La expectación nos invade y ellos tienen la culpa. Son el futuro, representan la evolución del juego, pero también la luz de quienes aun no tienen rumbo. Decía Frank Underwood que la democracia está sobrevalorada,  ahora bien, ¿lo están ellos?

 

¿Quién es?

  • Nombre: Markelle Fultz
  • Altura: 1.93 m
  • Posición: Base
  • Procedencia: Washington Huskies
  • Proyección en el Draft: 1

Cuando tenía 12 años no consiguió entrar en el equipo del instituto, hoy es el mejor jugador de su generación. El ascenso de Markelle Fultz da tanto vértigo como su juego, uno que acabará (salvo sorpresa), como número uno del Draft el próximo 22 de junio.

Fultz es, entre otras cosas, versatilidad y desequilibrio. Lo primero se refleja en su posición: es un combo, no un director pero si un generador. Ante todo, un playmaker, un cazador de ventajas, escurridizo con espacios y malabarista en la definición.

Ni siquiera la decepcionante temporada de los Washington Huskies ha podido con el hype.  El de Upper Marlboro reúne todas las condiciones para ser diferencial en el escenario más exigente del globo. Su cabeza marcará el techo.

PUNTOS FUERTES

  • Versatilidad ofensiva

El concepto es amplio, como su arsenal ofensivo. Es un jugador intuitivo, un cazador de ventajas. Lee, interpreta y ejecuta, siempre en ese orden. Porque su mayor virtud no reside tanto en su amplitud de recursos como en su manera de gestionarlos. Detecta las opciones en todos los contextos posibles.

Empezando por la transición. No es especialmente veloz pero domina los cambios de ritmo. De ahí que el campo abierto sea su escenario favorito. Resulta letal con espacios, es vertical y muy incisivo, se anticipa al rival y a sus movimientos. Un cóctel de potencia y elegancia que no cuesta imaginar al siguiente nivel.

Su plenitud está en el uno contra uno, y ahí, el juego de pies lo marca todo. Domina apoyos y pivotes, somete al defensor a muchos cambios de posición. Donde mejor se percibe es en situaciones de pick-and-roll: castiga los cambios defensivos, juega con la duda y mantiene su condición de amenaza. Atrae la atención rival.

El manejo de Fultz se desentiende de artificios, sin embargo, muestra trazas de élite. La clave está en el lenguaje corporal, su body control es determinante, sus movimientos son muy marcados y fuerza al rival a pensar demasiado. Mantiene el balón alejado y utiliza muy bien su cuerpo para protegerlo. Plástico en la definición, detrás de su touching cerca del aro hay muchas horas de trabajo.

Todo ello desemboca en una galería técnica inagotable donde sobresalen tres recursos: el reverso, el step-back y el eurostep.

A Markelle no le falta pólvora. Si en penetración se confirma su talento, es en el tiro donde reside la llave para su adaptación a la NBA. Lanzador notable, con mecánica sólida y automatismos consolidados. Su falta de velocidad en el release la compensa con su facilidad para crearse sus propios espacios. La fuerza de su tren inferior le permite armar suspensiones muy complicadas. Es mejor tirador sobre bote que a pies quietos.

Uno de los aspectos más ensalzados por los analistas es su pull-up game. El dominio gestual, el equilibrio y la agilidad de pies conforman un anotador total. El instinto lo tiene.

  • Visión

Ni es un base ni un director, pero pocos (o ninguno) son capaces de generar el volumen de juego de Markelle Fultz en este Draft. Un creador de visión periférica, que monopoliza los ataques de su equipo pero que dista mucho de ser egoísta. Desde su destreza en el uno contra uno, ha crecido para convertirse en un playmaker capaz de adaptarse a los planteamientos del rival.

A campo abierto son todo facilidades, produce desde las divisiones y simplifica el juego. Aunque en media pista sufre más, es ahí donde florecen tanto su creatividad como el ingenio. Como en situaciones de 2×2, sus lecturas son brillantes y genera movimiento sin balón. Aprovecha su foco atención para distribuir a esquinas, es paciente y juega con una serenidad impropia de su edad. El perfil ideal para alimentar tiradores en la NBA.

