El carrusel de torneos irrumpió en el baloncesto universitario con duelos de vértigo y las primeras conclusiones. Desde el partido del año en Hawaii a la emoción de Nueva York, pasando por lugares tan dispares como Bahamas o Las Vegas. Todos ellos con la premisa de ofrecer una de las semanas más excitantes de la temporada. 

Gonzaga humaniza a los Blue Devils en Maui

Gonzaga demostró que Duke es mortal, pero sobre todo, que son freshmen. Y no fue el único titular. Podríamos decir que los Bulldogs tienen una de las plantillas más profundas del baloncesto universitario, que su protección del aro es diferencial, que su juego conceptual es un quebradero de cabeza o que ganaron sin su segundo mejor jugador. 

Los de Mark Few utilizaron el mejor escenario posible para grabar en letras de oro la palabra equipo. La experiencia fue un grado, aunque no fue suficiente para que los Blue Devils se viniesen abajo. Porque todo el huracán colectivo que lideraba la versatilidad de Hachimura y la solidez de Brandon Clarke bajo aros encontró resistencia en el orgullo de la camada de Coach K. Sin embargo, ante la adversidad surgió la figura de Tre Jones como director de orquesta y la de RJ Barrett como competidor nato. Zion Williamson ponía los destellos físicos para liderar la reacción mientras Cam Reddish quedaba fuera de combate.

Fue en esa reacción (llegaron a estar 16 abajo) donde se vislumbró el margen de mejora que demuestra Duke, pero el resultado de la misma también evidenció las carencias. Llegó la hora de la verdad y la pregunta era clara: ¿de quiénes son las riendas en Durham? La respuesta no pudo ser más contundente. Hasta cuatro veces le dieron el balón a RJ Barrett para que se chocara contra el muro de Gonzaga. Los Zags parecían insistir en darles oportunidades con sus fallos desde la personal, pero el plan era una y otra vez el mismo. Hachimura asumió el desafío y frenó en seco al probable número 1 del próximo Draft.

“Creo que estaba intentando retarme en el uno contra uno, así que dije ‘vale, vamos a ello’”, explicó el japonés tras el encuentro. “Somos el mejor equipo del país y yo el mejor jugador. Tengo que hacerlo.”

Lo hizo y demostró que ninguna de las dos últimas afirmaciones fueran descabelladas. Mientras Coach K resuelve los problemas en estático de los suyos, Gonzaga reafirma su candidatura al título con uno de los partidos del año. Una vez más Maui no dejó indiferente a nadie. 

“Rock Chalk” Tip Off

El Barclays Center de Brooklyn albergaba un muy interesante NIT Season Tip off: Marquette, Louisville, Tennessee y Kansas ponían sus cartas sobre la mesa para llevarse un gran torneo.

Los entrantes ya marcaban el ritmo de lo que el plato principal acabaría siendo, Kansas se emparejaba con la siempre divertida Marquette de Markus Howard y los Vols se veían enfrentados a la renovada Louisville de Chris Mack, con muchas sorpresas y ganas de hacerlo bien.

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El Marquette-Kansas tuvo dos historias muy diferentes, en la primera mitad los Golden Eagles salieron a morder, demostrando que no le tenían miedo a Kansas y que si el partido se movía en ritmos muy altos, les iban a plantar cara a los de Bill Self e incluso no solo eso, sino que les iban a crear un fuerte dolor de cabeza. El dúo dinámico formado entre Markus Howard y Sam Hauser salió enchufado y los de Marquette se fueron casi 10 puntos por encima al descanso. Sin embargo, en un fuerte apagón, Marquette se vió incapaz de salir con ritmo del parón de vestuarios y solo pudieron ver como Kansas cogía un parcial 22-0 liderado por un Dedric Lawson imperial con 26-12 para acabar dándole la vuelta al partido y acceder a la final.

