Pistoletazo de salida al mercado de agentes libres en la NBA. Y de carrera de fondo nos olvidamos. El nuevo tope salarial ha roto la banca y los jugadores se apresuran a sacar tajada lo antes posible. No vaya a ser que el día de mañana se bajen los delirios febriles y se corte el grifo de millones. Los 100 metros lisos llegan a la NBA.

Uno de los primeros en acordar su nuevo contrato ha sido DeMar DeRozan, que seguirá en los Raptors por 139 millones en 5 años. Se prometieron exclusividad en la negociación y rapidez en la ejecución.

Tanto Ujiri, General Manager de los Raptors, y DeRozan, han acordado la extensión de su contrato el primer día. El escolta cobrará casi 28 millones por temporada, aunque no ha alcanzado el máximo salarial. Para la franquicia canadiense, no ha sido mal negocio.

Los rumores de salida de DeRozan se habían alimentado a lo largo de la temporada. El jugador, que disputará los Juegos Olímpicos con el USA Team, decidió no ejercer su Player Option y salirse de su contrato para aprovechar el nuevo tope salarial en la NBA. Ujiri, entonces, reconoció que no iba a negociar con DeRozan hasta verano.

Lo que se interpretó como una puerta cerrada a darle el nuevo contrato no era sino una estrategia del hábil General Manager para evaluar su rendimiento durante el año. Ya en mayo, Ujiri reconocía que “traer de vuelta a DeRozan” era su “prioridad número uno”.

Y DeMar DeRozan ha cumplido. Los Raptors han llegado a la Final de Conferencia Este, donde fueron avasallados por los Cavaliers. Han firmado la mejor temporada de su historia, pero aún perdura la sensación de no haber alcanzado su techo.

DeRozan ha sido All-Star este año por segunda vez y ha entrado en la lista del USA Team gracias a las múltiples bajas.

Toda su carrera profesional ha estado en los Raptors, equipo que le drafteó en 2009. Esta temporada ha sido el noveno máximo anotador de la NBA, promediando 23.5 puntos por partido.