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Cronología y reflexión sobre los partidos de 60 puntos en la historia de la NBA
Rider:
A la memoria de Wilt Chamberlain, en el quincuagésimo aniversario de su partido de 100 puntos.
Cronología y reflexión sobre los partidos de 60 puntos en la historia de la NBA
La cifra de los 60 puntos anotados por un jugador se ha superado en un total de 62 partidos a lo largo de toda la historia de la NBA (65 años). Sale a casi una vez por temporada. Sin embargo, el reparto de estas anómalas actuaciones resulta bastante desproporcionado, y tienden a aglomerarse en determinados espacios temporales, desapareciendo prácticamente en otros. Así, solo uno de estos partidos se disputó en la década de los cuarenta, 2 en los cincuenta, 36 en los sesenta, 4 en los setenta, 5 en los ochenta, 5 en los noventa, y 9 en los '00. A todos nos vienen a la cabeza los jugadores responsables de esta descompensación, que, no obstante, es irregular y no parece responder a una trayectoria claramente ascendente o descendente. A pesar del pronunciado brote de partidos de 60 puntos acontecido en la última década, la percepción general subraya su escepticismo respecto a una nueva reaparición de estas proezas anotadoras. Lo que se propone aquí es realizar primero una cronología histórica sobre el tema, y mediante las conclusiones que se extraigan de ella, aventurar una breve reflexión de cara a lo que las actuaciones de 60 o más puntos puedan dar de sí en los años venideros.
Primera parte: Cronología
1.1 Primeros pasos: Fulks y Mikan
Spoiler :
Solo 1500 personas asistieron a la primera actuación personal de 60 puntos en la historia de la NBA, debido a una huelga de transportes. Pero el acta, arriba expuesto, de aquel partido de 1949, no deja lugar a dudas. Lo poco que se sabe de Joe Fulks es que era un alero de metro noventa y seis que gustaba de jugar cerca del aro, y al que se le atribuye la paternidad del jumpshot, o tiro en suspensión. Bien es cierto que, la revolucionaria creación de esta clase de lanzamiento, no proporcionó a Fulks unos porcentajes de tiro mucho más satisfactorios que los del resto de jugadores de la época (la norma general era no pasar del 40%, y Fulks siempre rondó el 30%). Pero sí le sirvió para convertirse en el paradigma mediático de aquella joven NBA, ávida de referentes pioneros, así como en el líder de su equipo, los Philadelphia Warriors, quienes siempre jugaron por y para su producción anotadora. Hasta tal punto era así que, en la temporada en la que tuvo lugar su actuación de 63 puntos, la 1948-49, promedió 26 puntos por partido mientras que el promedio del equipo no sobrepasaba los 84. Por aquel entonces no existía el reloj de posesión.
George Mikan suele ser considerado el antepasado caucásico de los pívots dominadores clásicos como Chamberlain o Abdul-Jabbar; no en vano fue el segundo jugador en alcanzar la marca que nos ocupa. Anotó 61 puntos contra los Rochester Royals, en un partido de 1952 que se extendió por dos prórrogas1. El grado de dependencia de los Minneapolis Lakers con respecto a Mikan no era mucho menor que el de los Warriors con respecto a Fulks. Él no estaba dotado del moderno tiro en suspensión recién estrenado por Fulks, pero su gancho ambidiestro, perfeccionado con una rutina diaria consistente en lanzar 250 de ellos con cada mano, le era mucho más eficaz. Sin embargo, la clave de su éxito residió en su privilegiada estatura. En un físico que, por poco llamativo que pueda parecer a día de hoy, debastó las zonas de los primeros cincuenta y siempre aseguró a Mikan un puesto prioritario en la ofensiva de su equipo. Como prueba de ello, los 61 puntos de Mikan en aquel partido llegaron a constituir el 67% de la anotación total de los Lakers. Esta cifra, incluso dentro del marco de este estudio en el que tanta importancia tiene la absorción individual del ataque, supone una notable excepcionalidad.
Una vez instaurado el reloj de posesión, y emprendida una exponencial evolución de la NBA que culminaría en la década de los sesenta, se fueron dejando atrás estas primitivas y residuales configuraciones de equipos tan focalizados en la absorción individual de la ofensiva. Pero como en el caso de George Mikan, que siendo uno de los mayores dominadores de su época se convirtió en el principal trasformador de la misma2, siempre acaban quedando reductos para las nuevas individualidades que tengan algo que aportar al continuo dinamismo del juego. Y fuera o no por simple casualidad, el más relevante transformador de la época que estaba por venir fue otro buen conocedor de los partidos de 60 puntos.
1.2 Los sesenta se ponen de moda
Por uno de esos juegos de palabras con los que se entretiene la historia, fue precisamente en la década de los sesenta cuando la cota de los sesenta puntos empezó a superarse con cierta frecuencia. Este hecho está relacionado con esa evolución exponencial a la que acabamos de referirnos. Si hasta mediados de los cincuenta la adquisición de una ventaja considerable implicaba alargar interminablemente los ataques, con la instauración del reloj de posesión todos los equipos empezaron a ejecutar posesiones muy cortas. En los primeros sesenta cada equipo lanzaba a canasta casi 108 veces por partido, y anotaba un promedio de unos 117 puntos. Para hacernos una idea de hasta qué punto llegó esta aceleración del juego, que no tardó en decrecer, consideremos que el año pasado cada equipo apenas lanzó 81 veces, para promediar 96 puntos por partido. Huelga decir que el jugador que encabezó esta aceleración fue Wilt Chamberlain, y la muestra más clarividente de ello la constituyó su novedosa costumbre de superar la marca de 60 puntos. Aunque, al contrario de lo que pueda parecer, él no fue el genuino impulsor de esta moda.
Aún en la década de los cincuenta, con la temporada 1959-60 recién iniciada, Elgin Baylor ya había anotado 64 ante los Celtics. Después, en poco más de un año, había logrado 71 puntos ante los Knicks, convirtiéndose en el primer jugador en superar los 60 dos veces, y de paso el primero en llegar a los 70. No fue hasta el 8 de diciembre de 1961 cuando el cetro de las grandes exhibiciones ofensivas fue legado a Wilt Chamberlain, en un encuentro que enfrentó a sus Philadelphia Warriors con los Angeles Lakers de Baylor. Este partido se resolvió en favor de los Lakers tras tres prórrogas, pero el protagonista de la noche fue la joven estrella de los Warriors. Con 78 puntos, superó el récord de anotación personal frente al que lo había ostentado hasta entonces, Baylor, quien también volvió a superar la marca de los 60, quedándose en 63. Este histórico partido resultó ser premonitorio, porque Chamberlain haría en esa temporada otros 13 partidos por encima de los 60, mientras que Baylor solo lo haría una vez más en el resto de su carrera. Esta última vez tendría lugar en el quinto partido de las Finales de 1962. Los 61 puntos que Baylor anotó contra los Celtics no solo siguen siendo un record en series finales, sino que son un record de anotación de playoffs en partidos de tiempo reglamentario.
