Con el conocimiento de las medidas que Duke facilitaba acerca de su jugador Zion Williamson, a muchos seguidores del código bono paf se nos abrían los ojos al ver que oficialmente, el portento de Spartanburg alcanzaba los 6-7 pies de altura combinado con 285 lbs de peso. Un auténtico prodigio genético al alcance de muy pocos, pero,

¿Cómo puede encajar realmente en pista el 5 de Duke?

¿Qué ases en la manga se guardará Coach K para hacer de su grupo un bloque cohesivo?

A priori, el quinteto de Duke se presenta de la siguiente forma: Tre Jones, RJ Barrett, Cam Reddish, Zion Williamson y Marques Bolden. Un quinteto con una falta preocupante de tiro exterior en el que podría entrar Javin DeLaurier para regular la aportación banco-titulares y limitar los encuentros Williamson-Bolden en el interior, algo que podría suponer un grave problema de espaciado a priori. Las opciones desde el banco no son muchas, aparte del ya comentado DeLaurier, tanto Alex O’Connell (buenos minutos el año pasado y buen tiro de 3) como Jordan Goldwire serán de los pocos que vean pista en el equipo Devil.

1.- Conceptos de Pick and Roll: Euro Ball Screen.

Que a nadie se le olvide que la NCAA todavía es una etapa de formación y muchos de los jugadores no llegan con los supuestos conocimientos tácticos que deberían y su asimilación es necesaria para dar el salto al próximo nivel.

En una Duke con tan poco tiro exterior, el espaciado va a ser un concepto muy importante para que todas las piezas funcionen de una manera lógica y correcta. Barrett es un gran tirador de media distancia y tanto Reddish como Jones son comodines a la hora de anotar así que voy a exponer varios casos en los que Duke puede explotar estas situaciones.

Fijémonos en la siguiente situación de la Duke de 15-16 y realicemos el cambio de cromos pertinente:

Siguiendo este mismo sistema, Duke podría aprovecharse de la amenaza que supone Cameron Reddish como playmaker para aprovechar un corte de balón de Tre Jones hacia el aro. Además, la posibilidad de que Reddish juegue un 2×2 con Williamson o de que sea el propio Barrett el que lo haga con otro de los interiores es un riesgo muy grande que muchos equipos querrán evitar, explotando así el gran talento que tienen ambos como facilitadores de juego.

 

2.- La amenaza de Barrett y Reddish como playmakers.

En una situación similar a la anterior, es más que probable que haya ciertas fases de los encuentros en las que Tre Jones se quede relegado a estar en una esquina y que sea alguno de los dos aleros el encargado de organizar el ataque de los de Coach K. Con este concepto en mente, el aprender a establecer una jerarquía en el espaciado del campo será vital, ya que tanto Reddish como Barrett son letales una vez dan el primer paso y se encuentran en las cercanías del aro. Es por eso que la posible amenaza de un pick and roll frontal derive en una de las situaciones como las que veremos a continuación en la que tanto Williamson como Bolden sean letales a la hora de poner un bloqueo y sobretodo facilitar vías para que el primero se mueva por la pintura.

3.- ¿Qué hacemos con Williamson?

Considerando no sólo las dotes físicas del nuevo Blue Devil, sino sus también destacadas cualidades en el manejo de balón, Coach K deberá encontrar situaciones en las que el propio jugador disponga de aclarados en los que atacar a los defensores más lentos que él en velocidad o castigar a los pequeños con su fuerza.

Siguiendo la misma premisa que en las acciones anteriores, aquí se puede ver perfectamente el efecto que pueden tener en la defensa los sistemas previamente explicados. Con el miedo de un corte hacia el aro de cualquiera de los exteriores, se podrán explotar estos cambios para como se suele decir ”dejar en una isla” a Williamson y a su defensor para que este último le ataque. Para ello es vital que los exteriores estén decididos a atacar el aro y así provocar al rival el respeto suficiente como para crear estas situaciones.

4.- La versatilidad de Tre Jones, bajo lupa.

Sobrevolando las comparaciones con su hermano bajo todo Durham, el papel de Jones será algo distinto a de su hermano mayor, aún así, Duke dependerá mucho de su capacidad de ”floor general” y de su tiro exterior para entenderse como un equipo cohesivo.

La excesiva vigilancia que todos los equipos tendrán en el trío estrella de Duke, dará muchas opciones de tiro al base, sumado a las múltiples defensas en zona que sufrirán los Devils durante el año harán de la ocupación del espacio en las esquinas algo vital para que su ataque funcione. Al igual que en la situación de a continuación será el deber de Jones el de ocupar ese espacio en la cancha y de tener la confianza suficiente como anotar esos tiros.

En definitiva, estas son varias de las posibles soluciones que el entrenador de Duke podría tener para superar el desafío que le espera durante la próxima campaña. Con todo el talento del mundo, Krzyzewski deberá encontrar con la tecla para que su equipo funcione y que sus jugadores obtengan los conceptos necesarios para triunfar en la aventura profesional que vivirán en los próximos años.