hasta el Sweet 16. UNC Asheville parece carne de cañón, Temple ha demostrado más bien poco fuera de la mediocre AAC y Iowa… Bueno, Iowa merece capítulo aparte: durante enero, los Hawkeyes arrasaron la Big Ten cual ejército de hunos enfervorizados, para disolverse rápidamente a la encantadora manera de los imperios mongoles del pasado. Hoy por hoy, el All-American Jarrod Uthoff y los suyos inspiran de todo menos confianza. Ahora bien: si a los Hawkeyes les da por ponerse a jugar como hace un par de meses, ojo (de águila, claro) con ellos.

Pronóstico
Kansas y Miami vencen, respectivamente, a California y Villanova en el Sweet 16. Los Jayhawks se clasifican para la Final Four.

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WEST REGION

(1) Oregon vs (16) Holy Cross / Southern
(8) Saint Joseph’s vs (9) Cincinnati

(5) Baylor vs (12) Yale
(4) Duke vs (13) UNC Wilmington

(6) Texas vs (11) Northern Iowa
(3) Texas A&M vs (14) Green Bay

(7) Oregon State vs (10) VCU
(2) Oklahoma vs (15) CSU Bakersfield

A primera vista
Una moneda al aire. Es lo más preciso que puede decirse de esta región, que parece condenada a sorprender por un lado o por otro. Oregon es un seed 1 de tomo y lomo (así lo avalan sus títulos de liga regular y torneo de conferencia en la Pac-12), pero sus carencias defensivas obligan a arquear la ceja… caso contrapuesto al de Oklahoma, cuyo principal asterisco es la excesiva dependencia del lanzamiento exterior. Más allá de Ducks y Sooners, todo lo que tenemos son incógnitas y más incógnitas. ¿Alguien se atreve a apostar?

El cuadro
Bill Carmody ha conseguido en un año en Holy Cross lo que no pudo alcanzar en trece cursos en Northwestern: meterse en el March Madness. Las ramificaciones y efectos colaterales del gafe de los Wildcats nunca dejarán de sorprendernos. Los Crusaders, que han accedido al Torneo con un récord de 14-19, se disputarán con Southern el honor de ser la primera víctima de Oregon. El grupo de Dana Altman, con Dillon Brooks y Tyler Dorsey como puntas de lanza, es una apisonadora ofensiva de primer orden y, como de costumbre, será uno de los must-see del campeonato, a pesar de la amenaza de ceguera a la que obligan sus uniformes fosforescentes. Por su parte, Cincinnati, que participa por sexto año consecutivo en el Gran Baile gracias a la receta de siempre (juego físico, defensa férrea, fortaleza testicular, Troy Caupain), tendrá que ingeniárselas para parar a DeAndre Bembry. El alero de Saint Joseph’s es uno de esos semidesconocidos para quienes una buena actuación en el NCAA Tournament puede significar un futuro contrato en la NBA. Además, su peinado afro es uno de los mejores que se han visto en los últimos tiempos.

Yo soy tu afro.

Yo soy tu afro.

¿Upset alert? Baylor, protagonista negativa de una de las sorpresas más emocionantes de 2015, vuelve a estar en peligro. A escasas 100 millas de su campus, y tras más de cinco décadas sin disputar el March Madness, Yale tomará la pista con el objetivo de tumbar a los temibles Bears. Promete ser un duelo titánico en los aros (ambos conjuntos están entre los 10 que mejor rebotean de toda la NCAA), con Taurean Prince y Justin Sears como protagonistas principales. Duke, a su vez, intentará evitar que los fantasmas de Lehigh y Mercer acudan a su memoria. Sí, los Blue Devils tienen a Grayson Allen o a Brandon Ingram, entre otros, pero ¿cómo responderán a los 40 minutos de presión de UNC Wilmington con el irregular Derrick Thornton como único base puro? Esta y otras cuestiones, la mayoría de las cuales están vinculadas a aspectos defensivos, invitan a desconfiar de Coach K y los suyos. La calidad de su plantilla, por supuesto, no se discute.

La posibilidad de vivir un derbi texano en la Ronda de 32 es, por supuesto, muy apetecible. No obstante, la línea narrativa podría torcerse. Northern Iowa no ha competido con la brillantez del año pasado, pero suma triunfos sobre North Carolina, Iowa State y Wichita State. No cabe duda de que pondrá en aprietos a una Texas que, de la mano de Shaka Smart, ha sido una de las escuadras que más ha evolucionado a lo largo del curso. El duelo entre Isaiah Taylor y Wes Washpun debería ser un espectáculo. En el otro emparejamiento, la portentosa defensa de Texas A&M (una de las revelaciones de la temporada) tendrá que frenar al ataque de alto octanaje de Green Bay, que se ha metido en el NCAA Tournament con Jordan Fouse cuando fue incapaz de hacerlo contando con Alec Brown y Keifer Sykes. Así es la vida.

