Este artículo es la continuación de una entrega previa de este blog, en el que se hacía un instructivo resumen de las tácticas defensivas básicas ante el bloqueo directo. Por tanto, antes de leer este artículo, se recomienda leer previamente el anterior, pues se harán algunas alusiones al mismo y a buen seguro contribuirá a una mejor comprensión de éste. El tema que se abordará sucintamente aquí serán los cambios y ayudas defensivas del bloqueo directo una vez éste ha cumplido su objetivo de bloquear al defensor del jugador con el balón.

Tal y como se indicó en el artículo introductorio, una de las estrategias para desactivar el bloqueo directo es el cambio defensivo, es decir, que el defensor del atacante que pone el bloqueo (generalmente un hombre alto) pase a ocuparse del jugador con el balón, mientras que el defensor de éste pasará a ocuparse del jugador que ha puesto el bloqueo:

Como también se observó en el artículo anterior, ésta estrategia no es deseable cuando el equipo atacante involucra en el bloqueo directo a un jugador con balón bajo y rápido y un bloqueador alto y fuerte, pues las reasignaciones defensivas resultantes del cambio suelen ir en contra a los intereses del equipo defensor: el jugador con el balón podría zafarse con facilidad del hombre alto por medio del bote, penetrando hacia el aro o abriendo distancias para lanzar desde fuera, y el hombre alto podría postear al defensor bajo con comodidad, por medio de una sencilla inmersión del balón en la zona. Es por esto por lo que algunos equipos ponen en práctica otro tipo de cambios defensivos más complejos, que involucran a más jugadores que los propiamente interpelados por el bloqueo directo, a fin de protegerse de las potenciales superioridades que el equipo atacante podría explotar tras un cambio defensivo típico.

I. Un cambio con el otro jugador interior:

Como hemos dicho, el principal objetivo de los cambios que involucran a más de dos jugadores es evitar las reasignaciones defensivas perjudiciales. Por tanto es lógico que, si la prioridad defensiva es impedir que el jugador alto que pone el bloqueo quede emparejado, tras el cambio, con el defensor bajo, el tercer jugador involucrado en la defensa sea otro jugador interior. Aquí partimos de la suposición de que, según los quintetos clásicos, todos los equipos tienen al menos dos jugadores interiores altos en la pista, pero obviamente esto cada vez es menos habitual y, de hecho, no es necesario que exista un segundo defensor “interior alto” que sea una asignación defensiva ideal para el atacante que ha bloqueado. Basta con que haya un tercer jugador que sea algo más alto que el defensor inicial del jugador con el balón, usualmente bajo, y que se encuentre relativamente cerca del bloqueo directo, para que llegue a tiempo a la ayuda. La situación ideal es que la rotación defensiva se cumpla en un único movimiento, sin que el base defensor tenga que invertir ni un segundo en defender el interior, y antes de que el balón llegue a manos de éste, como ocurre en la siguiente jugada:

Ilyasova es el tercer defensor implicado en la defensa del bloqueo directo (entre Danny Green y Pau Gasol). Antes de que el pase de Green a Pau llegue a sus manos, Ilyasova ya ha llegado a defenderle y Hardaway no ha necesitado salir a defenderlo, lo cual hubiera podido crear (al formarse un dos contra uno de facto entre Iliasova y Hardaway sobre Pau) un desajuste defensivo que los Spurs podrían haber explotado.

II. Dos cambios seguidos:

Sin embargo, a veces no parece posible o recomendable que el cambio defensivo deseado se realice en un solo movimiento: en estas ocasiones sí existe un breve lapso de tiempo en el cual el defensor bajo queda reasignado con el bloqueador alto, y el defensor del bloqueador con el atacante con el balón. Pero es importante no confundir un simple cambio en el bloqueo directo con la siguiente opción defensiva que analizamos aquí, pues ésta comprende un segundo cambio, en el que un tercer defensor entrará en juego una vez el primer cambio haya conseguido contener las amenazas inminentes del bloqueo directo.

Esta opción es especialmente interesante para situaciones en las que el bloqueador (aunque sea un hombre alto) constituye una amenaza en el pick&pop (es decir, cuando el bloqueador en vez de realizar la continuación hacia el aro se queda flotando para el tiro exterior). Y es que, cuando el jugador que bloquea se queda en el perímetro, el segundo defensor interior teóricamente involucrado en el cambio se encuentra demasiado lejos para realizar la ayuda. Por tanto, esta ayuda queda momentáneamente en manos del defensor del jugador con balón, aunque esto cree una reasignación inapropiada. Este primer cambio tiene el objetivo de cumplir la prioridad inmediata de evitar el tiro exterior del jugador bloqueador. Sin embargo, una vez que este objetivo se ha cumplido, es probable que el atacante quiera explotar su superioridad física llevando a su nuevo defensor, más bajo, al poste. Es entonces cuando entra en juego el otro defensor interior y el segundo cambio, como ocurre en la siguiente jugada:

En el momento en que Porzingis, cuya amenaza desde el perímetro ha sido convenientemente anulada por el primer cambio, entra a la zona para explotar su superioridad sobre Mack al poste, un defensor interior más apropiado para la defensa de Porzingis como Lyles realiza el cambio. De esta forma, el transitorio desajuste defensivo creado en el primer cambio defensivo ha sido desactivado, y Porzingis debe conformarse con un tiro punteado.

Nótese que ninguna de estas estrategias defensivas carece de sus flancos débiles. En el cambio con el segundo interior en un solo movimiento, la táctica antes ilustrada con el pick&roll de los Spurs, Bertans ha quedado totalmente liberado tras el cambio de Ilyasova, y si Pau lo hubiera visto Bertans hubiera dispuesto de un triple lateral totalmente abierto. Este tipo de amenazas tras cambios defensivos realizados por interiores son bastante comunes ahora que los equipos cada vez atacan con más fecuencia con al menos uno de los jugadores teóricamente “interiores” abiertos y amenazando desde el perímetro. Por otra parte, en la jugada en la que los Jazz realizan los dos cambios seguidos, aunque se ha evitado el mismatch entre Mack y Porzingis, Mack no ha podido recuperar su primer emparejamiento (Jennings) sino que ha tenido que emparejarse con Lance Thomas, y Favors ha quedado a cargo de Jennings, quien podría haberlo superado fácilmente a través del bote, si el balón hubiera vuelto a sus manos. Es de suponer que estos desajustes defensivos podrían ser solventados mediante nuevos cambios defensivos, pero con los anteriores suele ser suficiente para desactivar las amenazas inmediatas del bloqueo directo una vez éste ha cumplido su objetivo de bloquear al defensor del jugador con el balón.

  • Nino

    Excelente