Si la liga pide versatilidad, ritmo y espacios, Fultz es su hombre.

  • Físico

El mayor cambio de la NCAA a la NBA está en la exigencia física. Sin embargo, el perfil de Fultz cumple los estándares para adaptarse y destacar a corto plazo. Tiene buena altura (1.93m) para la posición de base y la mayor envergadura (2.10m) del Draft entre los exteriores. La mayor duda estaba en el músculo, pero su reciente transformación ya está en boca de todos.

Fuente: The Ringer

Sin exhibirse demasiado, Fultz es un prodigio atlético. A falta de un primer paso explosivo, tiene una verticalidad de élite y un control de su cuerpo circense. Combina potencia y equilibrio, absorbe muy bien los contactos y sabe buscar al defensor en la zona.  El prototipo que pide el baloncesto moderno.

Una máquina de highlights, también en defensa.

PUNTOS DÉBILES

  • Actitud

Todo deriva de su cabeza, las dudas y sus límites. El contexto colectivo no ayudaba. Los Huskies han sido una de las grandes decepciones del curso universitario y tanto la anarquía como la impotencia se contagian. Tiende a relajarse, su concentración es inconsistente y la mayoría de sus errores parten de ahí.

Tiene las condiciones, falta la disciplina. Peca de inactividad cuando el balón no pasa por sus manos, no es un jugador egoísta pero necesita ser protagonista para sumar. Su juego invita al riesgo, y por tanto, también a las pérdidas. En ocasiones fuerza demasiado las situaciones, le cuesta recular y volver a empezar. Su ambición en ataque es a veces también su mayor lacra en la toma de decisiones.

Washington le ha hecho un flaco favor, hasta el punto de cuestionarse su mentalidad ganadora. Da la sensación de poder dar siempre un punto más de intensidad, de ser más sólido e incluso de ejecutar con mayor solvencia.

Su interrogante está en el tiro, no tanto en la capacidad como en la consistencia.

  • Defensa

Todo lo anterior se traslada al ámbito defensivo. Su potencial como defensor es ilimitado: tiene la envergadura, la agilidad en el movimiento lateral y los muelles para destacar, pero su nivel de concentración es mejorable. En ocasiones se desentiende de la jugada, pierde a su par sin balón o le falta dureza en el 1×1. No será por recursos.


HORIZONTE NBA

Su destino lo iban a escribir en Boston, sea haciendo escala o haciéndole acomodo, y finalmente, será lo primero. Los Sixers han cerrado un traspaso para elegir en la primera posición del Draft, pero sobre todo, para hacer de Markelle Fultz uno de sus bastiones de futuro. ‘El Proceso’ da un paso de gigante, uno ilusionante y tal vez definitivo.

Fultz, Simmons, Saric, Embiid. El futuro en Philadelphia quiere escribrise con letras de oro. Pero hay que ir más allá de los nombres. Si antes el dilema surgía con Isaiah Thomas, ahora lo hace con Ben Simmons. Aquí la respuesta es más contundente.

¿Son  compatibles? Sí. Porque la apuesta por Simmons como director cobra sentido, y guarda una alternativa. Fultz es el mejor apoyo posible en la creación, altruista con balón e intuitivo sin él. Un generador de ventajas que le proporcionará espacios y un desahogo para adaptarse.

Son dos jugadores que monopolizan los ataques, que necesitan protagonismo para exhibir sus virtudes. Sin embargo, también se completan. Si Simmons pone el orden, Fultz los puntos; las fortalezas de cada uno minimizan las debilidades del otro.Y por si fuera poco, el contexto acompaña. Los recursos de ambos se magnifican si pensamos en Saric como eje y en Embiid como un factor capaz de absorber toda la atención del rival. Hay que rodearlos de tiradores.

El escenario es prometedor. Brett Brown ha creado un ecosistema plural, con alternativas y un movimiento de balón falto de timones de este calibre. Sólo las lesiones podrían frenar uno de los proyectos más fascinantes del baloncesto moderno.

En algún lugar, Sam Hinkie sonríe.