Escribir sobre el equipo al que sigues, sobre tu equipo, siempre plantea un reto. Por un lado, normalmente no es necesario documentarse tanto porque conoces al equipo en profundidad, por otro lado, es muy difícil conseguir que el lado objetivo venza al subjetivo. Esto no siempre es malo, a la hora de celebrar una victoria o de llorar una derrota la subjetividad es un valor añadido al texto, le añade una parte emocional que redactando un texto objetivo no se conseguiría. Sin embargo, a la hora de intentar hacer un repaso de las acusaciones a las que se enfrenta el equipo y las posibles consecuencias, hay que evitar que afloren los colores. Dicho esto, hora de afrontar la difícil tarea para un seguidor de Louisville Cardinals de explicar el escándalo que ha salpicado al equipo y el castigo que puede recibir.

La bomba estalló el 2 de octubre de 2015, “The Indianapolis Business Journal” destapó el escándalo: la Universidad de Louisville había contratado los servicios de prostitutas para intentar convencer a jóvenes jugadores de baloncesto, en ocasiones menores de edad, de enrolarse en dicha universidad. El periódico basaba su historia en el libro “Breaking Cardinal Rules” escrito por la exprostituta Katina Powell. Los efectos no se hicieron esperar, nada más conocerse la noticia twitter se convirtió en un hervidero y, tres días más tarde, el libro de Powell ocupaba la primera posición de las ventas de los libros sobre deportes en Amazon  A modo de resumen, Powell cuenta en su libro que entre 2010 y 2014 fue contratada en repetidas ocasiones como stripper durante las visitas de posibles recruits a Louisville, visitas a las que acudió con varias compañeras, entre las que se encontraban sus dos hijas, y que en muchas ocasiones finalizaban manteniendo relaciones sexuales con los candidatos a futuro jugador, sus acompañantes e incluso jugadores que ya formaban parte del equipo. De “convencer” a las chicas se encargaba Andre McGee, exjugador de Louisville y miembro del equipo técnico en el período en el que supuestamente tuvieron lugar los hechos descritos por Powell. McGee primero preparaba el terreno, dando billetes a los recruits para que estos se los lanzasen a las prostitutas durante los bailes, finalmente pagaba la cantidad acordada con Powell, una cantidad cuya suma ascendería a 10.000 dólares, para que tuviesen lugar las relaciones sexuales.

andre mcgee

La bola de nieve estaba creciendo por lo que desde la dirección de los Cardinals era necesario pronunciarse, algo que sucedió el 6 de octubre en forma de anuncio de una investigación interna. Dos días más tarde varios acontecimientos aumentaban aún más la repercusión del escándalo:

  1. Según CBS Sports, el antiguo recruit y actual jugador de Ohio State JaQuan Lyle confirmaba al ser entrevistado por la organización de la NCAA algunos de los hechos narrados en el libro de Powell, en concreto los hechos en los que él tomó parte junto a cuatro prostitutas que trabajaban para Powell. Como consecuencia de esta charla la NCAA decidió entrevistar, Antonio Blakeney, quién también tuvo un compromiso que finalmente rompió con Louisville sin que se hayan difundido datos sobre esta última entrevista. Además, diversos medios apuntan a que existen testimonios, anónimos para proteger su integridad, de otros cinco jugadores que llegaron a estar comprometidos o finalmente jugaron para los Cardinals en los que cuentan, literalmente, que aquello parecía un club de striptease.
  2. Rick Pitino anunciaba que no dimitiría por el escándalo, pese a que tras las declaraciones de Lyle la cosa pintaba cada vez peor para los Cardinals. Según Pitino dimitir sería la salida más cobarde y quiere averiguar que sucedió realmente y por qué, sin embargo está dispuesto a dejar el cargo si el director del programa deportivo de Louisville, Tom Jurich, se lo pide. De manera simultánea a las declaraciones del entrenador, la Universidad de Louisville daba un paso más y contrataba a los abogados Stites y Harbison como defensa ante el posible proceso al que deberán enfrentarse tarde o temprano.

Por si las acusaciones de Powell no fuesen suficientes, Sports Illustrated decidió el 9 de octubre que era hora de avivar el fuego. En un artículo firmado por Michael Rosenberg   se acusaba a la universidad de crear y mantener un entorno perjudicial para las mujeres, enseñando atletas masculinos que las mujeres son un objeto que se puede usar y tirar. Está claro que el asunto transciende lo deportivo, las irregularidades en la obtención de nuevos jugadores y que incluso jueces externos a la NCAA podrán tomar parte en el asunto, sin embargo el argumento de Rosenberg puede ir demasiado lejos. Cada uno es libre de opinar y juzgar en consecuencia.

A la defensa de su alma máter salió Luke Hancock, miembro del equipo que se hizo con el campeonato en 2013. Pese a residir en el edificio Minardi, lugar dónde según Powell tuvieron lugar los hechos entre 2010 y 2014, asegura que nunca escucho, vio o estuvo implicado en nada. Hancock aseguraba estar conmocionado, ya que se está hablando de jugadores de 19-20 años. Luke también aprovechaba la ocasión para poner la mano en el fuego por Pitino, de quien aseguraba desconocía los hechos, si es que finalmente se demuestra que sucedieron. Además, Hancock confirmaba haber hablado con la mayoría de los compañeros de aquel equipo campeón y todos habrían negado saber nada del tema.

El mismo 12 de octubre, día en el que se conocían las palabras de Hancock, Pitino decidió por consejo de la organización de la NCAA dejar de hablar del tema. Eso sí, no sin antes declarar que se investigará, perseguirá y castigará a los culpables y que Andre McGee debe dar la cara y contar la verdad. Ante el silencio de Pitino, otros miembros de Louisville decidieron que sí merecía la pena hablar y lo hicieron para defender a la Universidad de Louisville de las palabras que le había dirigido Rosenberg. La alumna senior Dallas Knierman recordó a todo el mundo el 13 de octubre que todo lo que pone en el libro de Powell son, de momento, sólo acusaciones. Knierman se mostraba sorprendida porque un periodista como Rosenberg se rebajase a ese nivel y finalizaba los argumentos expuestos en su blog dejando claro que no se trataba de un campus perjudicial o peligroso para las mujeres. Cinco días más tarde el entrenador del equipo femenino Jeff Walz llamaba al artículo de Rosenberg “periodismo sin importancia” y tiraba a matar, diciendo que antes de describir algo así debería haber visitado el campus o presentar algún testimonio.

Para acabar el repaso a la punta del iceberg de un escándalo que, cierto o no, removerá los cimientos de la NCAA no podemos olvidar a una de las protagonistas principales: Katina Powell. Mientras institución, cuerpo técnico, jugadores y periodistas jugaban sus bazas, la señora Powell contrató como consejero al abogado Larry Wilder y anunció que, pese a que tanto ella como su abogado habían recibido amenazas de muerte, realizará múltiples apariciones en los medios de comunicación. La primera de las apariciones tuvo lugar el 20 de octubre en el programa “Good Morning America”, siendo la primera de una extensa lista de alguien que hace esto porque se conozca la verdad pero que también ha reconocido que el dinero forma parte de sus intereses.

No conocer más detalles impide ahondar en un caso que dará mucho que hablar, pero conocer el reglamento de la NCAA permite explicar las consecuencias que esto puede tener para el programa de baloncesto de la Universidad de Louisville en una nueva entrega, ¡cómo no!, para Basket Americano.

Rick pitino truth

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