El pívot de los Lakers está en su mejor momento desde que llegó a L.A. Sus números, y sobre todo, su cambio de mentalidad ha sido fundamental en las últimas victorias.

Permítanme una de esas comparaciones odiosas que inundan los medios de comunicación deportivos. Howard está aprendiendo de Shaquille O’Neal. Una vez que se han echado las manos a la cabeza, me explicaré.

>Seguramente no ha habido ningún jugador tan showman como Shaq en la historia de la NBA. Sonrisas, bailes y bromas…fuera de la pista. El ex-34 de los Lakers y de los Magic era  un torbellino en la pista. Jugador desequilibrante. Las bromas las dejaba para  más tarde.

Estas bromas fue una de las ‘marcas registradas’ que copió Dwight Howard en su llegada a la NBA. Las risas y las muecas se combinaban a la perfección con el físico dominante del pívot en la pista. Nunca fue un alarde de fundamentos, pero sí determinante en la pintura. Eso es lo que se esperaba en su fichaje por los Lakers. Una referencia. Una megaestrella. El futuro angelino.

Su carácter volátil y los malos resultados se unieron a la ingenua percepción de que sería el rey del corral como había sido en Orlando. Su cabeza estaba más fuera que dentro. ¿Qué pensará la grada? ¿y la prensa? Demasiadas dudas a las que se unía su mal porcentaje en el lanzamiento desde la línea personal.

Tras el All-Star algo ha cambiado en Howard. El carácter ganador que habíamos visto en los Magic subcampeones en la 2008/2009 volvió y con esto el mejor Howard. Ahora deja las bromas para el post-partido. Para ser adulado por la afición y lo suficientemente persuasivo frente a las cámaras de televisión. En la pista parece que vuelve a ser determinante haciendo una mejor elección de sus tiros. Y es que cuando el pívot anota 8 o más lanzamientos, su equipo vence un 62% de los encuentros.

En los últimos partidos se está aprovechando del Kobe más solidario de los últimos años y de los dobles  marcajes que intentan neutralizar a la estrella de los Lakers. Sus números comienzan a parecerse a los de un center dominante, aunque lo más importante sigue siendo el cambio de mentalidad de Howard.

En los últimos tres encuentros, que los Lakers han sumado como triunfos, Howard promedia 20 puntos, 16,3 rebotes y 4,6 tapones siendo amo y señor de la pintura y eligiendo mejor sus opciones en ataque. A estas estadísticas, y para seguir incidiendo en el factor mental, se suma una mejor lectura en la defensa que le hace cometer menos faltas. Sin duda, las personales son una de las grandes lagunas en el juego del pívot, sin embargo, el 12 de los Lakers fue capaz de mantenerse en pista con cuatro faltas cuando su equipo más lo necesitaba ante los Bulls de un Joakim Noah guerrero y provocador. Quién te ha visto y quién te ve Superman.

Los Lakers necesitan al Howard más competitivo y parece que éste está apareciendo en el último tramo de temporada cuando el filo del octavo puesto que da derecho a jugar postemporda es más delgado y es importante saber dónde pisar para aspirar a playoffs o caer por un precipicio con fatal final para (sobre todo) los Lakers.