La transición entre Baylor y Chamberlain se hizo esperar hasta que el mismo Wilt quiso. Al menos ésto dio a entender el propio Baylor cuando, tras el histórico partido antes referido, aseguró al periodista Chick Hearn que Chamberlain llegaría alguna vez a los 100 puntos. Este no tardó más de tres meses en conseguirlo, el 2 de marzo de 1962. Entre los pocos documentos gráficos de aquel partido conservados hasta la fecha, se encuentra esta imagen que inmortaliza su última canasta, con la que alcanzó los 100 puntos.3
Spoiler : Chamberlain estableció una nueva forma de anotar ingentes cantidades de puntos, quizá la más lógica de todas: la de apoderarse físicamente de la zona. Pero este apoderamiento no fue específicamente físico, como el que George Mikan protagonizó en los primeros cincuenta. También supuso una ampliación sin precedentes de las facultades deportivas delimitadas a los pivots. Chamberlain, de este modo, no solo constituyó un salto evolutivo en cuanto a formación física, sino que también definió una revolución posicional en términos puramente baloncestísticos. En primer lugar, fue uno de los primeros pívots de la historia en ejecutar tiros en suspensión. En segundo, fue también el más ágil y rápido de todos los pivots de su época, lo que le sirvió para encontrar siempre posiciones ventajosas en las transiciones ofensivas. Estas nuevas facultades, nunca antes vistas en un jugador interior de su envergadura, lo situaron siempre un paso por delante de su generación, y lo convierteron en un jugador casi invulnerable a las defensas de los sesenta. A día de hoy puede extrañar que los entrenadores rivales no trataran de frenar a Chamberlain con tácticas excepcionales, tales como el dos contra uno, o incluso con un sistemático "hack-a-Wilt". Pero, por las razones comentadas, su época no estaba preparada para detenerlo. A lo largo de su carrera, Chamberlain alcanzó hasta 32 veces la cifra de los 60 puntos, más que todos los otros jugadores combinados (26 veces).
Solo otro hombre además de Chamberlain y Baylor consiguió superar los 60 en la década de los sesenta: Jerry West. Él parecía una versión perfeccionada de Joe Fulks, con un tiro en suspensión plenamente desarrollado y una mayor extensión espacial del dominio del ataque. Era cuestión de tiempo que un anotador nato como él alcanzase alguna vez los 63 puntos que anotó en 1962. Una de las razones por las que West tuvo un éxito ofensivo tan arrollador la encontramos en otra de las características centrales del baloncesto de los sesenta. Aquel juego no solo era, como ya hemos explicado, trepidantemente ofensivo, sino que también resultaba muy permisivo en lo que a repetición de las jugadas se refiere. Casi cualquier jugador exterior con un consistente tiro a media distancia podía pasarse el partido subiendo el balón, recibiendo un bloqueo en la bombilla, driblando a su ala preferida y lanzando desde ahí una y otra vez; sin que la defensa hiciera nada por detenerlo. No es cuestión de simplificar la versatilidad técnica de West, que fue una de las más amplias de su época. Para llegar a estas cotas de anotación a menudo es necesario mecanizar ciertas cualidades, y por los motivos que hemos referido, los años sesenta resultaron muy propicios para esta mecanización. West, en concreto, mecanizó el lanzamiento de media distancia, ya fuera tras bote o tras recepción, a niveles nunca antes vistos, con eficacia y resultados también sin precedentes.
1.3 Ligera sequía setentera
Chamberlain se retiró en 1973, cuatro años después de su último partido por encima de los 60 puntos. Otros excelentes anotadores heredaron el legado de los dinosaurios de los sesenta, pero todos ellos parecieron más emparentados con West y Baylor que con Chamberlain. Cuatro jugadores diferentes superaron la marca en la década de los setenta, tres de ellos escoltas-aleros, y el otro, base. Lo justo sería mencionar que Kareem Abdul-Jabbar sobrepasó hasta en ocho ocasiones la barrera de los 50, pero la verdad es que ningún jugador interior volvería a llegar a los 60 puntos hasta Karl Malone, ya en los noventa. Como decíamos, en la década de los setenta la autoría de estas hazañas se dispersó en jugadores exteriores más bien bajos: Rick Barry, Pete Maravich, David Thompson y George Gervin.
El primero en conseguirlo, Barry, era casi un calco de Jerry West, y no solo fisiológicamente hablando. Tanto la mecánica como la efectividad de su tiro a media distancia parecían inspiradas en West, y ambos lanzaban prácticamente con la misma frecuencia. Así que podemos suponer que su actuación de 64 puntos en 1974 fue baloncestísticamente similar a la de los 63 de Jerry, acontecida doce años atrás. Sin embargo, podemos afirmar que fue incluso más eficiente. Si bien la actuación de West respondió a una serie de 22 de 36 en tiros de campo, Rick Barry encestó 30 de los 45 lanzamientos que intentó. Por otra parte, su sorprendente 4 de 5 en tiros libres siguen siendo el menor número de lanzaminetos desde la línea de personal intentados y anotados en una actuación de 60 puntos.
Tres temporadas más tarde, ya en 1977, llegaron los 68 puntos de Pistol Pete Maravich. Este partido es solo una prueba más de que las facetas que parecen haber constituido su estereotipo en la liga, tales como el habilidoso manejo del balón o las asistencias abracadabrantes, fueron siempre muy secundarias en el juego de Maravich. Pistol dedicó su carrera a anotar. Lanzó mucho y, a decir verdad, no siempre lo hizo con unos porcentajes admisibles. Por ello, era inevitable que alguien como Maravich también superara tarde o temprano los 60 puntos, incluso en mayor medida que Jerry West. De hecho, su mecánica de tiro y su desenvolvimiento en la pista vuelven a evocar al escolta de los Lakers. Puede decirse que Pistol sigue esa tradición de tiradores blancos que superaron la marca de los 60; iniciada por Jerry West, recuperada por Rick Barry, seguida por el mismo Maravich y completada por Larry Bird ocho años después.
