Hace exactamente 10 días, en concreto el pasado 18 de Diciembre de 2017, Los Ángeles Lakers retiraban no sólo uno, sino los dos dorsales que Kobe Bryant ha vestido a lo largo de sus 20 temporadas como jugador de la franquicia angelina. Dichas veinte campañas se han dividido de forma exacta para uno y para otro: en las 10 primeras lució el “8” y, durante las 10 siguientes, el “24”.

El hecho de que durante 2006, metido de lleno en el que a la postre sería el mejor curso anotador de su carrera y el mejor que vería la Liga en los últimos 19 años (35.4 puntos por partido, que no han sido superados desde entonces), decidiera cambiar su dorsal supuso una sorpresa en la Liga y para los propios aficionados de la franquicia que por entonces aún presidía Jerry Buss. Para el escolta de Filadelfia era una forma de hacer “borrón y cuenta nueva” toda vez que quedaron atrás los cargos que le acusaban de violación tras lo acaecido en una habitación de hotel con una camarera en Colorado en el verano de 2003 y teniendo en cuenta que el equipo, ya desde la temporada previa a tomar la decisión, era ya el “suyo” y no el de Shaq.

Intentaremos tocar los puntos que más marcaron sus “dos” carreras en LA, si bien no seguiremos un orden puramente cronológico. En esta entrega mencionaremos cómo fueron sus inicios con el “24” y el funesto curso 2012-13 que marcaría para siempre sus últimos años en la Liga.

2006-07.

A decir verdad, Kobe trató de comenzar aquel curso 2006-07 jugando de una forma distinta a aquella “egoísta” que para algunos practicaba (y cuyo cénit fue la anterior 2005-06), a pesar de contar con un plantel bastante escaso de talento más allá de Lamar Odom y los destellos de un por entonces Sophomore Andrew Bynum. Aun con ello, comenzaron la campaña con un más que meritorio récord de 15-6 en los primeros 21 partidos, en los que Kobe fue de la partida en 18 promediando “sólo” 26.2 puntos por noche. Lograron mantenerse en torno al 66% de victorias hasta casi la mitad del curso (26-13 a fecha de 17 de Enero), pero la segunda mitad del mismo fue funesta, encadenando en los siguientes dos meses un récord de 7-19. Debido a los malos resultados Bryant comenzó de nuevo a tratar de realizar la épica noche tras noche mientras el equipo no acaba de carburar: fue por aquellas fechas cuando encadenó 4 partidos consecutivos de 50 o más puntos (en la que iba a ser quinta noche se quedó en “apenas” 43 puntos) y totalizó 7 partidos de 50 o más puntos en el último mes de competición (por los “escasos” 3 del resto de temporada y un total nada desdeñable de 10 encuentros de Liga Regular superando la cincuentena en un mismo curso baloncestítico).

Al concluir la temporada regular los Lakers consiguieron entrar de milagro en PO con un pírrico 42-40 y, pese a que volvían a repetir eliminatoria contra los Suns (con el recuerdo del año anterior, en el que pusieron en serios aprietos a los de Arizona tras llegar a liderar la serie 3-1 ante un rival que por entonces tenía a Stoudemire lesionado), las perpectivas eran bastante negativas: ni los Lakers llegaban en la forma del curso previo ni los Suns eran los de aquella 2005-06 en la que estuvieron huérfanos de STAT. Como era previsible, cayeron 4-1 por la vía rápida y se acabó la temporada para los de púrpura y oro. Pero comenzaba otro culebrón.

Durante ese verano Kobe estaba decidido a abandonar los Lakers debido a la falta de competitividad de la plantilla, y si bien en 2004 se llegó a rumorear con su fichaje por los Clippers como Agente Libre, en esta ocasión, y encontrándose bajo contrato, no estuvo demasiado lejos de acabar traspasado a Detroit. Sí, precisamente los verdugos de los angelinos en aquellas finales de infausto recuerdo de 2004.

Pero al final, entre el Dr Buss y Kupchak, entre otros, consiguieron convencer al de Filadelfia para que siguiera en LA (algo que, a la larga, les dio la razón).

2012-13.

Era el Viernes 12 de Abril de 2013. Antepenúltimo partido de la Regular Season, contra Golden State Warriors. El pase a los Play-Offs estaba en juego tras una campaña decepcionante.

Finalizando aquella noche, a falta de 3:06 para el concluir el último cuarto, el escolta angelino se disponía a deshacerse de su par, Harrison Barnes, cuando el pie izquierdo le falló y se fue al suelo. Podría parecer de primeras otra cosa más leve, pero al ver la repetición se podía apreciar claramente que no. El tendón de Aquiles había dicho basta. Basta a que, con 34 años de edad y camino de los 35, se estuviera exprimiendo casi 48 minutos por noche por el simple hecho de que había que entrar en Play-Offs sí o sí para luego, presumible y tristemente, caer a las primeras de turno contra Oklahoma (contando el propio partido contra GS, había jugado los últimos 7 encuentros promediando 45.5 minutos por noche -y siendo más que efectivo: 28.9 puntos, 7.3 rebotes, 8.4 asistencias, 2.1 robos y 1 tapón de media-). Basta a que él solo fuera quien metiera a los Lakers en los PO pese a contar con una plantilla que parecía hecha en el NBA 2K. Y basta a tener que suplir con infinitos minutos en cancha la incapacidad para competir de la que, hombre por hombre, era una de las mejores plantillas de la historia reciente de la Liga.

Como era de prever, Bryant sufrió una rotura completa de ese tendón de Aquiles. Rotura que le llevó a pasar 8 meses de baja, hasta Diciembre de ese mismo 2013. Y lógicamente, nunca lo volvimos a ver al nivel que lo habíamos conocido. Y aquello resultó especialmente triste dado todo lo que demostró en ese último año en plenitud física, en el cual recordaba en muchísimos momentos a aquel Kobe de la 2005-06 y 2006-07 que por sí solo, y con un equipo que estaba a años-luz de que tenían en 2013 (aunque sí contaba con Phil Jackson en el banquillo), metió a su equipo en PO estando incluso a punto de eliminar a los favoritos Suns en aquella histórica Primera Ronda del Oeste del año 2006.

Para la historia quedará la rueda de prensa posterior al encuentro, en la cual se le pudo ver con lágrimas en los ojos.

“Terrible. A terrible feeling.”

“I made a move I’ve made a million times, and (the Achilles) just popped.”

“I can’t walk” 

“I was pissed and sad. I worked really hard to get to this point. I was just pissed.”

Anotando cuando era necesario, siendo “clutch” en infinidad de ocasiones con canastas que parecían imposibles, asistiendo de una forma que jamás se le había visto con anterioridad… E incluso entrando a canasta y machacando como hacía años que no se le veía. No sólo a nivel de juego, sino que físicamente estaba a tal nivel que parecía increíble que tuviera 34 años. Practicamente él solo consiguió pasar de ese nefasto récord de 8 victorias por debajo del 50% (17-25 a 23 de Enero de 2013) a colocar al equipo en puestos de postemporada (43-37 tras el partido ante GSW – que finalmente sería 45-37-).

 

En la próxima entrega nos adentraremos en las consecuencias que tuvo la dichosa lesión de Aquiles (sus últimas 3 campañas como profesional) y también, por tratar de hacer un “paralelismo” en lo que a años de no plenitud se refiere, hablaremos posteriormente de sus primeros años en la Liga.