Se acabaron las tomas de contacto. La temporada universitaria pisa el acelerador con los torneos non-conference y deja los primeros rezagados. Especial protagonismo para Villanova, que plasmó el frágil momento de la Big East frente a la irrupción de la Big Ten. La revancha de Michigan encabezó una semana de contrastes que advierte lo que se avecina. 

De la venganza de Michigan a la gesta de Furman

La reedición de la pasada final universitaria dejó dos realidades bien distintas. Desde la solidez de  los Wolverines a las grietas que ésta descubrió en los Wildcats. La disciplina defensiva de Michigan patrocinó la contundencia de la revancha. Responsabilidad en el uno contra uno, agresividad en líneas de pase y manos activas. No había acometida del vigente campeón que no se topara con el muro amarillo. 

El dominio de los chicos de John Beilein sólo encontraba comparación en la exhibición de Duke ante Kentucky. Palabras mayores refrendadas en el 44-17 al descanso. Era el marcador, pero sobre todo las sensaciones. Y la fórmula era sencilla: defensa y canastas fáciles. El agujero de pérdidas de Villanova evidenciaba sus problemas en la dirección. Ni Colin Gillespie era capaz de superar a un perro de presa como Zavier Simpson ni Jahvon Quinerly tenía la confianza de Jay Wright para cambiar la dinámica. El resultado era un vendaval liderado por la agresividad de Charles Matthews y el hambre de Ignas Brazdeikis, que demostraba tener todos los ingredientes de una incipiente estrella colegial.

El partido serviría de antesala para que lo que llegaría después. Los Wolverines reafirmaron sus armas en el Hall of Fame Tip-off, porque si bien Providence presentó más resistencia, la Big East volvería a ser un saco de boxeo. Michigan compensaba sus carencias en el tiro exterior con físico y versatilidad defensiva. Dos argumentos imposibles de entender sin una pluralidad que reivindica a los de Ann Arbor como candidato al título de su conferencia. Y quizá algo más.

La cara y la cruz. Por difícil que pareciese lo peor para Villanova aún estaba por llegar, con los Wildcats como pretexto para la primera gran historia de la temporada. Porque ganar a dos equipos de la pasada Final Four no se hace todos los días y menos si te llamas Furman y lo consigues con ocho días de diferencia. El triunfo de los Paladins ante Loyola-Chicago no hizo mucho ruido, pero el sábado asaltaron The Pavilion y de paso el panorama nacional. Y cómo no, con épica incluida. Con una primera parte a remolque, con una segunda mitad sobresaliente con el quinteto titular en dobles figuras y una prórroga que materializaba la gesta. 

Su entrenador, Bob Richey, puso la guinda: “Muchos nos preguntan de dónde venimos, de qué ciudad o estado somos. Ahora creo que ya lo saben”. Especialmente en Villanova. 

Iowa brilla, Bol Bol se presenta y Syracuse se hunde

Una de las partes más bonitas de cada inicio de temporada son los pequeños torneos que la NCAA organiza, en este caso, el 2K Empire Classic reunía a Syracuse, UConn, Iowa y Oregon, nombres atractivos para conformar enfrentamientos más que interesantes.

Syracuse y UConn se veían las caras en uno de los duelos más clásicos de la competición universitaria, además la contienda venía con un valor añadido, ya que el torneo en cuestión se jugaba en Nueva York, casa de los Orangemen. Desde un principio los de Hurley llevaron la batuta en el encuentro, el backcourt formado por Jalen Adams y Alterique Gilbert fue una constante pesadilla para un conjunto neoyorquino que veía como ni Oshae Brisett ni Tyus Battle ni tampoco Elijah Hughes estaban acertados en el tiro y que solo encontraban respuesta en el gran partido que hizo el freshman Jalen Carey con 26 puntos. Al final, victoria para UConn en la que supondría la primera de las dos derrotas consecutivas dentro del torneo para Syracuse ya que contra Oregon los de Boeheim sufrirían un severo correctivo, el equipo estuvo mentalmente fuera del encuentro y la toma de decisiones fue nula, con poca fluidez en ataque y con un Brisett que hizo un partido para olvidar.

