La tan esperada reunión entre representantes sindicales de las 30 franquicias NBA y demás jugadores asistentes para ver si éstos aceptan la última oferta de la NBA ha quedado en nada después de que éstos últimos acordasen declinar la oferta presentada por David Stern a finales de la pasada semana. Este rechazo por parte de los jugadores implica la tan temida por muchos disolución del Sindicato de Jugadores.
De esta manera el transcurso del lockout seguirá por vías judiciales, donde los abogados presentarán una demanda contra la NBA en los próximos dos días.
“Este es nuestro final como sindicato“, anunciaba Derek Fisher. “Hemos estado hablando y mirando lo mejor para nosotros, y por ello no podemos aceptar las exigencias que nos ofrece la NBA actualmente, por lo que rechazamos de manera unánime y formalmente dicho ofrecimiento.”
“Esto no es una huelga, queremos ir a trabajar, queremos seguir negociando“, seguía compareciendo Fisher. “Pero por lo que a nosotros nos concierne, damos por disuelto el sindicato“.
De esta manera -y tras informar personalmente Billy Hunter a la NBA de la disolución del sindicato- los jugadores de la liga dejan de estar representados por Derek Fisher y el resto del sindicato de jugadores de la NBA. A partir de ahora, los jugadores pueden negociar personalmente con la NBA, aunque de esta manera la acción negociadora podría ser ilegal por parte de los propietarios pudiendo llegarles una demanda antimonopolio.
Así, con los jugadores amenazando por la vía judicial, son los propietarios y David Stern los que deben de dar el siguiente paso: bien manteniéndose firmes con sus ínfimas propuestas de acuerdo respecto a semanas anteriores, o bien, haciendo que Stern pueda convencer a los propietarios para volver a sentarse a negociar.
Apenas media hora después de conocerse oficialmente la disolución el comisionado de la NBA, David Stern, comparecía en la cadena norteamericana ESPN como consecuencia de la decisión de los jugadores.
“La disolución del sindicato es una trágica noticia“, comentaba Stern. “Las posibilidades de que haya temporada este año se reducen considerablemente, pero no consideramos la opción de cancelar más partidos por el momento“.
Stern también tuvo palabras más duras hacia el propio sindicato, calificando su decisión de “errónea e irresponsable“, así como al propio Hunter y al abogado del sindicato, Jeff Kessler.
“Los jugadores intentan asustar con esta medida a los propietarios“, proseguía Stern, “pero saben que eso no va a ocurrir. No somos nosotros los que hemos acabado por dejar paradas las negociaciones“.
En cualquier caso – y más aún si la vía judicial prevalece- la temporada próxima queda de esta forma dañada muy severamente, ya no sólo con reducirse el número de partidos considerablemente, sino para disputarse en sí este año.


