No se puede entender la locura del baloncesto universitario sin los torneos non-conference. El clásico Maui Invitational, el incipiente Battle 4 Atlantis o el novedoso PK80 han sido las cabezas de cartel en una semana con tantas sorpresas como golpes sobre la mesa. Todos ellos culpables de grandes duelos, sorpresas y primeras conclusiones.

Notre Dame tira de épica para coronarse en Hawaii

Un año más, el fin de Noviembre trae consigo un exótico menú de torneos non-conference para el disfrute de todos nosotros como espectadores y que más exótico que Hawaii y el Maui Invitational. California, Notre Dame, Wichita State, Michigan, VCU,Chaminade y LSU eran los elegidos para competir y dejarnos un torneo lleno de experiencias y sorpresas.

El paso de los Bears por tierras hawaianas no fue ni mucho menos el deseado y es que la semana fue bastante negativa para los de California que parecen estar en medio de una reconstrucción tras la marcha de Cuonzo Martin, Charlie Moore y compañía. Solamente Dom Coleman dió la cara por su equipo y es que el junior se fue hasta los 35 puntos contra Wichita State en una actuación memorable y hasta los 21 ante VCU, pero no pudo evitar que su equipo perdiera ante la universidad de DII, Chaminade. Tocaron fondo los Bears.

Entre las sorpresas del torneo debemos nombrar el buen hacer de unos Tigers de LSU que pese a que cayeron estrepitosamente ante Notre Dame y finalmente sucumbieron ante Marquette en el 3er y 4º puesto, ganaron a una Michigan peleona y siguen contando con un titánico Tremont Waters que endosó 39 puntos a Marquette, 21 a Michigan y demostró que Georgetown perdió un gran base cuando el propio Waters decidió romper su compromiso con los Hoyas. No olvidarnos de los Eagles tampoco, Andrew Rowsey y Markus Howard siguen funcionando al 100% y posiblemente formen uno de los tandems más divertidos de la nación.

Sin embargo, las líneas claves deben de ir para los dos inquilinos de la final, Notre Dame y Wichita State que dieron un auténtico clásico en la final del torneo. Notre Dame venía de ganar a LSU y a Chaminade mientras que los Shockers tumbaron a California y a Marquette antes de medirse a los chicos de Mike Brey. La final fue una historia de dos caras, la primera parte fue un monólogo de los Shockers que atacaron a los Irish con su mejor arma, la pluridad. Tanto Landry Shamet como Frankamp y Zach Brown funcionaban como una máquina bien engrasada y Notre Dame no encontraba alternativa para doblegar a los Shockers y se iban 14 puntos abajo al descanso. Los segundos 20 minutos fueron totalmente lo contrario, Bonzie Colson y Matt Farrell pusieron la directa y Martinas Geben asedió la zona de los de Wichita para darle la vuelta al marcador y remontar los hasta 16 puntos de diferencia que llegaban a poner sus rivales de por medio. Una vez los Irish tirando de casta y corazón tumbaron a un gran equipo para finalmente alzarse con el título y una gran victoria.

Villanova, superviviente en las Bahamas

El Battle 4 Atlantis estuvo dominado por las sorpresas. Nada de lo ocurrido en las Bahamas pareció coherente salvo la solidez de los Wildcats. Y cerca estuvo de no ser así. En ningún momento el camino fue llano para Villanova y Western Kentucky estuvo desde el principio para recordarlo. Los Hilltoppers forzaron la aparición de dos jugadores que no se alejarían del liderazgo en el resto del torneo: Jalen Brunson y Mikal Bridges. Mientras el primero cogió las riendas en ataque el segundo hizo de su versatilidad el eje colectivo en ambos lados de la pista.

Apenas un entremés comparado con lo que se avecinaba frente a Tennessee. Los Volunteers, encabezados por un sobresaliente Grant Williams, pasaron por encima de Villanova en la primera mitad.  Jay Wright asimiló que con sus dos referentes no iba a ser suficiente y se aferró a su defensa para encauzar el rumbo y después controlar el choque. Brunson y Bridges harían el resto. Como también lo harían en la final. El tercer y último obstáculo sería una Northern Iowa que había aprovechado el despropósito del resto. Pero los Panthers apenas aguantarían veinte minutos. La defensa de los Wildcats marcó la pauta para olvidarse de contratiempos, mantener su imbatibilidad y llevarse el trofeo de vuelta a Philadelphia.

