Un Timberwolves-Nuggets no es el partido más atractivo actualmente en la NBA, ni siquiera de los más interesantes de una jornada normal y corriente como la de ayer. Carne de buscar highlights de Wiggins, LaVine o Faried, de repaso de las estadísticas de Ricky Rubio o Anthony-Towns y como mucho de vivir los últimos minutos de partidos si se da un final ajustado (como es el caso).

Pero no es ese el motivo de esta publicación, sino una acción al inicio del primer cuarto del encuentro, un rebote defensivo de Kevin Garnett tras un fallo de Kenneth Faried. Un simple rebote que sin embargo convierte al veterano jugador de los Wolves en el mayor reboteador defensivo de la historia de la liga, superando los 11.406 del mítico Karl Malone. Otra nueva marca en el excelso currículum de Garnett tras veinte temporadas en la NBA.