Spoiler : http://www.youtube.com/watch?v=2UTust5oFW4 Los últimos dos jugadores que alcanzaron la barrera en esta década fueron afroamericanos, y lo hicieron, curiosamente, en la misma jornada. En la última de la temporada regular 1977-78. George Gervin llegó a su partido con 26.77 puntos por partido, mientras que David Thompson lo hizo con una media de 26.56. Este fue el primero en jugar esa jornada, y desde el primer momento dejó claras sus intenciones de conseguir el título de máximo anotador: a los 22 minutos de juego ya había metido la friolera de 53 puntos, con un extraordinario 20 de 23 en tiros de campo. Durante todo el partido también estuvo muy acertado desde la línea de personal (17 de 20 en tiros libres) y acabó el partido con un total de 73 puntos. En ese momento Thompson se había colocado por encima de Gervin con 27.15 puntos de media, y dejaba a este en la necesidad de anotar al menos 58 puntos para superarlo. Gervin no empezó tan inspirado como Thompson (no encestó una canasta en juego en los primeros cinco minutos), pero en el segundo cuarto estuvo simplemente épico. Consiguió 33 puntos, estableciendo el récord aún vigente de anotación en un cuarto, y que no ha podido ser igualado hasta treinta años después, por Carmelo Anthony. Gervin encadenó dos rachas no consecutivas de 22 y 18 puntos de los Spurs seguidos en la primera parte. Su serie de tiro (un discreto 23 de 49) parece salpicada por ese premeditado plan de conquistar el título de máximo anotador, que ciertamente no pareció beneficiar demasiado a sus Spurs, quienes perdieron estrepitosamente contra los Jazz en un espeluznante marcador final de 132-153. En todo caso, Gervin acabó el partido con 63 puntos y la temporada con una media final de 27.21, superando en seis centésimas a David Thompson. No sería esta la última vez en que un jugador alcanzara tales cotas con el fin exclusivo de ganar el trofeo de anotación.
La conclusión lógica que se extrae de estos cuatro partidos de 60 puntos en la década de los setenta, es que las actuaciones de anotación masiva pasaron a ser propiedad de jugadores exteriores. Esta tendencia se seguiría acentuando en la próxima década, y cada vez con una mayor proporción de jugadores afroamericanos.
1.4 Llega Jordan
Si bien es cierto que los ochenta suelen ser más identificados con Magic Johnson que con Michael Jordan (siéndole concedido a éste el dominio absoluto de la década de los noventa), en el marco de este estudio es al escolta de los Bulls a quien corresponde una posición privilegiada. Es el único jugador, exceptuando a Baylor, que ha conseguido partidos de 60 puntos en décadas diferentes (tres en los ochenta y dos en los noventa), pero aquí se tratarán todos conjuntamente. Antes de ello, hemos de referirnos a otras dos actuaciones de anotación masiva que tuvieron lugar en el primer lustro de los ochenta: las de Bernard King y Larry Bird. Recordar también que a partir de esta época empezamos a tener material televisivo de casi todos los partidos de los que hablaremos, y que los enlaces a los mismos están reunidos al final de la primera parte del artículo.
Bernard King fue un atacante nato desde el momento en que aterrizó en la liga. Bien es cierto que, hasta su traslado a los New York Knicks, no había dado visos de poder realizar exhibiciones ofensivas comparables a las referidas en este artículo. Pero a comienzos de 1984, durante su segunda temporada en la Gran Manzana, sorprendió al mundo encadenando dos partidos consecutivos con 50 puntos, algo que nadie había hecho desde Chamberlain en 1964. Sin embargo, la gran noche se hizo esperar hasta la jornada navideña de ese mismo año. Anotó 60 puntos contra el equipo que lo había drafteado, los New Jersey Nets, quienes ganaron el derby. No hubo nada que objetar a la actuación de King, que llevando a sus defensores a la zona, procurándose seguras suspensiones a media distancia y realizando contundentes penetraciones (haciendo, en resumen, lo que mejor sabía hacer) consiguió alcanzar la sesentena. Dos meses después, contra el mismo rival, alcanzaría los 55 puntos, pero solo volvería a llegar a los 50 una vez traspasado a los Bullets, ya en 1990.
Uno de los motivos por los que Larry Bird es considerado por muchos el mejor alero de la historia, es su altamente colectiva visión del baloncesto. Otro de los motivos son sus facultades técnicas anotadoras. El 12 de marzo de 1985, fue más bien este segundo motivo el que sacó a relucir. Una semana después de que Kevin McHale estableciera el record de anotación en un partido de la franquicia, con 56 puntos, Bird tuvo un momento de inspiración que no quiso dejar escapar, ni compartir. Anotó los 16 últimos puntos de los Celtics, en uno de los recitales de tiro más bellos de la historia. Durante el resto del partido se había dedicado a anotar sin prisa pero sin pausa, apenas forzando, combinando bandejas y lanzamientos lejanos, con esa apariencia de maravillosa facilidad con la que Larry revestía todas sus exhibiciones. Encestó la canasta que le daba los 60 puntos totales sobre la bocina del final del partido, con el marcador ya decidido y la defensa algo desperdigada, casi hipnotizada por el espectáculo que acababa de presenciar.
Bird también estuvo presente en el siguiente partido que albergó una actuación personal de 60 puntos, pero en este tuvo que conformarse con ser un espectador más. Ocurrió en la primera ronda de los playoffs de 1986, cuando a los Celtics les tocó enfrentarse a los Chicago Bulls. Boston, que no solo llegaba con el mejor record de la temporada regular, sino que siendo también la mejor defensa del campeonato, ya las había pasado canutas tratando de frenar a Michael Jordan en el primer encuentro. Pero los 49 puntos que había anotado fueron prácticamente olvidados por la historia, en favor de los 63 que metería en el segundo partido, que aún hoy siguen siendo record absoluto de playoffs. Jordan anotó 52 puntos en el tiempo reglamentario, 5 en la primera prórroga (que él mismo había forzado) y 4 en la segunda.
Spoiler : http://www.youtube.com/watch?v=COFAI4GLcMQ Jordan reprodujo durante años este carnívoro estilo de atacar el aro rival. Pero concretamente durante la siguiente temporada, la 1986-87, ese estilo fue elevado a su máximo nivel. A lo largo del curso promedió 37.1 puntos por partido, y cosechó dos actuaciones de 61 puntos: primero contra los Pistons y después contra los Hawks. El primero de los encuentros es considerado el precursor de las Jordan Rules; la implacable defensa que los Pistons emplearían sobre el escolta de los Bulls en los años venideros. La actuación de Michael fue muy similar a la protagonizada en el segundo partido de los pasados playoffs, incluso en el hecho de que forzó una prórroga. Jordan anotó 24 de los primeros 26 puntos de su equipo en el último cuarto. Solo un mes después, contra los Hawks, la historia volvió a repetirse. Llegó a anotar 23 puntos consecutivos de los Bulls, estableciendo un record histórico que permanecería vigente durante 30 años.4 Ya en la temporada 1989-90, Jordan alcanzó 69 puntos contra los Cleveland Cavaliers, el tope de su carrera, en otro partido que necesitó de tiempo extra para resolverse.
La similitud entre estas cuatro actuaciones de más de 60 puntos, radica en el método clásico con el que Jordan las realizó. Los Bulls de finales de los ochenta jugaban para él, pero lo hacían con sistemas ofensivos aún muy básicos. A veces Michael contaba con la ayuda de algún bloqueo indirecto, cuyo fin consistía en proporcionarle un tiro abierto a media distancia. Pero en la mayoría de los ataques de Chicago el equipo se dedicaba a hacerle llegar la bola cuanto antes, y a no estorbar demasiado en sus aclarados. Debido a ello, Jordan se veía obligado a botar mucho y a imprimir un considerable material técnico a su labor anotadora. Se puede decir, por tanto, que estas cuatro actuaciones no difirieron mucho de las anteriormente realizadas por Elgin Baylor o George Gervin.