Buddy Hield es muy bueno. Si usted no ha visto nada de baloncesto universitario hasta hoy, es algo que debe saber antes de nada. ¿Que cómo de bueno? Pues digamos que «bueno nivel meter 25 puntos por partido con los siguientes porcentajes: 49.6% TC, 46.4% T3, 89.5% TL». Así de bueno. Sus compañeros no le desmerecen en exceso, y es por ello que Oklahoma tiene serias opciones de avanzar a la Final Four. CSU Bakersfield, que ha roto la tiranía de New Mexico State en la WAC, destaca por su pericia defensiva, pero detener el bombardeo habitual de los Sooners son palabras mayores. Hablando de defensas: ¡el Havoc está de vuelta! En su debut como técnico de VCU, Will Wade ha mantenido tanto filosofía de juego como resultados para los Rams, que tienen una buena oportunidad para pasar de ronda ante Oregon State. Ha tenido que pasar una generación entera de los Payton para que el pequeño Gary, emulando a su padre, devolviera a los Beavers al cuadro del March Madness, donde no figuraban desde 1990. El hijísimo, por cierto, no tiene mimbres de hall-of-famer como su progenitor, pero muelles le sobran.

Pronóstico
Oregon y Texas A&M superan a Yale y Oklahoma, respectivamente, en el Sweet 16. Los Ducks avanzan a la Final Four.

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EAST REGION

(1) North Carolina vs (16) Florida Gulf Coast / Fairleigh Dickinson
(8) USC vs (9) Providence

(5) Indiana vs (12) Chattanooga
(4) Kentucky vs (13) Stony Brook

(6) Notre Dame vs (11) Michigan / Tulsa
(3) West Virginia vs (14) Stephen F. Austin

(7) Wisconsin vs (10) Pittsburgh
(2) Xavier vs (15) Weber State

A primera vista
Ninguna región presenta, a priori, un cartel como este. Kentucky, Indiana y North Carolina tienen 18 títulos nacionales en total. Entre Wisconsin, Xavier, Notre Dame, West Virginia y Pittsburgh suman 59 participaciones en el NCAA Tournament en lo que va de siglo. Michigan jugó la final del Torneo en 2013. En definitiva: este cuadrante rebosa historia, tradición, talento y, sobre todo, expectativas. Los Tar Heels parten, en buena lógica, como favoritos; puede que no haya en todo el bracket una plantilla que combine tan bien experiencia y talento. No obstante, el Comité le ha regalado a Roy Williams un campo de minas en toda regla, del que quizás no salga inmune. Al menos seis de los conjuntos aquí presentes podrían estar perfectamente en la Final Four.

El cuadro
Vuelve Dunk City… más o menos. Florida Gulf Coast, la memorable Cenicienta del March Madness 2013, regresa al escenario que puso a Fort Myers en el mapa. Las cosas han cambiado, empero; estos Eagles apuestan por la solidez defensiva y un ritmo más bien bajo que poco tiene que ver con el vértigo que impulsaban Brett Comer y compañía. Poco importará: todo aficionado nostálgico que se precie apoyará a FGCU ante la simpática Fairleigh Dickinson, que ostenta el dudoso honor de ser la peor defensa de todo el torneo. ¿El premio? Ser testigo privilegiado de la (probable) primera exhibición de las (probablemente) numerosas que Brice Johnson ofrecerá durante el mes de marzo. Más allá asoma la USC entrenada por, casualidades de la vida, Andy Enfield, artífice de la hazaña de FGCU un trienio atrás. Los Trojans, al igual que Providence, han ido de más a menos durante el año, pero los Friars cuentan con uno de los mejores dúos de la competición y eso debería darles una ventaja definitiva. Kris Dunn es un base de auténtica élite, excepcional two-way player y futuro NBA; Ben Bentil, mientras tanto, se ha convertido en uno de los anotadores interiores más eficaces de la nación. El star power de PC puede bastar para liquidar a USC y, por qué no, someter a UNC a su primer gran test del torneo.