Una cara muy diferente fue la que tuvo el Louisville- Tennessee, ambos equipos se vieron envueltos en una guerra de 40 minutos, dándose una serie de golpes directos el uno al otro sin descanso. Finalmente y pese al buen hacer de Jordan Nwora, fue la coralidad de Tennessee la que triunfó, con un gran Grant Williams, buque insignia de unos Vols que avanzaban a la final contra Kansas.

Con la final puesta en marcha entre el número #2 (Kansas) y el #5 (Tennessee) de la nación, las expectativas alcanzaron el nivel esperado. En un partido muy parecido al de la semifinal contra Marquette, Kansas se vió perjudicado por las desconexiones típicas que experimentan en tramos de los encuentros y pese a que el marcador llegó igualado al descanso, un fuerte arreón de los Vols en la segunda parte les ponía 9 puntos por encima y tocando el título con los dedos. Sin embargo, fue el chispazo de energía aportado por un LaGerald Vick letal en la segunda parte, lo que le permitió a Kansas remontar y llegar al tiempo extra del encuentro. En la prórroga y con Grant Williams fuera por problemas de faltas, Dedric Lawson demostró su capacidad para dominar las pinturas enemigas, siendo demasiado para unos Vols que solo podían ver como los Jaywaks les remontaban el partido y se proclamaban campeones con Lawson como MVP.

Virginia no encuentra rival en las Bahamas

La ley de Virginia se mantiene intacta. Quizá el Battle 4 Atlantis no presentara el cartel de otros años, pero sirvió para reivindicar el papel de los Cavaliers como uno de los equipos más sólidos del país. Se podrían poner asteriscos después de que los chicos de Tony Bennett sufrieran para superar a Dayton en semifinales, sin embargo, el encuentro también sirvió para exhibir a DeAndre Hunter como uno de los jugadores más fascinantes del país.

Rozó el triple doble ante Middle Tennessee, irrumpió para tumbar a los Flyers con 23 puntos y 6 rebotes y dominó la final ante Wisconsin con 20 puntos y 9 rebotes. Números que demuestran la madurez de un sophomore que no dudó en quedarse un año más en Charlottesville para madurar su juego y asomar su potencial como 3-and-D. 

Aunque como manda el sentido colectivo de Virginia, no estuvo solo. La dirección de Ty Jerome sigue siendo una de los secretos mejor guardados de la ACC y Kyle Guy el microondas capaz de romper con el hormigón armado de los Cavaliers. 

Los Spartans despejan sus dudas y se coronan en Las Vegas

Con la derrota ante Kansas todavía remanente en el plantel de Tom Izzo, el Continental Tire Invitational era la ocasión perfecta de medirse ante equipos de primer nivel, ya que UCLA, UNC y Texas conformaban un cuadro bastante poderoso para salir con un ánimo renovado.

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La primera piedra en el camino de los Spartans fue una sorprendente UCLA, que tras no hacer mucho ruido durante el verano por la cantidad de lesiones que habían sufrido, se presentaban como un rival intrigante, con Kris Wilkes y Moses Brown a la cabeza. Sin embargo, los de Michigan no dieron lugar a ningún tipo de sorpresa y pasaron por encima de los chicos de Steve Alford que simplemente no encontraron su sitio en ningún momento del encuentro.

Más detalles nos dejaba la otra semifinal entre Texas y UNC, ambos equipos llegaban en una dinámica muy positiva y la contienda que nos dejaron no fue para menos. Desde el primer minuto vimos un partido intenso, donde ambos equipos lucharon con garras y dientes para lograr el pase a la final del torneo, el duelo Coby White-Kerwin Roach nos dejaría un magnífico mate por parte del de Texas y una auténtica exhibición desde el triple por parte del base de los Tar Heels con 7 aciertos en 10 intentos. Fue tal la intensidad que el encuentro se decidió por una jugada defensiva en la que Texas ni siquiera dejó sacar a los Tar Heels privándoles así de una oportunidad para mandar elencuentro a la prórroga.

