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Autor Tema: One-and-Done  (Leído 580 veces)

Desconectado thorstone

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One-and-Done
« en: 17 Diciembre, 2012, 08:27:41 pm »
http://www.basketamericano.com/one-and-done/

Spoiler  :
Si ponemos en una lista a jugadores como: Kevin Garnett, Kobe Bryant,  Jermaine O’Neal, Tracy McGrady, Rashard Lewis, Amar’e Stoudemire, LeBron James, Dwight Howard o Andrew Bynum seguro que encontráis más de una característica de sus carreras deportivas, compartida por todos, por la que han sido incluidos en un mismo grupo. En este caso, por ejemplo, podría ser el hecho de que todos han sido All – Star.

Si a la lista anterior le añadimos a Eddy Curry, Kwame Brown, Tyson Chandler, Monta Ellis, Kendrick Perkins,  J.R. Smith o DeSagana Diop parece que más allá del hecho de practicar el mismo deporte, aunque en algunos casos no lo parezca, a  primera vista no tienen nada en común.  Sin embargo no es así, lo que une a estos jugadores es que todos dieron el salto a la NBA directamente desde High  School.

La calidad de unos y otros jugadores es muy distinta, algunos pasarán a la historia de la NBA mientras que otros serán olvidados sin pena ni gloria, por lo tanto no parece haber una relación directa entre la edad de dar el salto y el desarrollo de la carrera deportiva. Sin embargo, en el año 2006 se decidió regular esta situación, estableciéndose la obligatoriedad de que los jugadores que quieran dar el salto a la NBA tienen que tener mínimo 19 años en el año en el que se celebre el draft, además de haber pasado por lo menos un año tras su salida de High School. La norma no establece que hacer ese año, por lo que mientras algunos se decantan por cruzar el charco y jugar en las ligas profesionales de otros países, también está la opción de convertirlo en un año sabático o la que posiblemente sea la más empleada: pasar por la NCAA.

Esta situación ha dado lugar al fenómeno conocido como “One-and-Done”, jugadores que tras sólo un año en la liga universitaria se declaran elegibles para el draft. Echando un vistazo a los drafts del periodo 2006 – 2012, 5 de los jugadores elegidos en primera posición pasaron en el College sólo su año freshman. Los dos restantes son Blake Griffin, quien jugó dos temporadas  en la universidad de Oklahoma antes de llegar a la NBA, y Andrea Bargnani procedente de Italia.

Si analizamos los lottery picks de estos drafts, sin tener en cuenta a los jugadores procedentes de ligas extranjeras, los resultados son los siguientes: Freshman (36), Sophomore (28), Junior (25), Senior (13). Queda claro que el fenómeno del “One-and-Done” es algo predominante desde que se prohibió el salto desde el High School. Es más, los jugadores que completan el ciclo universitario son una gran minoría entre los que, a priori, son los mejores jugadores de cada draft. Esta diferencia es aún más notable si aumentamos el período de análisis al próximo año en el que, según la mayoría de mocks, la mitad de los jugadores elegidos entre las primeras 14 posiciones serán freshman.

La situación está clara, ante la posibilidad de comenzar a ganar millones o pasar cuatros años en la universidad pocos jugadores van a decidir lo segundo. Por eso cada vez son más los que utilizan la NCAA como mero trámite para no pasar un año sin jugar o tener que hacerlo en el extranjero, además de cómo plataforma para escalar posiciones en el draft.

Los grandes jugadores seguirán siéndolo pasen o no por la universidad, y desde luego pasar sólo un año no va a suponer un cambio radical, por lo que de nada sirve privar a la liga durante algún tiempo de esos jugadores. El hecho de que actualmente no puedan llegar directamente desde High School busca, entre otras cosas, que los jugadores que lleguen a la NBA tengan algo más de madurez pero esto no se consigue añadiendo un solo año tras la salida del High School. Para lograr esto quizá lo ideal sería que los jugadores tuviesen que realizar el ciclo universitario completo, pero no se puede obligar a ello, ya que la mayoría decidirían pasar el tiempo necesario en otras ligas profesionales ganando dinero y esto perjudicaría a la NCAA.

Se trata, por lo tanto, de un tema ambiguo y en el que la solución no está clara. Debido a que la norma sólo lleva instaurada 7 años, el tiempo dirá si realmente ha sido beneficiosa y ha supuesto un cambio o si más de un jugador podría haber empezado a jugar antes en la NBA, o por el contrario debería haber pasado más años en la NCAA.

Quizá una mayor experiencia universitaria ayude a afrontar el cambio y adaptarse más fácilmente a la NBA, ya que la madurez de un jugador tras completar su estancia en la universidad debería ser superior a aquel que ni si quiera quería pasar un año y lo ha hecho por obligación. Quizá todo esto da igual y lo único que marca las diferencias es el talento.