Autor Tema: El Padrino II  (Leído 1218 veces)

Desconectado hoopdreams

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El Padrino II
« en: 28 Noviembre, 2014, 10:11:58 pm »
Nuevo artículo en la web.

http://www.basketamericano.com/el-padrino-ii/

Spoiler  :
“Nuestros hombres están bien pagados, su lealtad se basa en esto”, Michael Corleone en “El Padrino II”. El hijo, tras sustituir al padre, fue capaz de ampliar el imperio de los Corleone pese a las continuas disputas, traiciones y tener constantemente a las autoridades pisándole los talones. Al igual que una Comisión del Senado intentó encarcelar al Don, las autoridades de la NCAA también luchan por encontrar y castigar cualquier tipo de infracción.



Todas las infracciones que se han castigado desde que existen registros, desde el 1 de enero de 1953, se pueden consultar en su amplia base de datos en la que buscando por la palabra “recruiting” se encuentran 534 casos. Afinando un poco la búsqueda y centrándonos en baloncesto masculino el número de infracciones que implican reclutamiento ascienden a 260 casos. Esto arroja un dato demoledor y es que el baloncesto masculino está implicado en prácticamente el 50 % de las sanciones por reclutamiento indebido. Si además se tienen en cuenta que apenas 32 casos, un 12 %, fueron apelados la conclusión está clara: el reclutamiento en el baloncesto masculino a nivel de college está podrido.

Analizar todos los casos uno por uno, las infracciones, los castigos y señalar a los culpables requeriría mucho tiempo y una serie de artículos de demasiada extensión. Afortunadamente, la base de datos de la NCAA permite acotar aún más las búsquedas. Entre los parámetros a ajustar se encuentran el tipo de sanción aplicada entre las que se incluyen la eliminación de la cobertura televisiva, la prohibición de jugar durante la postemporada, someter al programa deportivo en cuestión a un período de prueba, reducción de las ayudas económicas otorgadas al college, invalidación de las temporadas del equipo infractor durante las cuales se hayan infringido las normas y “show‑cause penalty”.

A falta de una traducción apropiada es preciso comentar que se trata de una sanción muy especial, aplicable sólo durante un período de tiempo limitado, que se basa en sancionar al entrenador y que, en el caso de que este cambie de college, la sanción se puede aplicar también a la universidad de destino. La institución que contrate a un entrenador sancionado mediante “show‑cause penalty” se ve obligada a presentar pruebas que justifiquen por qué no debe transmitírsele la sanción.

Limitando la búsqueda a infracciones que incluyan dejar la temporada del equipo en blanco aún se pueden encontrar 57 casos. Las causas consideradas como reclutamiento indebido son de lo más variopinto, pero hay que tener en cuenta que algunos casos tienen más de 20 años y las normas han cambiado desde entonces. Algunos de los motivos de sanción se enumeran a continuación:

Pagos por parte del entrenador, promesa de entregar videos con grabaciones de los partidos a los familiares, regalos, ofrecer como alojamiento la vivienda de algún representante de la universidad, ofrecer películas por satélite durante las visitas oficiales, ofrecer tarifas de vuelo reducidas durante las visitas oficiales, reclutamiento fuera de periodo, promesa de transporte gratuito a los familiares, contactos fuera de período, excesivas visitas oficiales, uso de jugadores del equipo como ayuda para el reclutamiento, realización de pruebas de aptitud, ayuda en la realización de inscripciones a distintos cursos, oferta de pagos de 30000 dólares a los familiares, pago de tratamientos médicos, excesivas llamadas telefónicas, pagos por libros y clases particulares, entradas para distintos espectáculos o eventos deportivos, contratamiento en el campus de verano del entrenador y un largo etcétera.

La lista, pese a estar muy acotada, da vértigo y aún llama más la atención que en algún caso sólo se especifica “innumerables violaciones de las reglas de reclutamiento en una gran variedad de deportes”, lo que implica un completo desprecio por la normativa. Por otro lado, en prácticamente todos los casos las infracciones de reclutamiento van acompañadas de otro tipo de infracción.

Los responsables de más de un college deben de pensar lo mismo que Michael Corleone sobre el dinero y la lealtad y saben que el mayor aliciente para reclutar a un jugador es el dinero, ya que una gran parte de las infracciones enumeradas previamente implican algún tipo de beneficio económico.

La NCAA ofrece la posibilidad de consultar los informes detallados de todas las infracciones de su base de datos. Entre las instituciones castigadas recientemente se pueden encontrar Saint Mary, Georgia Tech o UConn por poner algunos ejemplos. En esta ocasión, debido otra vez a limitaciones de tiempo y espacio sólo se describirá de manera más detallada uno de los casos más vergonzosos conocido como “El escándalo de la Universidad de Michigan”.