Pero en su quinto y último partido de 60 puntos, ya es apreciable la influencia que el Triángulo Ofensivo de Phil Jackson ejerce sobre la forma de atacar de Jordan. Ciertamente, Jackson ya era su entrenador en el encuentro de 1990 en el que anotó 69 puntos, pero era su primera temporada en los Bulls y el Triángulo aún apenas estaba engrasado. Para la temporada 1992-93, en la que Jordan cuajó su actuación de 64 puntos frente a los Magic, los Bulls jugaban un baloncesto completamente moderno. Jordan recibía en posiciones más cercanas al aro, dedicaba una mayor parte de su juego a postear que a penetrar, y había acabado de perfeccionar su tiro de media y larga distancia. Fue, en términos baloncestísticos, un partido de anotación masiva bastante diferente a los cuatro anteriores, pero igualmente espectacular.
Jordan supuso una culminación inmejorable de la tradición de escoltas anotadores masivos de los setenta. Él mismo confesó que la persona en la que se había inspirado más que en ninguna otra para desarrollar su juego (más que en Julius Erving, al que habitualmente se considera su mentor) había sido el propio David Thompson, del que ya hemos hablado. Pero lo cierto es que la culminación de esta tradición supuso también su final, o al menos su interrupción duradera. El resto de los partidos de 60 o más puntos de la década de los noventa estarían protagonizados por pívots, siendo las posiciones de escolta y alero las más damnificadas por los nuevos tiempos defensivos que estaban por llegar.
1.5 El retorno de los pívots
Además de Jordan, dos jugadores más alcanzaron la marca en la temporada inicial de la nueva década, la 1989-90: Karl Malone y Tom Chambers. David Robinson fue el siguiente interior en lograrlo en 1994, y seis años después, recién comenzada la temporada 1999-00, Shaquille O'Neal volvió a superar la sesentena de puntos. Aunque haya algunas diferencias notables entre estas cuatro actuaciones, es evidente que siguen un patrón significativo. Podemos concluir que, a pesar de ciertas medidas implantadas para detener la proliferación de su dominio5, los pívots de todas las características (tanto centers como power forwards) fueron los atacantes con más éxito de los noventa. Este ejemplo de las anotaciones masivas no deja de ser el más ilustrativo. El juego de la liga redujo un par de marchas, las defensas exteriores se atrincheraron bajo la influencia de los Bad Boys de Detroit, y una espectacular generación de jugadores interiores encontró un buen escenario para desplegar su talento ofensivo.
Karl Malone ya había anotado 40 puntos en su debut de la temporada 1989-90, y todo parecía apuntar a que la tónica del año pasado, en el que había promediado 29 por partido, iba a repetirse. El jugador franquicia de los Jazz aumentó con creces sus prestaciones, no solo anotando dos puntos de media más, sino también mejorando sus porcentajes. Siendo así, llegó el gran día que nos ocupa, el 27 de enero de 1990. Hasta esta fecha, solo Chamberlain había conseguido completar una actuación de 60 puntos con al menos un 80% en tiros de campo. En aquel partido, 22 de los 29 tiros de campo anotados por Chamberlain habían sido mates, habiendo lanzado 35 veces en total. Malone hizo un 21 de 26 en tiros con solo dos mates. No se trata de poner la proeza de Malone por encima de la de Chamberlain, pero sí parece fuera de toda discusión que la suya fue una de las más eficientes actuaciones de 60 puntos de la historia.
Spoiler : http://www.youtube.com/watch?v=e0LPGC0VILM Tom Chambers es, definitivamente, un invento algo más de los ochenta. Alcanzó su promedio de anotación más alto en la temporada 1989-90, tras la que empezó su progresivo declive. Es también el jugador interior "menos interior" de todos los que hemos sacado a colación, mucho menos implicado en el rebote y menos contundente en la defensa que Malone, Robinson y Shaq. Pero ahí están sus 2.06 metros de altura. Y ahí están también los 60 puntos logrados frente a los Sonics el 24 de marzo de 1990. Fue una actuación basada en sus elásticas, veloces y explosivas penetraciones a canasta, además de en su habitual (y no poco llamativo) acierto desde la línea de tiros libres. Aparentemente, no fue ésta la actuación prototípica de anotación masiva de un jugador interior, aunque fuera estadísticamente similar a la que había realizado Malone unos meses antes.
Ya hemos mostrado un precedente de que a veces los partidos de 60 puntos son producto de un interés individual provocado por una situación circunstancial. Fue el caso de Thompson y Gervin, encestando masivamente en la última jornada de la temporada, en busca del trofeo de máximo anotador. Durante la temporada 1993-94 David Robinson y Shaquille O'Neal también habían mantenido un enconado duelo por conseguir este título. Al llegar al último partido (que enfrentaría a los Spurs con los Clippers, en casa de los angelinos), Robinson estaba en desventaja y necesitaba nada más y nada menos que 69 puntos para hacerse con el trofeo. Él siempre se había movido más en la regularidad que en actuaciones especialmente explosivas, de modo que no se esperaba ninguna sorpresa para aquella noche. Pero desde la primera canasta del partido, que corrió por su cuenta, se mostró imparable. No en el sentido de que forzara su aproximación al aro excesivamente. Más bien exhibió un tiro a media distancia inusual en un jugador de su envergadura, y metió hasta un triple. Empezó a buscar más faltas y el protagonismo total a partir de la segunda parte, cuando vio factible alcanzar la cifra que necesitaba, no desentonando nunca en sus porcentajes de tiro. Llegó a la friolera de 71 puntos, consiguiendo el trofeo de máximo anotador con una media de 29,8 por partido. Tal y como señaló Shaq con cierta envidia, cualquiera que vea el partido podrá apreciar que la defensa de los Clippers (que no pasaban de ser, al fin y al cabo, un equipo de 27 victorias) no hizo gran cosa por detener al Almirante. Pero con independencia de este detalle, hay algo históricamente muy significativo en esta actuación. Y es que, en plena crisis por la reciente retirada de Jordan, Robinson acababa de superar el tope anotador de la carrera de MJ.
Shaquille O'Neal tuvo la oportunidad de sacarse la espina el próximo año, en el que se hizo con el título de máximo anotador. Sin embargo, el mejor promedio de su carrera lo consiguió en la temporada 1999-00, con 29.7 puntos por partido. Volvió a ser el máximo anotador del año, siendo probablemente el menor de los premios que cosechó esa temporada, teniendo en cuenta sus tres MVP-s. Es en este contexto de dominación absoluta en el que se sitúan sus 61 puntos, anotados contra los Clippers el día de su vigesimoctavo cumpleaños. En algunas jugadas de este partido, concretamente ésas en las que Shaquille corre la transición ofensiva con inusitada velocidad y machaca tan pronto como recibe, Chamberlain parece haber resucitado. En el juego estático, O'Neal resulta igualmente imparable. Se abre paso por la zona, pide el balón con su brazo interminable, impacta con su defensor en un reverso y solventa la ventaja con un gancho mecánico. El partido entero se resume en una sucesión de estas muestras de obscena superioridad física.