Sin embargo, fue la figura titánica de Bol Bol la que machacó la zona de los Orange, el hijísimo se fue hasta los 26 puntos y 9 rebotes, dejando flashes de porqué es uno de los prospects interiores más cotizados de cara al próximo draft. Partido para apuntar si se quiere ver el potencial del pívot.

La sorpresa positiva la dieron los Iowa Hawkeyes quienes saldrían invictos de Nueva York proclamándose campeones del torneo de forma sorprendente y dejando muy alto el listón de la Big Ten. Desde un momento, los Hawkeyes salieron con mucha intensidad y ganas, algo que Oregon acusó durante su partido ya que la ventaja siempre estuvo bien gestionada por un equipo que cuenta con uno de esos jugadores que parecen eternos en la NCAA y es que Jordan Bohannon, ya en su año junior, está listo para ser un fantástico base universitario y en una Iowa sin demasiada estrella, es un lujo. Contra los Huskies, Iowa se dió un auténtico festín que acabó desesperando al propio Hurley, 92 puntos con unos fantásticos Luka Garza y Tyler Cook (22 y 26 puntos) unidos al gran partido de Connor McCaffery desde le banco con 19 tantos. Quizá no sea un equipo con mucho renombre, pero cuidado con los Hawkeyes que ya han conseguido dos muy buenas victorias en un calendario de non-conference en el que era importante conseguir arrancar alguna victoria de renombre.

VIRGINIA TECH: Estamos en noviembre, pero aquello de “Buzz Williams lo ha vuelto a hacer” parece cada vez más cerca. Los Hokies se alejan del ruido y hablan en la cancha. Su triunfo ante la Purdue de Carsen Edwards es la última prueba. Apenas cuatro partidos le ha costado a Virginia Tech desplegar su potencial ofensivo, patrocinado por uno de los mejores juegos exteriores del país. Con Nickel Alexander-Walker y Justin Robinson como puntas de lanza y una identidad consolidada, Buzz ya ha demostrado credenciales para conducirlos a su tercer Gran Baile consecutivo. 

BIG EAST: Los Gavitt Games han sido el escenario del desastre. Mientras la Big Ten se ha erigido como una de las conferencias con más alternativas de la competición, la Big East no tiene ningún equipo en el Top 25. Y no sólo es cuestión de Villanova. Marquette sucumbió ante Indiana, Providence ante Wichita State y Michigan, Georgetown ante Loyola-Marymount, Xavier ante Auburn. Que el mejor triunfo hasta la fecha sea el de los Hoyas ante Illinois o la de Providence ante South Carolina habla por sí sólo. 

 

Bol Bol (Oregon): Parece ser que el pívot va a ser un fijo en este apartado semana tras semana, su visita al 2K classic no dejó a nadie indiferente, quizá algo más dubitativo ante Iowa, pese a dejar muchas pinceladas de su versátilidad, pero fue ante Syracuse donde realmente explotó. 26 pts y 9 rebotes en el día de su cumpleaños para demostrar porqué puede ser uno de los pívots más dominantes de esta camada. ¿Proyecto y realidad?

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Romeo Langford (Indiana): Los números son sobresalientes, pero aún más la sensaciones. Para medir el talento de Romeo Langford hay que analizar su facilidad para generarse sus propios tiros, irrumpir en la zona o moverse en espacios reducidos. Con el tiro exterior como único lunar, Langford ha dejado ya su impronta en Bloomington con su desequilibrio en el uno contra uno y su dominio del mid-range. Sus actuaciones contra Marquette y Arkansas (22 puntos ante cada uno) lo reafirman.

