Draymond Green acaparó todos los flashes de la noche en Memphis al firmar una actuación para la historia: 4 puntos, 12 rebotes, 10 asistencias, 10 robos y 5 tapones. Unos números que se traducen en el primer triple-doble de toda la historia de la NBA sin alcanzar la decena de puntos.

Estadísticas solo al alcance de un todoterreno como Green que pueden desarrollarse todavía más. Tampoco había logrado nadie antes combinar 10 recuperaciones y 5 tapones en un encuentro desde que ambas estadísticas se comenzaron a registrar de forma oficial en la temporada 1973-74. Además, sus 10 robos suponen un récord en la presente temporada y una marca no lograda por ningún jugador desde que lo hiciera Brandon Roy en 2009.

En lo colectivo, el Warriors-Grizzlies fue un encuentro decepcionante y con menos emoción de la esperada tras los dos choques previos entre ambos esta temporada en los de Steve Kerr habían caídos derrotados. Los de Oakland impusieron su ritmo desde el inicio y de la mano de un Klay Thompson desecandenado en ataque no dieron opción. El alero de los Warriors se fue hasta los 36 puntos con unos porcentajes de escándalo (superiores al 50% en triples y en tiros de campo), siendo además respaldado por el buen hacer de Durant e Iguodala (24 y 22 puntos respectivamente), que relegaron la actuación de Stephen Curry a un papel muy secundario por un día.