Sugar Ray se retiró de la NBA en 1987, con muchos planes de futuro y una larga agenda de amigos. Pues bien, un exceso de altruismo sumado a una estafa inmobiliaria provoco su bancarrota económica, su mujer y sus hijos le abandonaron, comenzaron sus problemas de salud y toda su vida se torció.
‘Sugar Ray’ subsiste ahora durmiendo en un camión abandonado en Pompano Beach (Florida) y alimentándose de lo que pesca en un puerto. Ha intentado hacer numerosos trabajos y chapuzas para los aldeanos locales: limpiar barcos, cuidar jardines, entrenador escolar y panadero, pero no ha conseguido salir del bache en el que lleva más de 15 años.
Él mismo reconoció a la prensa de EE.UU. que había llegado a pensar en el suicidio. “No voy a morir de hambre porque puedo pescar el 98% de mi tiempo, pero ésto es lo más difícil por lo que he pasado“, reconoce ‘Sugar Ray’ a un Tim Povtak que ha vuelto a sacarle del ostracismo.
El sistema de salud estadounidense les está terminando de hundir ya que, al no tener dinero, no se puede permitir el “lujo” de un seguro médico, a pesar de que visita con frecuencia el hospital por culpa de la diabetes y la depresión, compañera suya desde hace años.
“Solía pensar que la vida era injusta, pero me doy cuenta ahora las cosas suceden por alguna razón. Todo el mundo tiene sus propios problemas… y yo no estoy a estar aquí mucho tiempo“, reflexiona el ex-jugador.
En una entrevista que concedió al ’The Boston Globe’ antes del verano, un desesperado Ray Williams lanzó un mensaje de ayuda al mundo del baloncesto y a sus estrellas: ”Cuando yo jugaba siempre se hablaba de lealtad al equipo, pero ahora, ¿dónde está la lealtad y la compasión cuando un ex-jugador está sufriendo? Abro las puertas a esos jugadores cuyos salarios están por el cielo“.