Por motivos relativos a su posición, esta actuación de O'Neal encaja mejor entre las anotaciones masivas de los pivots noventeros que entre las de los escoltas del '00. Pero, en todo caso, Shaq seguiría brindando grandes exhibiciones ofensivas durante unos cuantos años, y de hecho, acababa de inaugurar una larga lista de actuaciones por encima de los 60 puntos en la nueva década.
1.6 Bryant y la nueva escuela
O'Neal fue el último jugador en alcanzar la cifra habiendo sido drafteado antes del boom de 1996, pero el próximo jugador en hacerlo no perteneció exactamente a ese promoción, sino a la del año siguiente. No fue otro que Tracy McGrady. Si ya en 2003 había sido el máximo anotador de la liga, en 2004 el alero de los Magic volvía a afrontar otra temporada de alto rendimiento ofensivo. Aunque sus porcentajes empeoraron ostensiblemente, en la misma medida en que lo hacía el balance de los Magic, McGrady volvería a reeditar su título. Pero esta vez el pastel fue coronado con una guinda extraordinaria. Fue el 3 de marzo, cuando anotó 62 puntos frente a los Washington Wizards.
La aportación más importante de esta actuación es el haber introducido el tiro de tres como un arma eficaz para lograr los 60 puntos. Aunque esto puede parecer una obviedad, casi 25 años después de la instauración de la línea de tres, el jugador que más triples había metido en un partido de al menos 60 puntos había sido Jordan, con tan solo 2. Tracy encestó 5, que resultaron ser necesarios para alcanzar la cota, considerando su mediocre 17 de 26 en tiros libres. La diferencia entre ésta y las otras actuaciones de los escoltas y aleros clásicos antes referidos, es que mientras aquellos tenían excelentes series desde la línea de personal y apenas tiraban de tres, McGrady puede prescindir del acierto en los tiros libres, al tirar muchos triples (14) y convertir unos cuántos (5). Unos años después, Gilbert Arenas y especialmente Kobe Bryant, volverán a usar el triple como el medio más efectivo para alcanzar la sesentena de puntos.
Allen Iverson tampoco había sido nunca un especialista en tiros libres, pero en la temporada 2004-05 experimentó una insospechada mejoría. Esta mejoría resultó crucial en su actuación de 60 puntos frente a los Orlando Magic. De hecho, tan solo los 28 tiros libres de Chamberlain en su partido de 100 puntos superan los 24 que anotó Iverson en su actuación de 60 (me refiero únicamente a los 62 encuentros que vienen al caso). Tampoco siguió el "modelo McGrady" en el uso del lanzamiento de tres, pues tan solo metió dos de cinco intentos. Allen se enfrenta a un defensor experimentado como Doug Christie, pero más especializado en desactivar anotadores de un físico diferente al de Iverson, de más envergadura y más altos. De modo que vemos a AI superando en velocidad a Christie una y otra vez, bien generando desequilibrios que provocan muchas faltas, bien encontrando varios tiros literalmente abiertos. Iverson anota también en transición, explotando la lentitud defensiva de los Magic, y además encesta difíciles tiros bajo presión porque, en última instancia, es muy bueno.
Antes de estas grandes actuaciones de McGrady y Iverson, Kobe Bryant había dado algunas muestras de su capacidad para las anotaciones masivas. De hecho, ya para 2003, había llegado a los 50 puntos en los tres primeros cuartos hasta en tres ocasiones. Pero fue en la temporada 2005-06 cuando empezó a poner en práctica sistemática esa capacidad, dando lugar a actuaciones tales como los 62 puntos contra los Mavericks o los 81 frente a los Raptors. Cabe destacar que en este año se produce un ascenso notable en el promedio anotador de casi todos los escoltas-aleros de la liga. Realmente llama la atención mirar la lista de los 10 máximos anotadores y observar el éxito que tuvieron los jugadores exteriores en el curso 2005-06.6
Spoiler : Esta tendencia se desarrolló en la medida en que las imperantes defensas de los noventa quedaban atrás y el férreo marcaje sobre las estrellas de la liga ensanchaba un poco la manga. A juzgar por los balances de los equipos de todos estos jugadores (salvando a LeBron, Wade y Nowitzki), la estrategia no resultó mala del todo. Pero como contrapartida, se dieron partidos como el del 20 de diciembre de 2005, en el que un jugador acabó el tercer cuarto con más puntos que todo el equipo oponente: Bryant 62-61 Mavericks.
Huelga decir que se trata de la actuación de 60 o más puntos en la que menos minutos ha jugado el anotador. La versatilidad ofensiva de Bryant resultó, en todo momento, indefendible, y su selección de tiro rondó siempre la delgada línea entre la eficacia y la espectacularidad. Acabó la primera parte con un 11 de 18 en tiros, combinando la suspensión a media distancia, el triple punteado, y la bandeja con contacto. En el tercer cuarto Kobe abusó algo más del bote y del tiro, muy motivado por una falta flagrante que Josh Howard había cometido sobre él, y todo pareció algo más intencionado. El partido entero se convirtió en un monólogo de Bryant en busca de su record de anotación. De hecho, también alcanzó su record de anotación en un mismo cuarto, con 30.
Un mes después sucedió lo siguiente.
Spoiler : http://www.youtube.com/watch?v=s7P4SVFG7a8 Como de este partido ya está todo dicho, aquí solo cabe ponerlo en el contexto de las otras sesenta y una actuaciones de 60 o más puntos. Únicamente disponemos del dato de los minutos jugados en 43 de esas actuaciones; pues bien, solo en siete ocasiones el anotador disputó menos minutos que los 42 de Bryant en esa noche. Cabe decir también que los 81 puntos supusieron el 66.4% de la anotación global del equipo, el mayor porcentaje de la historia tras el 67% de Mikan en 1952. Por último, no es menos notable que en más de la mitad de todos estos partidos se tiraron más o los mismos tiros libres que los 20 de Kobe.
Ya en la siguiente temporada, Gilbert Arenas dio un ejemplo muy ilustrativo de lo mucho que puede ayudar una prórroga a alcanzar los 60 puntos. Llegó con 44 al final del tiempo reglamentario, y luego estableció un record histórico de la NBA con más puntos en un tiempo extra, 16, llegando a los 60 totales con dos tiros libres a falta de 18 segundos para el final. Acababa de completar una actuación magistral de 17 de 32 en tiros de campo, 5 de 12 en triples y 21 de 27 desde la línea de personal. Provocó muchas faltas en las penetraciones y las fintas de tiro, y aunque no supo aprovecharlas con toda brillantez desde la línea de tiros libres, pudo compensarlo con la conversión de muchos triples. Una genial reproducción del "modelo McGrady" antes referido.
