El principio del fin, como quien dice. La locura universitaria alcanza su punto álgido a la par que avista su colofón. Y lo hace en Houston, donde North Carolina, Villanova, Syracuse y Oklahoma buscan coronarse en una temporada donde lo imprevisible ha sido rutina. Aquí, el camino y las claves de cada uno para conseguirlo.

North Carolina

 

Cómo llegan

Parece un hecho. Los fantasmas del pasado han desaparecido en Chapel Hill. Una vez vencida la fragilidad mental, encontramos a unos Tar Heels compactos, con las ideas claras y con muchas, muchas alternativas. Lo han demostrado, y además, haciendo gala de una solvencia inusual por estos lares. Son capaces de cerrar partidos, lo que visto lo visto, no es poco.

Florida Gulf Coast duró 20 minutos, Providence no fue rival e Indiana, por su parte, terminó siendo la prueba de que North Carolina iba en serio. Notre Dame, por mucha voluntad y descaro que plantease, acabó en la misma trampa que el resto. Los rivales caían al mismo tiempo que los de Roy Williams cimentaban sus tres pilares: Rebote, físico y pluralidad.

Las claves
  • Filosofía consolidada – rebote, ritmo y alternativas. Saben llevarse el partido a su terreno.
  • Potencial físico. Tienen los centímetros y el músculo. A día de hoy, no ha habido respuesta para el dúo Brice Johnson-Kennedy Meeks
  • El rebote es su motor (6 jugadores con +3 rebotes) para controlar el tempo del partido. Dominan las transiciones ofensivas, cómodos a campo abierto.
  • Hasta 6 jugadores superan los 9 puntos por encuentro.
  • Rotación de 9 jugadores. Isaiah Hicks y Nate Britt completan pintura y perímetro.
  • Brice Johnson. El mejor ‘4’ de la NCAA. Contundencia, intimidación y sobresaliente juego sin balón. Compenetración con Kennedy Meeks.
  • Dos timones. Marcus Paige y Joel Berry. El primero lidera, el segundo ejecuta. Objetivo: ser regulares – selección de tiro en entredicho- .
  • La versatilidad de Justin Jackson. ¿Factor X?
  • Son uno de los 5 peores equipos del país desde la línea de tres puntos (32.1% T3). Dependientes de Paige y Berry, gran punto débil ante la zona de Syracuse.
  • Las pérdidas (11 por partido). Juego arriesgado, priorizan contraataque. Solidez a prueba.

Preguntas sin respuesta

  • North Carolina sabe imponer su juego pero… ¿hay un plan B?
  • ¿Será capaz Roy Williams de ajustar y responder en partidos apretados?
  • ¿Quién es el go-to-guy? (Marcus Paige, Brice Johnson… ¿Joel Berry?)

Syracuse

 

Cómo llegan

De sufrir en el Selection Sunday a la Final Four. No hay mejor resumen para unos Orangemen no sólo curtidos ante la adversidad, sino al desprecio de los medios. Nadie, o casi nadie, creía en ellos (me incluyo), pero hicieron del carácter y la épica sus señas de identidad.

Su camino tal vez fuera el más sencillo, pero no estuvo exento de obstáculos. Su contundente triunfo frente a Dayton era un aviso, y ante Middle Tennessee, no quisieron saberse nada de sorpresas. Gonzaga sería su primer gran examen. ¿El resultado? Sufrimiento, partido a remolque y victoria. Eran mejores cuanto más caldeado estaba el choque. Y si no, que se lo digan a Virginia. Lo que parecía un partido visto para sentencia, acabó en remontada histórica. Malachi Richardson, Tyler Lydon y una presión asfixiante serían los ingredientes que colapsarían a los Cavaliers. Billete tan merecido como meritorio.

Las claves
  • La zona 2-3. No es una defensa cualquiera, muestra flexibilidad (presión, ajustes según rival y circunstancias). Trabajada al detalle.
  • Físico. Choque de trenes ante North Carolina. Su mayor baza para resistir.
  • “Los Tyler” (Roberson y Lydon). Potencia, rebote y envergadura. Más responsabilidad.
  • Hay músculo…pero faltan centímetros. Tyler Roberson, Tyler Lydon y… ¿Dejuan Coleman (trabajo sucio)? Evitar problemas de faltas.
  • Falta de profundidad. Rotación de 7 jugadores (5 con más de 30 minutos por partido). Cansancio.
  • Movimiento de balón. Tendencia a caer en la anarquía, casi tantas pérdidas como asistencias por partido. Necesitan aprovechar su artillería exterior (Gbinije, Richardson, Cooney).
  • Michael Gbinije y la toma de decisiones.
  • Malachi Richardson. La dinamita. Mucho talento, pero inexperto.
  • Los intangibles. Gen competitivo, garra, disciplina…no vale rendirse.

