En las últimas semanas se han repetido las noticias sobre la vuelta de Derrick Rose a las canchas. Desde el punto de vista médico ha recibido el alta, puede entrenar con contacto y por tanto puede jugar desde hace ya algún tiempo. Esto ha provocado que surjan todo tipo de rumores y teorías sobre qué sucede de puertas para dentro en la franquicia de Chicago y cuáles son las razones de que aún no haya saltado a las canchas.

Unos se apuntan a la teoría de que la recuperación va peor o al menos más lenta de lo esperado. Otros sostienen que todo va bien pero que tanto jugador como franquicia quieren ser cautos. No faltan tampoco los de las teorías de confrontación que sostienen que mientras que el jugador no quiere volver aún la franquicia lo está presionando. Incluso ha salido a escena la posibilidad de que la pasividad de Chicago a la hora de buscar refuerzos en la “trade deadline” haya impulsado al base all-star a tomarse con más calma la recuperación ante la sensación de que la franquicia no está apostando por esta temporada.

Las comparaciones más cercanas tampoco ayudan a acallar los rumores ya que otros dos jugadores que tuvieron la misma lesión la temporada pasada, Ricky Rubio y Iman Shumpert, han vuelto ya a las canchas con plazos de recuperación mucho menores que el que ya lleva Rose.

Yo sin embargo no doy demasiado crédito a toda la rumorología por la sencilla razón de que creo que hay una explicación más sencilla. Esa explicación va más allá de razones puramente médicas o deportivas y tiene que ver con algo que existe en el mundo desde la antigüedad y que en la NBA  tiene gran importancia. Hablo de hombres, héroes y dioses.

Iman Shumpert es un buen jugador, un proyecto de escolta titular para los Knicks cuya prometedora temporada de novato se vio truncada por la lesión. Y ya está. No es un ídolo de masas, no es una pieza clave, no es infalible. Es un jugador que ya antes de la lesión tenía sus días buenos y sus días malos, un jugador que se entiende que si un día está para contribuir más al equipo juega más y si no juega menos. Y no pasa nada. Todo el mundo va a entender que al volver de una lesión así no va a estar inmediatamente al 100%. Iman Shumpert es un hombre.

Ricky Rubio sí es un ídolo de masas y desde luego sí es una pieza fundamental en su equipo. Pero nadie espera que sea infalible. Decía un comentarista de la televisión americana durante un partido que el tener debilidades hacía que Ricky fuese de hecho más admirado. Él no es un jugador que pueda saltar por encima de todos, ni un anotador infalible ni gana partidos él sólo. La grandeza de Rubio viene de que sin ser el más rápido, el más fuerte ni el mejor anotador sea capaz de salir ahí, liderar a los suyos y sacar lo mejor de si mismo y de los demás. Es un hombre que se enfrenta a demonios y a dioses, que lucha en batallas perdidas, que puede ser herido como humano que es y levantarse de esas heridas para continuar luchando… Es un héroe.

Pero Rose está por encima de ese estatus. Está en ese lugar que la NBA reserva tan solo a los más grandes. Jordan, LeBron, Kobe… no tienen debilidades. Estos jugadores superan siempre a sus rivales salvo que sean otro como ellos. Puede ser que pierdan, pero nunca es porque no estén. Pueden estar grandes o enormes, pero nunca mal. Derrick Rose ha sido MVP de la NBA, ha puesto primero de la liga regular a un equipo que sin él ha caído en primera ronda de playoff. Ha salido cada noche a ser la estrella de Chicago con todos los rivales sabiendo que era el hombre a parar y con ninguno capaz de pararlo. Derrick Rose es un dios… para lo bueno y para lo malo.

Y lo malo es que si puedes hacer sangrar a un dios nadie volverá a creer en él.

Rose es un dios en ese Olimpo de dioses que es el más alto nivel de la NBA, pero su carne es humana, y se ha roto el cruzado anterior. Como hombre es muy difícil que vuelva rindiendo inmediatamente a buen nivel tras una lesión así. Como dios no puede permitirse un mes con 5 puntos 5 asistencias y un 20% en los tiros como se ha permitido Ricky. Mucho menos pasar totalmente desapercibido como Shumpert. De Rose no lo entendería nadie. Para los fans, para la prensa, para la liga y para su equipo es y debe seguir siendo inmortal.

Esta es para mi la clave. El propio Rose dijo que no quería volver hasta estar al 110%. Porque sabe quién es. Porque sabe que los rivales no le van a esperar. Los tiburones se lanzarán sobre él en cuanto vean una gota de sangre. Y él quiere estar preparado. Preparado para luchar cada noche al más alto nivel. Preparado para que todos le sigan viendo como miembro de esa élite intocable.

Todo esto puede implicar no volver hasta cerca del playoff o hasta la temporada que viene. Quién lo sabe. Lo que está claro es que no volverá hasta que sienta que puede con todo y con todos.

Es el precio de la inmortalidad.

  • []_MoU_[]

    precioso artículo, por cosas como esta os sigo a diario.

    Y eso que no estoy de acuerdo jajaja. Para mi la razón es que la vuelta de Rose, ahora, a 20 partidos de playoffs, no sirve para nada. Chicago está 5to, y seamos francos: por encima de su nivel, con Rose al 100% solo están los Heat, y su puesto ya es inalcanzable.

    Por tanto, entre quedar como ahora (5tos) o un puesto arriba uno abajo, no veo que haya mucha diferencia. Pero entre tener a Rose al 100% para PO y que se lesione otra vez hay un abismo.

    Así que ahora a seguir fortaleciendo la rodilla, a ponerse aun mas en forma, y cuando queden 4 o 5 partidos para PO al campo, a probarse, poco a poco, a pillar ritmo, para estar al 80% en primera ronda, y a tope cuando se juega el cuello Chicago, en semis y finales (de conf y de NBA).

    Un saludo!

  • Benito Andrade

    Hola MoU

    Primero de todo gracias. Siempre es agradable saber que alguien lee los artículos que escribo y si encima te ha gustado pues mucho mejor.
    Es verdad que lo prioritario para todos es que Rose no vuelva a lesionarse, pero yo creo que esa etapa ya está superada. Quiero decir que no le habrían dado permiso para entrenar con contacto si hubiese riesgo de recaída. Ahora mismo probablemente sea igual de probable que rompa los ligamentos de la rodilla mala como que rompa los de la buena, quiero decir.
    Respecto a lo que dices de los rivales es verdad que tras Miami hay una serie de equipos que es difícil decir cuál está más fuerte. En ese sentido es verdad que el rival que les toque en primera ronda da un poco igual pero la ventaja de cancha sí tiene su importancia. Porque eso de que el Chicago actual, que para mi tiene bastante peor plantilla que el del año pasado, recuperando a Rose está por encima de todos excepto a Miami está muy por ver. Si Rose vuelve sin estar al 100% y no coge ritmo antes del playoff les puede dar un disgusto mucha gente… e incluso con un muy buen Rose hay que jugar… Yo solo veo a Miami claramente por encima de los demás. Lo de Chicago está por ver.
    Ojalá vuelva el mejor Rose este año y lo veamos…