En esa misma temporada, la 2006-07, tuvieron lugar dos actuaciones más de anotación masiva, y ambas fueron firmadas por Bryant. En la primera de ellas volvió a presenciarse otro gran recital de tiempo extra, en el que Kobe anotó 9 de los 65 puntos totales que metió a los Blazers. Habiendo encestado hasta 8 triples y tan solo 11 tiros libres, puede decirse que también en este caso Bryant se valió del "modelo McGrady". Pero pocos días más tarde, Kobe revertió el modelo. En su actuación de 60 puntos ante los Grizzlies, el acierto desde la línea de personal (17 de 18 en tiros libres) resultó mucho más decisivo que el tiro de tres (3 de 7 en triples).
El 2 de febrero de 2009 Bryant superó la sesentena por quinta y última vez, anotando la mayor cantidad de puntos jamás registrada en el Madison Square Garden, 61. En aquel mítico estadio, poblado de tantos recuerdos y hazañas imborrables, se paraba a descansar la larga historia de las anotaciones masivas de la NBA. Un viaje que Joe Fulks había emprendido hacía sesenta años y que Kobe Bryant concluía por ahora, en espera de un nuevo hombre y una nueva generación que recogieran el testigo.
Notas
1: Este fue el primero de los diez partidos en que se ha necesitado tiempo extra para conseguir los 60 puntos. En seis de estas actuaciones bastó con una sola prórroga, en dos de ellas hubo que disputar dos, y en otras dos el partido se extendió hasta la tres prórrogas.
2: En la temporada 1951-52 la NBA amplió la zona de 3 segundos de los originarios 1.8 metros (6 pies) de anchura hasta los 3.6 metros (12 pies). Ésta medida suele ser atribuida a la superioridad bajo los aros desplegada por George Mikan, y el objetivo de la misma era alejarlo del aro. La llamada "Mikan Rule" redujo considerablemente el promedio anotador del pívot de los Lakers, así como sus porcentajes. Ya en la temporada 1964-65, Wilt Chamberlain provocaría un nuevo ensanchamiento de la zona, esta vez hasta los 4.9 metros (16 pies).
3: Otro de los documentos conservados de aquel partido es el programa radiofónico que lo retransmitió: http://www.youtube.com/watch?v=1Agchvbxd8A
4: El récord de más puntos de un mismo equipo anotados de forma consecutiva, establecido por Jordan con 23, no fue superado hasta el 21 de febrero de 2007. El protagonista fue Manu Ginobili, con 24 puntos seguidos, y curiosamente los Hawks volvieron a ser la víctima. En los playoffs de esa misma temporada LeBron James volvió a renovar el record, anotando 25 puntos consecutivos de los Cavaliers contra los Pistons.
5: La llamada "norma de los 5 segundos", que prohíbe postear durante más tiempo que el referido, fue una medida implantada para que ciertos jugadores no pudieran abusar del desplazamiento de espaldas al aro. De hecho, una de las denominaciones coloquiales que recibe la norma es "Charles Barkley rule", debido a que fue el propio el Barkley uno de los pivots que más empleó el posteo para generar ventajas en la zona, y fue situado en el punto de mira de la nueva medida.
6: Como puede apreciarse, se dieron hasta cuatro medias más altas que la del líder de 2012 (28.0), y hasta 8 superiores a la del cuarto clasificado (26.0). En esta espectacular lista, solo uno de los diez máximos anotadores puede ser plenamente considerado jugador "interior", Dirk Nowitzki.
Links de todas las actuaciones de 60 puntos (a partir de los ochenta. No están las que ya aparecen en el artículo):
Los 60 de Bernard King: http://www.youtube.com/watch?v=8vlFxT009Sc
Los 60 de Larry Bird: http://www.youtube.com/watch?v=YRUlpUkPMLA&feature=related
Michael Jordan
-61 contra los Pistons: http://www.youtube.com/watch?v=MEfnu6Kla5Y
-61 contra los Hawks: http://www.youtube.com/watch?v=ISv1ybVi9L8
-69 contra los Cavaliers: http://www.youtube.com/watch?v=v6BoEG4qf14
-64 contra los Magic: http://www.youtube.com/watch?v=msQm6V9_pVg&feature=related
Los 60 de Chambers: http://www.youtube.com/watch?v=y2PSWHyrtHk
Los 71 de Robinson: http://www.youtube.com/watch?v=24NLqvKER1c
Los 61 de Shaq: http://www.youtube.com/watch?v=Y1m5XI_oq3o
Los 62 de McGrady: http://www.youtube.com/watch?v=wvcBcQvPrCs
Los 60 de Iverson: http://www.youtube.com/watch?v=ndFxAqbQ1MM
Los 60 de Arenas: http://www.youtube.com/watch?v=GJDLjTq2QWc&feature=related
Kobe Bryant:
-62 contra los Mavs: http://www.youtube.com/watch?v=iJNoFs3G91A
-65 contra los Blazers: http://www.youtube.com/watch?v=SpWAyV-S7P0
-60 contra los Grizzlies: http://www.youtube.com/watch?v=hxcaDMDQk9s
-61 contra los Knicks: http://www.youtube.com/watch?v=So7oniG81pI
Rider:
Segunda parte: Reflexión
2.1 Síntesis histórica
He aquí un breve resumen estadístico de las 62 actuaciones de sesenta o más puntos en la historia de la NBA y los jugadores que los protagonizaron.
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Blancos Negros
7 (11%) 55 (89%)
Bases Escoltas Aleros Ala-pívots Pívots
2 (3%) 18 (29%) 5 (9%) 2 (3%) 35 (56%)
Victorias Derrotas
47 (76%) 15 (24%)
Más de la mitad de los puntos de su equipo Menos de la mitad de los puntos de su equipo
26 (42%) 36 (58%)
Con prórroga (s) Sin prórroga
10 (16%) 52 (84%)
1945-49 1950-59 1960-69 1970-79 1980-89 1990-99 2000-09
1 (2%) 2 (3%) 36 (58%) 4 (6%) 5 (8%) 5 (8%) 9 (15%)
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Si debiéramos extraer una tendencia histórica, identificar algún patrón concluyente, podríamos decir que, desde los años setenta, la frecuencia de los partidos de 60 o más puntos se ha uniformado bastante. De la extraordinaria rareza que suponían estas actuaciones en los cuarenta y en los cincuenta, y la relativa normalidad con la que se producían en los sesenta, se ha establecido una cierta regularidad en un nivel medio. Esto se debe a los cambiantes estilos de juego que han prevalecido en las distintas épocas, como en la cronología ya se ha esbozado. La NBA de los cuarenta y principios de los cincuenta se distinguió por un extremo conservadurismo, que priorizaba la protección de la posesión y racaneaba en lanzamientos. A finales de los cincuenta, con la implantación de los 24 segundos, se produjo una aceleración del juego y un repunte estadístico enorme, que alcanzó sus cimas más altas en los primeros sesenta y que se iría rebajando con rapidez en la próxima década. En los años setenta se depuraron aspectos tácticos básicos en el plano defensivo, y tras el boom del reloj de posesión los ataques volvieron a estabilizarse un poco. Todo esto trajo consigo un pronunciado declive en el aspecto anotador. Mientras en la década de los sesenta la media de puntos por partido había sido 114.7, la de la década de los setenta se redujo a 108. Esta tendencia a la baja en cuanto a producción ofensiva se interrumpió bruscamente con el renacimiento de los ochenta, aunque las cotas anotadoras alcanzadas en los sesenta nunca volvieron a repetirse. En los noventa sobrevino una nueva etapa predominantemente defensiva, que sige definiendo la NBA de hoy en día, aunque cada vez con una mayor flexibilidad.