La final entre Longhorns y Spartans sacó a relucir todo el carácter del equipo de Tom Izzo, tras irse perdiendo al descanso por 8 puntos gracias a un buen comienzo de los de Shaka Smart y pese a que la fragilidad mental de jugadores como Ward o Langford había sido el talón de Aquiles de los Spartans en MSU durante pasadas ocasiones, esta vez supieron sobreponerse. Ahí fue donde estuvo la clave de la segunda parte, Joshua Langford salió decidido a dar la vuelta al encuentro y así fue, los Spartans sofocaron el ataque que había sido capaz de anotar 92 puntos en la ronda anterior a los Tar Heels y dejaron a los Longhorns en solo 24 puntos durante la segunda mitad. 78-68 para el resultado final y una gran recuperación de unos Spartans que salen muy fortalecidos de su visita a Las Vegas.

GONZAGA: La participación de Gonzaga en Hawaii no pudo haber ido mejor a los chicos de Mark Few, no solo por la victoria ante un duro conjunto de Arizona sino por haber logrado algo que hasta ese momento parecía imposible, tumbar a los Blue Devils de Duke. En uno de los mejores partidos de la temporada, Gonzaga puso una serie de argumentos suficiente como para ser considerado no sólo el número 1 de la nación, sino para ser reconocido como el equipo más completo y versátil de toda la nación. Oposición muy fuerte por parte de Rui Hachimura para llevarse el POY.

VILLANOVA: Tras la semana fatídica que vivieron los Wildcats, son 3 las victorias consecutivas que ahora acumulan los chicos de Jay Wright, incluyendo la conquista del AdvoCare invitational tumbando a FSU en la final. Jahvon Quinerly sigue sin tener minutos y eso parece estar cobrando cierta relevancia en la prensa americana. ¿Debemos confiar en estos Wildcats? 

WAKE FOREST: Parece que el tiempo de Danny Manning al mando de su alma mater cada
vez es más corto, otra derrota preocupante ante Houston Baptist deja muy tocado al conjunto de Carolina, que parece anclado en una reconstrucción interminable.

Josh Perkins (Gonzaga): Rui Hachimura se llevó los focos pero los Bulldogs no se habrían coronado en Maui sin la solvencia de Perkins. El senior demostró una sobriedad sorprendente en la dirección en contraste con su habitual irregularidad y fue clave en todos los partidos. Especialmente ante Auburn (18 puntos, 9 asistencias) y frente a Duke (9 puntos y 7 asistencias), marcando el ritmo y ordenando la pólvora de sus compañeros.

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Dedric Lawson (Kansas): Nueva York fue suya. Ningún jugador dominó más que él y los números fueron un fiel reflejo de ello. 26 puntos, 12 rebotes y 3 asistencias ante Marquette y 24 puntos, 13 rebotes y 5 asistencias en la final frente a Tennessee. Todo en los Jayhawks pasa por sus manos y su versatilidad es el ingrediente que cohesión las numerosas armas de Bill Self.

Kerwin Roach (Texas): No se pueden entender las buenas sensaciones de los Longhorns en Las Vegas sin su irrupción. El senior protagonizó una de las actuaciones de lo que llevamos de temporada con 32 puntos, 6 rebotes y 7 asistencias para culminar el upset ante North Carolina. Dinamita al servicio de Shaka Smart. 

Coby White (North Carolina): Que el hype que rodea a los freshmen de Duke no nos impida ver más allá. Si hay que hablar de Coby White es por algo más que por su estilo ochentero. Es la sensación de control y eficiencia que desprende un freshman que ha brillado en Las Vegas. Su control del tempo del partido y su extraordinaria muñeca le han convertido en el mejor socio de los veteranos en Chapel Hill. Sus 33 puntos (7/10 en triples) fueron suficiente carta de presentación.

Myles Powell (Seton Hall): La reconstrucción de los Pirates está sirviendo para destapar a Myles Powell como uno de los mejores artilleros del baloncesto universitario. Sus 40 puntos ante Grand Canyon impulsaron a Seton Hall para conseguir, contra todo pronóstico, el título del torneo Wooden Legacy. 24.3 puntos con casi un 50% en tiros de campo por partido para un Powell que va a seguir haciendo ruido.