Un guion muy distinto al seguido por Arizona, protagonista del torneo y no precisamente por sus logros. Todas las expectativas creadas en torno a los de Sean Miller se disiparon en el Caribe. Primero ante una NC State capaz de sacar la peor versión defensiva de los Wildcats. DeAndre Ayton y Allonzo Trier brillaron como nunca, pero ahí se acabó la producción ofensiva de los de Tucson, y con ello, las opciones de victoria. Tanto Al Freeman como Braxton Beverly dejaron entrever que todo el poderío interior que presenta su rival se desinflaba por fuera, sea en defensa o en el lanzamiento exterior. Sospechas que confirmaría SMU. Aunque Ayton seguía intratable, los Mustangs colapsaron la zona, le alejaron del aro y forzaron a Arizona a buscar alternativas. Y de nuevo, más allá de Trier no las encontraron.

El torneo aun les daría una última oportunidad de redimirse, y además ante un rival que había seguido un caminos parecido. Purdue había sido incapaz de cerrar sus partidos ante Tennessee y Western Kentucky y al igual que los Wildcats, contaban sus partidos por upsets. Los Boilermakers al menos sacarían su orgullo, desaparecido en una Arizona que no estuvo a la altura de las circunstancias. Consolación para unos y mensaje de emergencia para otros.

Duke y Michigan State mantienen el pulso

Cuando todos los focos parecían recaer en el Caribe llegó Nike para cambiar las cosas. En homenaje a su fundador, Phil Knight, la firma americana hizo de Oregon el escenario del torneo con mejor cartel de la temporada.  Contexto que aprovecharon las potencias para consolidar su curriculum del curso.

Duke fue uno de ellos, pero no sin sufrir. Ni siquiera a las primeras de cambio ante Portland State, dominadora del choque hasta que su estrella, Deontae North, perdiera los nervios. Los Vikings mantuvieron a raya a un rival que tuvo que aferrarse a su camada de freshman para salvar los muebles. Primero a la irrupción anotadora de Trevon Duval, y poco después, al dominio interior de Wendell Carter y Marvin Bagley.

Superado el susto, tocaba Texas. Todos los focos estaban en el duelo de prospects entre Bagley y Mo Bamba hasta que el resultado al descanso atrajo toda la atención. La superioridad inicial de los Longhorns era tan evidente como la apatía de unos Blue Devils erráticos en ataque y agrietados atrás. La verticalidad de Kerwin Roach y la solidez bajo aros de Dylan Osetkowski fue un quebradero de cabeza para un Coach K que sin soluciones claras tuvo que aferrarse al carácter. La batalla estaba en la pintura y ahí volvió a irrumpir Marvin Bagley. Sin brillar, el freshman dio una autentica exhibición de efectividad y recursos para desgastar a un rival que se empezaba a quedar sin gasolina. Y así fue. Cuando los tejanos parecían tener el partido en el bolsillo, colapsaron. Todo lo contrario que una Duke que remontaba el vuelo a base de gen competitivo. Gary Trent forzaría la prorroga y a partir de ahí los intangibles harían el resto. Partido mediocre, brillante ejercicio de supervivencia.

 

Shaka Smart sacó a relucir las carencias de los de Durham, pero también sirvió para demostrar que estos Blue Devils, pese a su inexperiencia, son capaces de hacer frente a las adversidades. Su último encuentro frente a Florida afianzó esta conclusión. Los Gators fueron los dominadores de un encuentro marcado por la intensidad y la exigencia física. Jalen Hudson fue el protagonista, hasta que una vez más, apareció Bagley. Movilidad, potencia y fundamentos para comandar la reacción de los suyos y consagrarse como el jugador más en forma de su generación. Cada uno de sus 30 puntos (y 15 rebotes) eran un mensaje a la NBA y un mazazo para un Mike White que no pudo aguantar su ritmo. Los últimos minutos fueron un monólogo de Duke. Gary Trent volvió a presentarse en el clutch para demostrar que además de talento, los de Coach K saben sufrir.