Preguntas sin respuesta

  • ¿Ritmo alto para explotar el talento o ritmo bajo para optimizar la zona?
  • ¿Podrán mantener la exigencia física?
  • ¿Quién dará un paso adelante?
  • ¿Será la épica suficiente?

Villanova

 

Cómo llegan

Se acabó el quiero y no puedo, se acabaron las dudas. Villanova llega a Houston como epítome del sentido colectivo, de la cohesión, de la implicación total. Lo hace con un arquitecto capacitado (Jay Wright), y con un deseo de redención implacable. Ahora sí, son una realidad.

Sin paliativos, esa ha sido la consigna de un sendero trazado desde las ganas de reivindicarse por su decepcionante torneo de la Big East. Austin Peay fue víctima, Iowa no se quedó corta y Miami (casi nada) más de lo mismo. Todos ellos tan sólo pudieron ser testigos de un huracán colectivo. La culminación llegaría con Kansas. Combate en el barro, batalla defensiva y desafío táctico. Todo ello resuelto con oficio, frialdad y un gran Ryan Arcidiacono. Lo habían conseguido.

Las claves
  • Bloque tan compenetrado como experimentado. Están en su mejor momento.
  • Intensidad defensiva. Concentración máxima, presión sobre líneas de pase.
  • Especialistas en la transición ofensiva. Orden, fluidez y muñecas preparadas.
  • El peso en ataque lo lleva el perímetro. Ryan Arcidiacono dirige en ambos lados, Josh Hart es el pegamento y Kris Jenkins “el chico para todo”. Entre todos acumulan más de la mitad de los puntos del equipo.
  • La presencia interior de Daniel Ochefu. Ha ido de menos a más. Única referencia interior, marca el equilibrio.
  • Energía desde el banquillo. Jalen Brunson y Mikal Brigdes.
  • Circulación de balón. Dominio del extra-pass.

Preguntas sin respuesta

  • ¿Quién es el go-to-guy? (Arcidiacono, Hart… ¿Jenkins?)
  • ¿Vivir o morir desde el triple?
  •  ¿Con Ochefu en la pintura será suficiente?

Oklahoma

 

Cómo llegan

Llegan arrasando, y con el jugador más determinante del país: Buddy Hield. Su nivel no ha conocido límites, pero sí dominado partidos. Descaro, personalidad y decisión encarnados por un jugador que representa la osadía de unos Sooners que ante todo, no pisan el freno. Y en Houston tampoco piensan hacerlo.

Oklahoma no se ha enfrentado a la adversidad en este March Madness, y aunque eso habla muy bien de ellos, puede ser un arma de doble filo. Tan sólo VCU consiguió ponerles contra las cuerdas, pero fue un mero espejismo. Menos consiguió CSU Bakersfield, y tampoco mucho más una Oregon víctima del mejor Buddy Hield. Entre ceja y ceja, el primer título de su historia.

Las claves
  • Allá donde llegue Buddy Hield, llegará Oklahoma. Su ambición supera al talento. El mejor jugador que habrá en Houston.
  • Atención sobre él. Lone Kruger tendrá que estar preparado para cualquier cosa.
  • El ritmo. Los Sooners tienen el talento, pero para exprimirlo, necesitan un tempo alto. Facilidad para dinamizar los partidos. Enérgicos.
  • Muñecas de oro. Oklahoma es el 3º mejor equipo de la NCAA desde la línea de tres (42.6% T3).
  • El acierto de los escuderos. Isaiah Cousins y Jordan Woodard pueden tanto ensalzar a Hield como aislarlo. Todo depende de la puntería (y de la dirección del primero).
  • Debilidad en la zona. Ryan Spangler y Khadeem Lattin ponen en el oficio y la garra, pero no hay nada más.
  • Falta de pluralidad, rotación limitada. Sobrecarga del quinteto titular.

Preguntas sin respuesta

  • ¿Conseguirán superar la dependencia en Buddy Hield?
  • ¿Serán capaces de bajarse al barro?
  • ¿Tendrá Lone Kruger un as en la manga?

 

Horarios

  • (#2) Villanova vs (#2) Oklahoma
  • (#10) Syracuse vs (#1) North Carolina