Esta sencilla lectura de la historia parece coherente con el resumen estadístico de los partidos de 60 puntos, y sitúa la cifra en un marco razonablemente aprehensible. Los 60 puntos siguen siendo una cifra a batir (y nunca deberían dejar de serlo), pero su realización no resulta ya tan implausible.
Sin embargo, hay muchos seguidores que dudan sobre la continuidad de esta clase de actuaciones. La principal razón que esgrimen es que un partido de 60 o más puntos precisa de un prototipo de jugador que hoy en día no existe. Y no porque los de ahora no tengan el talento suficiente para lograrlo, sino porque una actuación así tiene un complejo encaje táctico en el baloncesto actual, siendo muy difícil para los jugadores superar este obstáculo, tanto psicológica como, en última instancia, deportivamente. Concretemos, antes de nada, el perfil histórico de los jugadores que han logrado la hazaña, y comprobemos si hay o no coincidencias con la generación contemporánea. Seamos también conscientes de que, a partir de aquí, entramos en el terreno de la especulación.
2.2 Perfil del jugador 60
Destacan dos perfiles bien diferenciados. Por un lado tenemos la figura de un pívot dominante (2,13m y 130k aprox.), que basa su juego en la pintura y aglomera la mayor parte de sus tiros en mates, palmeos o bandejas. Es, en general, un buen reboteador ofensivo, lo que le permite encontrar más lanzamientos cercanos, a veces recogiendo sus propios tiros fallados. Tiene un físico más ágil que la media del resto de los pívots, gracias al cual también es capaz de anotar en transición. Chamberlain, Malone y O'Neal (hasta el ecuador de sus respectivas carreras) constituyen ejemplos perfectos. A primera vista, de entre los jugadores actuales, solo Dwight Howard parece responder plenamente a esta descripción, y su pésimo lanzamiento de tiros libres precariza sus posibilidades de alcanzar alguna vez los 60 puntos. Lo cierto es que ni Wilt ni Shaq fueron nunca buenos tiradores desde la línea de personal (por eso no se ha contemplado el acierto en el tiro libre como un requisito del perfil); pero por una razón u otra, el dominio que estos desplegaron bajo los tableros de sus respectivas épocas fue superior al de Dwight hoy. Podría decirse que, en su caso, sería imprescindible jugar por lo menos una prórroga.
Existe también, como decíamos, un segundo perfil. Responde a él un tipo de jugador más bajo (1,98m y 98k aprox.), que juega de alero o escolta y que desarrolla su ataque más lejos del aro. Es un fiable lanzador de tiros libres, y hábil buscando faltas. Sabe crearse sus propios tiros, y el sistema de su equipo tiende a darle espacio para explotar su capacidad de penetración. Suele ser vulgarmente tildado de chupón, y muy probablemente, lo sea. Nombres como Baylor, Jordan y Bryant entran en este grupo. Por buscar el paralelismo con un jugador actual (aparte del propio Kobe, evidentemente), este perfil parece encajar con Kevin Durant, Carmelo Anthony, e incluso en menor medida con LeBron James y Dwyane Wade, aunque la mayoría de ellos supere en unos cuántos centímetros la altura del perfil. Los dos últimos son sustancialmente peores que el resto desde la línea de personal, y algo más limitados en su registro ofensivo (últimamente se muestran muy reacios a lanzar de tres). Además, una vez aliados en el mismo equipo, es de suponer que su capacidad de lograr altas cotas anotadoras se vea recíprocamente perjudicada. Carmelo Anthony es otro jugador que últimamente ha perdido algo de chispa anotadora, pero que ha llegado a ser uno de los atacantes más versátiles de la liga, y, en cierto modo, también uno de los más capacitados para la anotación masiva. Aún hoy, no resulta del todo descartable de esa puja por ser el siguiente jugador en lograr los 60 puntos.
En realidad, a quien se le ve en mejor posición para llegar a serlo es a Kevin Durant, sobre todo por una razón. Es de suponer, observando la tendencia de los últimos años, que la línea de tres puntos jugará un papel decisivo en las actuaciones de 60 o más puntos que estén por venir. Los casos de McGrady, Arenas y Bryant parecen constatar que la capacidad de anotar triples resueltamente es indispensable para llegar a una cifra tan elevada en el baloncesto contemporáneo. Durant, sin ser un especialista en la materia (como no lo son ni lo fueron nunca ninguno de los anteriores) ha demostrado estar más que facultado para encestar unos cuantos triples sin gastar muchos intentos. De hecho ya superó los sesenta puntos en una ocasión, el partido callejero del Rucker Park en el verano de 2011, y en él empleó el lanzamiento de tres como principal recurso ofensivo. Anotó concretamente 66 puntos, conviertiendo 9 triples de 11 intentos. Su última racha de tiros merece una mención aquí, a modo de presagio.
Spoiler : http://www.youtube.com/watch?v=DBsLxqH-0bQ Así las cosas, parece razonable asumir que sí existen, aún hoy, unos pocos jugadores con suficiente talento y capacidad para anotar 60 en un partido. Pero, como hemos establecido, lo que nos interesa es averiguar si la posibilidad de que lo consigan es real, factible a corto plazo. Lo que nos interesa no es tanto el quién, sino el cómo.
2.3 Perfil del partido 60
Para arrojar algo de luz sobre todo esto, parece conveniente confeccionar una breve ficha estadística con los promedios de tiros y anotación de las 62 actuaciones de 60 o más puntos en la historia.
Puntos Tiros intentados Tiros anotados Porcentaje Tiros libres intentados Tiros libres anotados Porcentaje
65 43 25 58% 20 15 75%
Los números han sido redondeados para que, sin decimales, nos sea más fácil verlos y preguntarnos: ¿podrían reproducirse en algún partido de esta noche? ¿Esta tabla estadística es realizable a día de hoy? El primer dato que chirría es el de los 43 tiros intentados. Da la impresión de que a día de hoy nadie podría permitírselos. Tengamos en cuenta que el máximo anotador de la temporada 2011-12, Kevin Durant, promedió solo 19.7 tiros por partido, y que en su actuación de anotación máxima (51) no pasó de los 28 lanzamientos a canasta. De hecho podemos contrastarlo con la actuación de 60 puntos más próxima en el tiempo, la de Kobe Bryant en 2009, en la que apenas se acercó a los 43 tiros. Le bastaron 31 lanzamientos a canasta, de los que acertó 19. Fueron suficientes gracias a una excepcional serie de tiros libres (20 de 20) y a 3 triples que anotó.