Michigan State no quiso quedarse atrás. Si bien los problemas físicos de Miles Bridges no auguraban una andadura sencilla, los Spartans recordaron por qué hay tantas expectativas puestas en ellos. Primero por sus alternativas. Si DePaul fue un trámite es por la cantidad de efectivos que pusieron sobre la mesa. Matt McQuaid puso los puntos y Cassius Winston la magia.

Sería precisamente el segundo quien  llevara en volandas a los suyos ante UConn. El guion fue el mismo: primera parte de imprecisiones y segunda de huracán ofensivo. El base protagonizó con Jalen Adams un duelo de presenciar con palomitas pero fue la defensa spartan  la que puso tierra de por medio. Algo que ocurriría también en la final de su parte del cuadro. North Carolina venía de dos victorias brillantes ante Portland  y Arkansas, pero sobre todo, de asistir a la consagración de Luke Maye como estrella universitaria. Parecía imparable, hasta que se enfrentó a la telaraña de MSU. Michigan State dejó a los vigentes campeones en 45 puntos, un 24.6% en tiros de campo (el peor porcentaje de su historia) y aprovechó la irrupción (por fin) de Josh Langford para acabar invictos su periplo en el PK80.

Minnesota, Alabama y una situación surrealista

El Barclays Center Classic nos dejó una imagen para el recuerdo. Una tangana, un festival de expulsiones, faltas y alguna que otra lesión, dejaron a Alabama con solo tres jugadores disponibles en su encuentro frente a Minnesota.

El esperpento, sin embargo, a punto estuvo de convertirse en gesta. Lejos de propiciar un dominio absoluto de los Golden Gophers, que estaban 13 arriba en ese momento, dio pie a las heroicidades de su rival. El culpable fue Collin Sexton. Se enfrentó a todo y contra todos, y casi literalmente, para mantener con vida a los suyos. Sus 40 puntos hicieron soñar con una remontada que finalmente no llegó, pero que había dejado un parcial de 30-22 a favor con dos jugadores menos en pista.

LOS HERMANOS HURLEY: Los Hurley tienen razones para estar satisfechos. Por un lado, Dan firmó una de sus mejores victorias desde que está en Rhode Island.  De la mano de un excelente Jared Terrell, los Rams sorprendieron a una Seton Hall llamada a hacer grandes cosas en la Big East. Un triunfo revalorizado por la lesión de EC Matthews y el estado de incertidumbre de la Atlantic 10. Su hermano Bobby también se abonó a los upsets. Los 40 puntos de Tra Holder fueron el mejor argumento para tumbar a una Xavier incapaz de encontrar soluciones al perímetro rival. Triunfos que avisan de que quizá lo mejor para ambos aún esté por llegar.

ARIZONA WILDCATS: Es la primera vez en la historia del programa que los Wildcats pierden tres partidos consecutivos antes de llegar a diciembre. El dato es preocupante, pero aún lo es más el cómo se ha llegado a ello. El ataque no presenta alternativas más allá del dúo Ayton/Trier y la defensa del perímetro brilla por su ausencia. Todas las expectativas se han convertido en preocupación, y aunque se espera que la vuelta de Rawle Alkins cambie la dinámica del equipo, hay grietas que van más allá  del talento individual. Es pronto para dilapidarlos, pero hay síntomas preocupantes. El primero: la sensación de que no se aprovechan los recursos disponibles.

  • Trae Young (Oklahoma): el base de los Sooners no podía haber comenzado la temporada de mejor manera y es que cada día las comparaciones con Curry son más palpables y el base está rindiendo al nivel de los mejores de la nación. 28 pts y casi 9 asistencias por partido, incluyendo una auténtica ”Master-Class” ante los Ducks de Oregon con 43 puntos y la locura de 17 tiros libres anotados de 18 intentos. Uno de los mejores cañoneros de la nación.

  • Collin Sexton (Alabama): ”Young Bull” anda suelto y en Alabama no lo pueden celebrar de mayor manera. La llegada de este terremoto no ha podido sentir mejor a unos Crimson Tide que cada día dan una imagen más cercano a un equipo competitivo y alguien que pueda causar bastantes problemas en la SEC. Su tope de anotación serían los 40 puntos que anotó ante Minnesota en ese encuentro surrealista en el que los Tide acabarían con 3 jugadores en cancha debido a la tangana entre ellos y el banquillo de los Gophers, muy buenos números y victorias que los corroboran en Bama.