Si no se puede afirmar categóricamente que Dunn es el mejor point guard del país es porque existe Tyler Ulis. El pequeño mariscal es la principal razón por la que Kentucky vuelve a tener aspiraciones de Final Four. Ulis ha liderado la mejora de su equipo y de sus compañeros (en su mayoría antiguos McDonald’s All-American, como de costumbre), especialmente de un Jamal Murray que tiene una pinta de petarlo que echa para atrás. A los Wildcats se les exigirá, como mínimo, superar a Stony Brook, lo cual deberían conseguir a pesar de que el mejor hombre alto del choque se llame Jameel Warney y esté en las filas de los Seawolves. Lo realmente difícil empieza después; merced a un seed 4 que no dejó muy contento a John Calipari, UK tendrá que superar a Indiana el fin de semana (siempre que Chattanooga no arruine el cruce, por supuesto) para acceder al Sweet 16. Y los Hoosiers han jugado muy bien estos meses. Su defensa ha pasado de putrefacta a decente, y su volumen de producción ofensiva sigue siendo gigantesco. Yogi Ferrell es uno de los mejores líderes de la NCAA. Ese Kentucky-Indiana debería ser un partido brutal, punto.

Huggs needs a hug.

Huggs needs a hug.

Es difícil no amar a Bob Huggins (y a su chandal). Su última versión de los Mountaineers, que ha rendido muy por encima de lo esperado, ha supuesto la consumación definitiva del modelo ‘Press Virginia’, o, lo que es lo mismo, el sistema defensivo más exasperante (para el rival, claro) de toda la NCAA. West Virginia quizás dependa en exceso de los errores ajenos, pero su carencia de calidad pura y dura no le deja otra opción mejor. WVU ha demostrado con creces su potencial en la ultracompetitiva Big XII; sin embargo, Stephen F. Austin podría acabar con la andadura de Huggs y los suyos antes de lo previsto. SFA es bastante mejor de lo que su seed 14 indica, tiene experiencia en el Torneo y en 2014 eliminó a una VCU cuyo estilo es bastante semejante al de estos Mountaineers. El hachazo de los Lumberjacks puede estar al caer. Notre Dame, por su parte, no presenta el equipazo de 2015, pero será bastante favorita ante Michigan (o Tulsa, si se diera el inesperado o indeseado caso). Ver a Demetrius Jackson en una pelea a muerte contra la presión de West Virginia sería, sin duda, maravilloso.

Allá por diciembre, cuando Wisconsin ya había perdido contra Marquette, Milwaukee (!!) o Western Illinois (!!!!) y Bo Ryan anunció su retirada con efecto inmediato, parecía imposible que los Badgers alcanzaran el NCAA Tournament. Nunca aprenderemos. Con Greg Gard (que ya ha firmado un merecido contrato de cinco años) en el banquillo, Wisconsin ha hecho lo de siempre: quedar entre los cuatro primeros de la Big Ten y meterse en el Madness. ¿Repetirán el éxito de años anteriores? Es harto improbable, aunque un rival mediocre como Pittsburgh (cuya calculada planificación de calendario y RPI sigue surtiendo resultado) suele venir bien para empezar con buen pie y coger una inercia positiva. Lo que no viene tan bien es que tu siguiente contrincante sea, previsiblemente, un conjunto del nivel de Xavier. Los Musketeers tienen prácticamente de todo: una plantilla profunda con buenos tiradores, buenos atletas y buenos defensores, a la que solo le falta un base de primerísima línea para aspirar sin matices a todo. Joel Bolomboy mola, pero Weber State seguramente necesite algo más para dar la sorpresa.

Pronóstico
Kentucky y Xavier derrotan, respectivamente, a North Carolina y Notre Dame en el Sweet 16. Los Wildcats vuelven a la Final Four (otra vez).

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MIDWEST REGION

(1) Virginia vs (16) Hampton
(8) Texas Tech vs (9) Butler

(5) Purdue vs (12) Arkansas-Little Rock
(4) Iowa State vs (13) Iona

(6) Seton Hall vs (11) Gonzaga
(3) Utah vs (14) Fresno State

(7) Dayton vs (10) Syracuse
(2) Michigan State vs (15) Middle Tennessee

A primera vista
Pobre Virginia. Otra gran temporada, otro seed alto, otro potencial cruce con su bestia negra en su camino a la Final Four. En 2014 y 2015, Michigan State eliminó a los Cavaliers en sendas batallas encarnizadas que dejarían a Verdún en poco más que una peleíta de tirachinas. Sobre el papel, el favoritismo de las huestes de Tom Izzo y Tony Bennett es claro. Conviene no descartar, empero, las posibilidades de la Utah de Jakob Poeltl, la Iowa State de Georges Niang, la Purdue de A.J. Hammons o la Seton Hall de Isaiah Whitehead.