Este último dato nos lleva a fijarnos en un curioso detalle de esa tabla estadística, y es que, aparentemente, no da lugar a ningún lanzamiento de tres puntos. Parece obvio que los dispositivos de juego actuales obligarían a toda actuación de 60 puntos a incluir algún triple. De hecho, ya hemos comentado que el perímetro ha sido una de las razones fundamentales por las que esta clase de partidos se han seguido reproduciendo en la última década.
La necesidad de confeccionar una ficha estadística independiente, en la que solo se vean reflejadas las actuaciones con línea de tres puntos, se hace más urgente aún al observar el número de tiros de campo anotados. En ningún partido de la última década en el que se han superado los 60 puntos se han metido 25 canastas, a excepción de la noche de los 81. Por tanto, parece innecesario exigir tal cantidad de tiros convertidos. He aquí el promedio de las actuaciones de 60 puntos desde la implantación del perímetro (1979-80).
Puntos TI TA Porcentaje TLI TLA Porcentaje T3I T3A Porcentaje
64 36 22 60% 21 18 85% 5 2 40%
Sin duda, estos números parecen tener un encaje mucho más cómodo en el baloncesto actual. Incluso Kevin Love parece capacitado para firmarlos. 22 tiros anotados siguen pareciendo muchos, pero cabe señalar que estos solo serían necesarios para meter 64 puntos, por lo que para llegar a los 60 bastaría con encestar 20. El número de lanzamientos intentados baja de forma aún más notoria, generando la necesidad de tener muy buenos porcentajes. Sin embargo, esta disminución del acaparamiento ofensivo del jugador en cuestión, es decir, la reducción de sus tiros realizados y anotados, exige que varios de esos lanzamientos sean de tres, y que entren. Asimismo, el porcentaje de tiros libres mejora de forma sustancial, completando así la imagen de una tabla estadística mucho más eficiente que la anterior, y mucho más parecida, lógicamente, a las de las últimas actuaciones de 60 o más puntos acontecidas en la década reciente.
En resumen, hemos visto cómo en los últimos treinta años los jugadores que han acometido estas hazañas limitaban paulatinamente su dimensión en el partido. Esto no implica necesariamente que sus puntos hayan supuesto un menor porcentaje de la anotación total de sus equipos, ni que su repercusión global en los encuentros se haya visto reducida. Pero sí que han tendido a cortarse un poco en el tiro (por decirlo vulgarmente) y que, en términos generales, han apuntalado su eficacia ofensiva. Progresar en esta tendencia, es decir, en exprimir positivamente los cada vez menos tiros con los que se cuente (ya sean de dos, de uno, o de tres), será clave para la continuidad de las actuaciones de 60 puntos. Se trata de atacar los pocos huecos que las elaboradas telarañas defensivas de la liga van dejando, en definitiva, con puro virtuosismo, y también con algo de suerte.
2.4 Epílogo
Se ha mencionado la suerte al final, y no del todo inocentemente. Más allá de todas estas cábalas y análisis estadísticos, es de suponer que la fortuna jugará el papel más importante en las actuaciones de anotación masiva que estén por venir, como lo ha hecho siempre. Al fin y al cabo, es lo que tienen de jodidamente tiernas todas estas hazañas, y es que nunca se llega a apreciar la línea entre el mérito individual y la intervención de la magia. Aunque esto de la suerte es algo más complejo de lo que puede parecer, si incluimos en ella todo lo que puede repercutir en la actuación de un jugador. No ya solo su puntería y acierto en un partido determinado, sino, por ejemplo, el mismo equipo en el que se encuentre. La configuración de una plantilla, en la que poco o nada tiene que ver un jugador, es crucial a la hora de definir estas actuaciones de absorción individual del ataque. Otro factor fortuito que cabe considerar es la rivalidad por el título de máximo anotador, que ya ha sido referida en la primera parte del artículo. Una lucha por sobreponerse en la media de puntos que se extendiera hasta las últimas jornadas podría desencadenar algunos hechos realmente imprevisibles, tal y como ocurrió con Thompson y Gervin en 1978, o con O'Neal y Robinson en 1994. En última instancia, hay mil condicionantes que pueden entrar en juego a la hora de la verdad, que es la única que vale y la que es más hermosa.
En nuestra opinión, estamos llegando a un momento significativo de la historia, en el que los casos limítrofes de expresión de la individualidad están llegando a ser relativamente comunes. El protagonista, al que se puede llamar aquí anotador nato, su maestría, su capacidad para convertir lo imposible en tan solo improbable, pide paso cada vez con más frecuencia. Y así, aunque el círculo de la defensa colectiva se cierre más y más, no hay que descartar que el jugador atacante pueda volver a destruirlo. Como indicábamos al comienzo, esto ya ha ocurrido 62 veces en 65 años de NBA. El desfase de años es el mismo que el que llevamos sin ver una de estas actuaciones, y el personaje principal se está impacientando. Tal vez descanse durante esta atípica temporada post-lockout, pero su retorno en el curso 2012-13 parece inevitable.
Bibliografía y demás links de interés:
-Lista de todas las actuaciones de 60+ puntos de la historia:
http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_National_Basketball_Association_players_with_most_points_in_a_game
-Lista de todas las actuaciones de 50+ puntos de la historia:
http://sports.yahoo.com/nba/news?slug=50pointsinagame
-Estadísticas de Chamberlain en la temporada 1961-62:
http://www.basketamericano.com/foro/index.php?topic=2311.0
-Gervin cuenta la experiencia de su partido de 63 puntos (me dijeron que necesitaba 59, pero metí 63 por si habían cometido un error): http://www.nytimes.com/1996/02/07/sports/sports-of-the-times-giant-leap-for-gervin-thompson.html
-Algunos datos interesantes sobre los 71 de Robinson:
http://www.nba.com/spurs/features/robinson_71_points.html
-Artículo sobre las rachas de 40 puntos de Iverson, Bryant, y Jordan:
http://www.hoopsvibe.com/features/flagrant-foul/167683-iverson-vs-jordan-vs-kobe-vol-dat-40
-Comparativa de los 5 partidos de 60+ puntos de Jordan y Kobe:
http://bleacherreport.com/articles/834376-comparing-michaels-and-kobes-60-point-games
Aloysius:
Joder, decir que te lo has currado es poco. Ahora mismo no es momento, pero acabará cayendo a lo largo del fin de semana.
hoopdreams:
--- Cita de: Aloysius en 03 Marzo, 2012, 01:48:46 am ---Joder, decir que te lo has currado es poco. Ahora mismo no es momento, pero acabará cayendo a lo largo del fin de semana.
--- Fin de la cita ---
+1 como una casa. Lo he empezado, pero toca dormir un rato, mañana me lo ventilo.
Buen trabajo! :oks
Kobe_24:
Suele pasar cuando te encuentras con algo tan bueno y currado; que poco mas hay que añadir.
Enhorabuena.
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