En pasadas entregas de este blog, hemos tenido la ocasión de introducir la noción de bloqueo directo y de recopilar tanto las jugadas ofensivas típicas que se desarrollan a partir de él como las principales estrategias defensivas para anularlo. En este nuevo artículo analizaremos brevemente una variante relativamente nueva del pick&roll, cada vez más frecuente en el baloncesto actual. La variante debe su nombre a la puesta en práctica de la misma por parte de la selección española en torneos recientes, aunque otras versiones han sido desplegadas con anterioridad y su aplicación también se ha diversificado en su importación a la NBA.

La jugada consiste en un bloqueo directo con continuación (por lo general un pick&roll frontal, aunque no necesariamente) seguido de un segundo bloqueo a la altura de la bombilla al defensor del jugador que coloca el primer bloqueo. Típicamente, este segundo bloqueo resulta ser ciego (que, como explicamos en una entrega anterior, es un bloqueo situado a espaldas del defensor, quien suele ser pillado por sorpresa), y el responsable de ponerlo es un alero con capacidad de tiro exterior, a diferencia del primer bloqueador que, siguiendo la tradición, es un pívot alto y corpulento. En un principio, esta estrategia ofensiva se antoja fácilmente identificable como un bloqueo directo doble, cuyo único objetivo parece la entrada a canasta del jugador con el balón:

Ciertamente, este es un desenlace muy frecuente de la jugada. Suele ocurrir cuando el bloqueo ciego tiene un gran impacto y el defensor del jugador que lo realiza no cierra el paso al penetrador.

Sin embargo, el éxito de esta jugada estriba en la riqueza de sus posibles ejecuciones. Por un lado, fuera cual fuera la razón original que motivó la creación de la jugada, parece específicamente diseñada para la consecución de un tiro exterior. Y es que, una vez realizado el bloqueo ciego, el alero tiene espacio abierto para dirigirse al perímetro (ésta es la razón por la que el segundo bloqueador suele ser un buen tirador): su defensor deberá elegir entre seguirlo a él o detener la penetración del jugador con el balón, y en el caso de que tome esta última decisión su par quedará abierto en el triple (a no ser que existan ayudas).

Finalmente, existe la amenaza de que el finalizador de la jugada sea el primer bloqueador. A este respecto, cabe hacer varias consideraciones. Otra de las finalizaciones para las que este pick&roll “a la española” parece específicamente diseñada es para el tiro exterior del primer bloqueador, pero en una versión algo más sofisticada del pick&pop tradicional. Tal y como se describió en el artículo introductorio sobre la defensa del bloqueo directo, una estrategia muy socorrida es la que los americanos denominan “ice”, la negación del bloqueo, en la cual el defensor del bloqueador suele hundirse en la zona para denegar la penetración que, posiblemente, permitirá el defensor del jugador con balón. En estas ocasiones, suele producirse un 2 contra 1 de facto sobre el jugador con el balón, que el equipo atacante puede resolver mediante el llamado pick&pop (es decir, la no continuación del bloqueador y su suspensión más allá de la zona), particularmente si el jugador que bloquea supone una amenaza desde la media o larga distancia. Pues bien, en la presente variante puede potenciarse este tiro exterior si el segundo bloqueador hace un mayor énfasis en impedir la defensa al primer bloqueador que al jugador con el balón. Curiosamente, este segundo bloqueo puede así pasar de ser considerado directo a indirecto.

Por otro lado, este bloqueo indirecto puede ser igualmente efectivo si el pívot realiza la continuación hacia la canasta, en lugar de quedarse flotando en el perímetro. También los pick&roll tradicionales suelen resolverse de manera parecida, pero incorporar un segundo bloqueador que facilita la liberación del pívot a la altura de la bombilla puede aumentar la efectividad de la jugada.

El pick&roll a la española guarda obvios paralelismos superficiales con otras jugadas típicas en las que pueden incorporarse varios bloqueos directos e indirectos, tales como el double drag o incluso los famosos “cuernos”. Tal vez tengamos ocasión de ocuparnos de estas otras jugadas en futuras entregas, pero la variante del bloqueo directo aquí presentada merecía ser analizada separadamente.