El cuadro
El cruce entre Texas Tech Butler es el típico emparejamiento de seeds 8 y 9 que a priori suena bonito pero, tras dedicarle más atención, te resulta más bien poco apetecible. Aunque los Red Raiders han protagonizado una de las mejores historias del año y han devuelto a Tubby Smith a la primera plana, no son precisamente un sinónimo de espectáculo. Los Bulldogs, por su parte, si bien se han inclinado hacia un estilo más ofensivo desde que Brad Stevens se fue a los Boston Celtics (un buen día de Kellen Dunham es un peligro para cualquiera), han perdido la magia y competitividad extremas de antaño. Al menos conservan a Roosevelt Jones, prodigioso alero rocoso y versátil. Es bastante probable que cualquiera de los dos equipos sea víctima de Malcolm Brogdon y la pack-line de Virginia en la siguiente ronda, una vez los Cavaliers hayan despachado a Hampton.

Si es usted un devoto del baloncesto de ataque, un fanático del correcalles, un feligrés del triple o un simple hater de los conjuntos que defienden bien, el Iowa StateIona es su partido. Un marcador final cuya suma de puntos estuviera por debajo de los 160 sería toda una sorpresa. Tanto Cyclones como Gaels miran poco a la pintura, tienen reservas a la hora de bajar el culo y corren como posesos. ¿Es una buena receta para llegar lejos en el NCAA Tournament? No del todo, pero para el espectador será un regalo ver a Georges Niang, fetiche entre fetiches, panzudo reconvertido en panzer, maestro de la vida, midiéndose con A.J. English, un auténtico jugadorazo, lo más parecido a Denzel Valentine no llamado «Denzel Valentine». Todo lo contrario presenta Purdue, un equipo cuyas carencias en el perímetro contrastan con la inusitada potencia de su línea interior, comandado por el tremendo pívot A.J. Hammons. No lo tendrán fácil los Boilermakers: Arkansas-Little Rock es una escuadra veterana y bien entrenada que sólo ha perdido 4 veces esta campaña. Los Trojans, además, cuentan con Lil Shoshi, el único jugador kosovar de la NCAA. ¿Se puede tener más carisma?

Fresno State tiene todas las papeletas para poner un broche consecuente al curso más deprimente de la Mountain West en años. A pesar de que los Bulldogs cuentan con un puñado de buenos veteranos y un líder fiable en Marvelle Harris, Utah seguramente sea, sencillamente, mucha tela para ellos. De los Utes cimentados sobre Delon Wright hemos pasado a un sistema Poeltl-centrista con el que a Larry Krystkowiak no le ha ido nada mal. Aunque, si hablamos de plantillas con poderío en la zona, Gonzaga viene al pelo. La marcha de Kevin Pangos dejó huérfano un perímetro que es más un lastre que un arma, pero en el Torneo hay pocos frontcourts mejores que el integrado por Kyle Wiltjer y Domantas Sabonis. El problema para los Bulldogs es que se enfrentarán a una Seton Hall en estado de gracia. Habrá que ver si Mark Few encuentra la manera de frenar a Isaiah Whitehead, que está on fire cual hoguera de San Juan (26 puntos por partido en lo que va de marzo). Whitehead es un regalo para los ojos, puro streetball neoyorquino trasladado al parqué.

Una entrada un tanto inesperada al cuadro fue la de Syracuse, que recibió un seed 10 a pesar de (¿o gracias a?) la sanción de nueve partidos que tuvo que cumplir Jim Boeheim, de los cuales los Orange perdieron cinco. Las opciones de Cuse de pasar ronda pasan por dos alternativas: que a Dayton se le olvide cómo atacar una zona (poco factible) o que Michael Gbinije tenga una de sus grandes noches (ciertamente probable). Aunque los Flyers perdieron un poco de fuelle al final de la temporada regular, su rendimiento en los meses precedentes, así como en las últimas ediciones del NCAA Tournament, ha sido más que óptimo. Dyshawn Pierre, Scoochie Smith y demás pupilos de Archie Miller podrían ser un trendy pick para llegar lejos… si no les aguardara Michigan State en la Ronda de 32. Sí, la Michigan State de Tom Izzo. La de Denzel Valentine. La de todos los marzos ¿Hace falta decir algo más? Hasta siempre, Middle Tennessee.

Pronóstico
Virginia y Michigan State ganan sus respectivos cruces de Sweet 16 ante Arkansas-Little Rock y Seton Hall. Michigan State (what else?) se mete en la Final Four mientras Charlottesville sufre una oleada de suicidios.

Él es marzo.

Él es marzo.