 

  • Jalen Hudson (Florida): una vez más los Gators pasan desapercibidos por el radar de todos y el ex-Hokie está siendo una de las claves de ello. Pese a caer ante los Dukies en la final del PK80, los Gators han dejado una muy buena imagen esta pasada semana y Hudson ha destacado bastante en las victorias de  los mismos ante Stanford y Gonzaga, a los que les anotó 35 puntazos sin piedad alguna. Aunque sea difícil escoger a alguien, los Gators merecen una mención en nuestra lupa.

 

  • Marvin Bagley (Duke): el freshman de Duke sigue destrozando todas las expectativas puestas sobre él a comienzo de temporada y de una manera prácticamente insultante. Dos partidos de 30+ pts y 15 rebotes ante Texas y Florida y el trofeo del PK80 bajo el brazo, nos dejan escasos de calificativos para describir el juego y el nivel del PF de los Devils. Con sus actuaciones cada vez disipando las dudas de aquellos que no le situaban en la puja por el número 1 del draft, las cosas solo pueden mejorar para el Freshman.

 

  • Jessie Govan (Georgetown): los Hoyas están en plena resurrección y Pat Ewing parece haber encontrado en Govan un pupilo ideal al que traspasarle sus conocimientos y sus atributos. El senior cuenta sus partidos por dobles-dobles en un número insultante de ocasiones y se presenta como uno de los llamados a dominar las pinturas de la Big East.

Corremos el riesgo de convertirlo en rutina pero la realidad es indiscutible. Tras un inicio titubeante, Francis Alonso ha firmado la mejor semana de su carrrera universitaria para recordarnos por qué es la referencia española al otro lado del charco. Así lo dictan los números. En el triunfo ante Delaware el malagueño consiguió su career-high en anotación con 32 puntos y una exhibición desde el perímetro (7/10 en triples). Actuación que quiso refrendar con 16 puntos frente a Longwood, pero sobre todo unos días después ante Wake Forest. Los Demon Deacons eran un rival de renombre para UNC Greensboro y Francis aprovechó la ocasión para sacar a relucir su arsenal: 31 puntos y otro despliegue de muñeca, intuición e instinto anotador. Faltó la victoria para los Spartans, pero éstos ya tienen a su referente.

No ha sido la única buena noticia de la semana. Una vez más, cabe destacar el papel del hispano chileno Manny Suarez en Creighton, ya asentado en la rotación interior de los Blue Jays, que realizó uno de sus actuaciones más eficientes  en la victoria ante SIU Edwardsville con 9 puntos y 3 rebotes en 16 minutos en cancha. Quien ha vuelto a ser importante para los suyos es Jaume Sorolla. El pívot catalán se redimió saliendo de titular ante UNC Wilmington y firmó 8 puntos, 8 rebotes y 2 tapones en el triunfo de una Valparaiso que aún no conoce la derrota.  Los Crusaders han hecho una llamada de atención a sus nuevos rivales de la Missouri Valley Conference llevándose el Savannah Invitational.

El papel del resto de españoles ha sido discreto en esta ocasión, aunque sigue siendo reseñable que pese a su condición de freshmen, tanto Acoydan McCarthy como Ferrán Bernacer han saltado a pista en todos los partidos disputados por Austin Peay. Si bien los minutos no son abundantes, es una señal positiva de cara al futuro.

    • Kerwin Roach (Texas) presentó su candidatura a mate de la temporada.

      • Oliver Tot (William & Mary) protagonizó uno de los game winners más inverosimiles del curso. Old Dominion fue testigo. 

    • Los Friars sobrevivieron ante Belmont gracias a esta heroicidad de Kyron Cartwright.

    • Courtney Stockard materializó el upset de St. Bonaventure frente a Maryland en el último instante. 

    • La exhibición de Trae Young: 43 puntos y un arranque de temporada para el recuerdo. 

  • Marvin Bagley volvió a desplegar su cóctel de potencia y fundamentos.