A sus 76 años, uno de los grandes entrenadores de esta época se resiste a dejar de entrenar. Larry Brown asumía tomarse un año sabático en su casa de East Hampton, en New York, tras su salida este verano como entrenador de la universidad de SMU, pero la posibilidad de entrenar al equipo de secundaria de la ciudad le puede hacer cambiar de parecer.

Alejado de los banquillos NBA desde el 2010, donde dejó vacante el puesto de los entonces Charlotte Bobcats de Michael Jordan, Larry Brown regresó a la actualidad baloncestística probando suerte en la competición que le vio crecer como entrenador: la NCAA, y los Mustangs de SMU le ofrecían un amplio mercado de jugadores para reclutar y un equipo con muchas posibilidades para resurgir con el paso de los años, algo que no terminó de cuajar.

Tras cuatro temporadas dirigiendo el programa de baloncesto de la universidad texana, con un balance de 94 victorias y 39 derrotas, este julio llegó a un acuerdo para rescindir su contrato.

Brown ha participado estos últimos años en diferentes campus y clínics hablando de baloncesto con los más jóvenes en East Hampton, el último el pasado mes de agosto.

Tras ver como su actual entrenador dejaba el equipo en verano, el director de los equipos de fútbol y baloncesto, Don Reese, comentaba sobre la posibilidad de que Brown entrase a formar parte del equipo deportivo del instituto, alegando que «no sabemos si él será el siguiente entrenador del equipo, pero estoy seguro que nos ayudará de alguna forma, ya que ahora su agenda se lo permite. Le encanta trabajar con los chicos, sería genial para nosotros y muy bueno para la comunidad«.

A día de hoy, Larry Brown puede presumir de ser el único entrenador de baloncesto de la historia que ha conseguido ser campeón de la NCAA (Kansas Jayhawks) y campeón de la NBA (Detroit Pistons)