Moses Brown (UCLA): Es cierto que el calendario de UCLA no ha sido el más duro hasta el momento y que quizá eso haga que los Bruins no estén haciendo demasiado ruido, pero la progresión de Brown es necesaria de observar. El pívot cuenta casi todos sus partidos por dobles-dobles y fue ante St Francis donde llegó su mejor partido, un casi triple-doble (23 pts-14rebs-8tap) que dejó con la boca abierta a muchos, efectivo y sin complicaciones, Alford tiene un auténtico diamante en bruto.

Shamorie Ponds y Mustapha Heron (St. John’s): La dinámica de los Johnnies está siendo muy positiva y es en gran parte gracias al buen hacer de su explosivo dúo de anotadores. El ritmo frenético que impone el estilo de Chris Mullin les beneficia a ambos y sus números se ven inflados por ello. Aunque el calendario todavía no ha sido muy exigente con ellos, si el equipo consigue carburar de buena manera ahora puede beneficiarle de cara a hacer un buen papel en una Big East que este año todavía no luce una cara dominante al frente.

Las sensaciones de la primera semana no fueron ningún espejismo. Las buenas noticias siguen llegando y con dos protagonistas de excepción. El primero ya es un habitual y es que Francis Alonso mantiene su idilio con la historia en UNC Greensboro. El malagueño se convirtió el pasado fin de semana en el máximo triplista de los Spartans y se colocó como el tercer máximo anotador del programa. Hitos apuntalados con victorias consecutivas ante UNC Wilmington, John & Wales NC y Prairie View y unos sobresalientes registros de 21 puntos, 2.4 rebotes y 2.6 asistencias por encuentro.

A lo que parece que nos vamos a tener que acostumbrar es al dominio de Rubén Guerrero. El pívot marbellí se ha consolidado como la referencia interior en Samford, mostrando solidez y contundencia a partes iguales. Prueba de ello fue su mejor actuación de su carrera universitaria, con 26 puntos y 16 rebotes en el triunfo ante Miles, refrendados días después con 14 puntos y 9 rebotes en la victoria frente a Cleveland State. El 5-0 inicial aumenta las expectativas de los Bulldogs en la Southern. 

Iván Aurrecoechea no tiene nada que envidiar a sus compañeros. El ex JuCo sigue afianzándose la rotación de los Aggies con partidos como el de St. Mary’s, en el que pese a la derrota, registró 12 puntos y 6 rebotes. Buenas sensaciones que continuaron en la rivalidad ante New Mexico, con  7 puntos, 3 rebotes y 2 asistencias. En una línea similar está Robinson Idehen, ya con minutos y regularidad desde el banquillo de Santa Barbara. Prueba de ello fueron sus 10 puntos, 7 rebotes y 3 tapones conseguidos ante Cal Lutheran en 15 minutos en cancha. 

A la espera de la vuelta de Jaume Sorolla, otra de las noticias positivas de la semana la pone Javier Langarica. Si bien George Washington aún no conoce la victoria este curso, el interior vasco sigue sumando oportunidades, como en el partido ante Michigan, en el que sumó 4 puntos y 3 rebotes en 10 minutos en pista. También contó con minutos Joshua Tomaic en el triunfo de Maryland ante Mount St. Mary’s, registrando dos rebotes en ocho minutos. Sin embargo, ni Jon Ander Cuadra ni José García González saltaron a cancha con Campbell y CSU Fullerton respectivamente. 

  • El show de Zion Williamson, versión Hawaii. Duke ya vuela en el Maui Invitational:

 

  • Carsen Edwards (Purdue), además de candidato a Jugador del Año, ha presentado su candidatura a mejor póster de la temporada:

  • Un 2.21 capaz de taponar en el perímetro, echar el balón el suelo, lanzar un contraataque y generarse un tiro desde la media distancia. Eso es Bol Bol.  

  • Chris Clemons, compañero de Jon Ander Cuadra en Campbell, es uno de los máximos anotadores del país y uno de los jugadores a seguir en las mid-majors. Aquí una razón: