Madrugada de contrastes la que nos ha tocado vivir. Los Playoffs son una lucha sin cuartel donde los equipos dan lo mejor de sí mismo, y pequeños ajustes tácticos pueden cambiar por completo el devenir de una eliminatoria.

Toronto Raptors 118 (3) – Milwaukee Bucks 93 (2)

La que enfrenta a los canadienses y los de Winconsin está siendo una de esas series con idas y venidas en los resultados, donde ahora le toca a Toronto estar a un paso de la segunda ronda. En parte, el éxito de los locales se debió al buen hacer  de Norman Powell. El alero fue recuperado del ostracismo en el cuarto partido de la serie, donde ocupó el puesto de titular en lugar de Jonas Valanciunas, lo que sería una clara apuesta de Dwane Casey por el small ball, con Ibaka actuando de pívot.  Este movimiento no ha podido tener más éxito, pues los Raptors han remontado la serie, quedándose con un 3-2 que les acerca a un pasito de la segunda ronda.

Norman Powell, el factor X

El quinto partido fue una muestra de valor por parte del joven alero. Powell acabaría con 25 puntos puntos, 4 rebotes, 4 asistencias, y una espléndida defensa contra su emparejamiento perimetral, Khris Middleton. Además, el dúo All Star aportó su experiencia y calidad. Lowry cosechó un doble-doble de 16 puntos y 10 asistencias, mientras de DeMar DeRozan registró 18 puntos y 6 rebotes. También, el ahora pívot hispano-congoleño Serge ibaka aportó un papel diferencial en la zona, alcanzando 19 puntos, 6 rebotes y tres tapones en apenas 24 minutos en cancha.

Toronto salió como un tiro en el primer cuarto, dispuesto a demostrar ante su cálida afición que estaba en predisposición de adelantarse en la serie. A pesar de que Milwaukee opuso más resistencia en un buen segundo cuarto, liderado por la estrella griega Antetokounmpo, nunca pudieron coger las riendas del marcador, y tras el descanso la diferencia comenzó a ser insalvable. Por parte de los Bucks, el mencionado Giannis con 30 puntos y 9 rebotes, se vio muy solo en la ofensiva visitante, y no pudo ser el factor diferencial de su equipo.

Ahora, la serie vuelve a la pista de Milwaukee, donde veremos si los locales pueden forzar el séptimo partido. Para ello, Jason Kidd debe de encontrar un antídoto a Normall Powell, el caballo de Troya de esta eliminatoria que ha girado el rumbo de la misma. El premio espera, y no es otro que los Cavaliers de Lebron James.

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Atlanta Hawks 111 (2)- Washington  Wizars 101 (2)

Cumplió Atlanta lo que se venía repitiendo en los tres partidos anteriores, y es que, en esta serie, quien juega de local cuenta sus partidos por victorias. De este modo, los Hawks han logrado igualar una serie que se les presentaba muy cuesta arriba en los dos primeros partidos.

Howard dominante

Gran parte de esta segunda victoria de debe al pívot Dwight Howard, quien con 16 puntos y 15 rebotes, impuso su dominio bajo los tableros. A pesar de los análisis iniciales, donde ambos equipos destacaban más por sus labores desde el perímetro, la batalla interior está resultando fascinante, y al ya conocido duelo (ambos lo han calificado como pique personal) entre Markieff Morris y Paul Millsap (19 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias), se une la batalla entre los dos hombres grandes, Gortat y Howard.

Efectividad de Calderón, un quiero y no puedo de los Wizars

Tras un cuarto inicial muy efectivo, los Wizars se derrumbaron en el segundo, coincidiendo justamente con los mejores minutos del español José Manuel Calderón. El veterano base que acabaría con 10 puntos y 5 asistencias, supo encontrar el ritmo adecuado de juego para su equipo, dando minutos de calidad durante el forzoso descanso de Dennis Schroder, muy lastrado por las faltas (tres en el primer cuarto).

A la vuelta del descanso, y con su letal dueto exterior, Washington llegó a igualar el encuentro, pero finalmente el movimiento de balón y la coral aportación de los jugadores de Atlanta fue demasiado, y el marcador se iguala a dos. Por los capitalinos destacaron, una vez más, John Wall con 22 puntos y 10 asistencias, y Bradley Beal con 32 puntos y 5 rebotes, que se mostraron insuficientes para que su equipo alcanzara la victoria.

Ahora la serie se vuelve a trasladar a Washington, donde los locales buscarán seguir el pleno de victorias del equipo que actúa en casa durante la serie. Un quinto partido que se antoja decisivo, y que será una gran batalla, como todas las que nos están proporcionando estos dos equipos.

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Portland Trail Blazers (0) 103- Golden State Warriors (4) 128

Completaron los de la Bahía la barrida, y lo hicieron del modo que más les gusta, con una exhibición portentosa de talento ofensivo. Así, los Warriors podrán descansar viendo el devenir de la serie Utah-Clippers, mientras que Portland pone fin a una temporada donde, salvo el final de la regular season, no han mostrado el nivel que se les presuponía.

Un primer cuarto para la historia

45 puntos, 8/11 en triples, 11 asistencias, el rival solo 22 puntos y un +23 final. Con estos números acabó Golden State un primer cuarto histórico e icónico, mensaje de aviso para todos aquellos que quieran poner en cuestión su papel de favoritos en las eliminatorias. Todo ello con los minutos de Kevin Durant aún restringidos y sin su entrenador Steve Kerr.

Así, y con el partido visto para sentencia desde el primer cuarto, Mike Brown se dedicó a regular los minutos de sus jugadores y favorecer la aportación de todos ellos. El excelso nivel de Stephen Curry, quien terminaría con 37 puntos, 8 asistencias y 7 rebotes en tan solo 39 minutos, unido al siempre incombustible Draymond Green o las esporádicas rachas de Klay Thompson, fueron demasiado para cualquier intento de remontada por parte de los locales.

Mucho Lillard, poco Portland

Con la temporada en sus últimos minutos, un jugador quiso dejar un buen sabor de boca a sus aficionados. No fue otro que Damian Lillard, buque insignia de la franquicia, quien con el mal partido de CJ McCollum (2/12 en tiros de campo) decidió echarse el equipo a las espaldas. El base acabaría con 34 puntos y 6 asistencias, y varias muestras de pundonor que sus aficionados no dudaron en agradecer cuando la estrella salió del encuentro.

Finalizada la serie, Golden State espera descansado a que sus rivales definan una dura serie que ha dejado varios lesionados en ambos bandos, mientras que Portland deberá ponerse manos a la obra para definir el rumbo de una franquicia que necesita un empujón si quiere codearse con los mejores en la siempre salvaje Conferencia Oeste.

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