Seis años de investigación fueron necesarios para atar los cabos que formaban parte de un triángulo cuyos tres vértices eran la propia universidad, su equipo de baloncesto masculino y Ed Martin. La mayoría de jugadores recibieron dinero de Martin, quien se trataba de un booster o impulsor del equipo (una figura muy común en los Estados Unidos). Este dinero, proveniente de apuestas ilegales, fue entregado a los jugadores como parte de una operación de blanqueo. Por si la organización de la NCAA no se valía por sí misma, la Big Ten, el FBI, el Servicio de Impuestos Internos de los Estados Unidos y el Departamento de Justicia de Estados Unidos formaron parte de la investigación.

El azar quiso que un accidente de tráfico durante el intento de reclutamiento de Mateen Cleave, quien finalmente acabó en Michigan State Spartans, desvelase las conexiones entre Ed Martin y el programa de baloncesto de Michigan Wolverines que se remontaban a la década de los ochenta.

Todo empezó con intentos por parte de Ed Martin de utilizar regalos y dinero para intentar reclutar jugadores. El cambio de entrenador, de Bill Frieder a Steve Fisher, lejos de enfriar la relación de Martin con los Wolverines la afianzó. Quizá en parte gracias a los regalos que recibió la familia de Fisher.

Los responsables de Michigan querían ganar, reclutando jugadores a cualquier precio. Ed Martin quería blanquear el dinero que ganaba mediante las apuestas ilegales. Una relación en la que ambos se lucraban, asumiendo cada vez más riesgos, por lo que era cuestión de tiempo que todo explotase.

Si todo empezó con pequeños regalos a posibles futuros jugadores, como una tarta de cumpleaños, el techo lo marcan los 280000 dólares que recibió Chris Webber desde su último año de high school hasta que, previo paso por Michigan, dio el salto a la NBA. Entre medias, los 105000 dólares que recibió Maurice Taylor o los 71000 dólares que recibió Louis Bullock. Este último tuvo la mala suerte, o buena según se mire, de no ser oriundo de Michigan como los dos primeros y conocer a Martin al empezar su etapa en la universidad.

Como resumen de las sanciones impuestas tanto por la universidad a su propio programa deportivo como por la organización de la NCAA destaca dejar en blanco diversas temporadas como la 1992‑1993, 1995‑1996 y 1998‑1999 perdiéndose así un título del NIT y uno de la Big Ten.

Para contar la historia completa es necesario unir una gran cantidad de piezas que dan lugar a una trama compleja. Es parte de la historia de la NCAA y de Michigan Wolverines, pero es mejor recordar a los “Fab Five” por su revolución dentro de la cancha.



Al igual que Vito, el padre, dio paso a Michael, el hijo, las normativas de la NCAA en cuanto al reclutamiento de jugadores han dado paso a la infracción de las mismas. “El Padrino II” podría haber sido el punto final perfecto a la saga pero Francis Ford Coppola decidió estirar el chicle con la tercera entrega. “El escándalo de la Universidad de Michigan” podría haber acabado con la corrupción en el baloncesto universitario, pero los responsables de los distintos programas deportivos se empeñan en seguir saltándose la normativa con el fin de ganar.

Si la calidad del final de la trilogía es, para muchos, cuanto menos discutible lo mismo se puede decir de algunas infracciones y sanciones del baloncesto universitario, algo que se comentará en un nueva entrega, ¡cómo no!, para Basket Americano.

Desconectado Font9

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Re:El Padrino II
« Respuesta #1 en: 29 Noviembre, 2014, 11:47:14 am »
No podías empezar con otro ejemplo no... :comeon

Tan interesante como la primera parte Hoop, ya tengo una razón más para esperar con ansias los viernes  :perfect
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Desconectado hoopdreams

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Re:El Padrino II
« Respuesta #2 en: 29 Noviembre, 2014, 10:16:25 pm »
¡Muchas gracias! Me alegra que te guste.

Mientras lo escribía creo que incluso puse en un tweet que a veces es muy difícil intentar ser narrador y no juez. Cuando llegué a la parte de los Fab Five, que he narrado de manera muy light, pensé en ti porque eres el seguidor de los Wolverines que conozco. La cuestión es que en cuanto a reclutamiento posiblemente sea el caso más vergonzoso, la verdad. Sin embargo, con la perspectiva que da el tiempo prefiero fijarme en el juego de Webber y compañía que en todo este jaleo. Lo mejor sería que esto sirviese de ejemplo para no repetirse.

A ver qué te parece la tercera parte  :pesas

Un saludo.

Desconectado Font9

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Re:El Padrino II
« Respuesta #3 en: 29 Noviembre, 2014, 10:58:56 pm »
Ciertamente si que es un episodio muy vergonzoso y que espero que no se vuelva a repetir, no solo en Michigan, si no que cualquier College. Como bien dices, lo mejor es quedarse con el juego de los Fab Five :pesas

Seguro que la tercera parte me gusta! :oks
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