Brooklyn, posiblemente el barrio más famoso del mundo, ha sido protagonista de canciones, novelas y películas y a partir de la temporada 2012–2013 será parte también de la historia de la NBA. Es probable que la mudanza de los antiguos New Jersey Nets a Brooklyn aporte numerosos beneficios económicos y más atención por parte de los medios a sus propietarios, pero en el aspecto deportivo el proyecto hace aguas antes de su inicio.
Nathan Glass volvió al barrio que le vio nacer, en Brooklyn Follies de Paul Auster, en busca de un lugar tranquilo en el que morir. Tomando esto como referencia, podemos hacer un símil con la situación del que podría ser el jugador franquicia de los Brooklyn Nets: Deron Williams.
Uno de los, indiscutiblemente, mejores bases de la actualidad vio como su carrera daba un giro radical a mediados de la temporada 2010–2011, cuando abandonó los Jazz de Utah por la puerta de atrás rumbo a New Jersey. El clima se había hecho irrespirable en la franquicia mormona y la dimisión de Jerry Sloan prendió la mecha. Días después, Deron Williams tenía que hacer las maletas y, según dicen las malas lenguas, se enteró gracias a la televisión de su nuevo destino.

La sonrisa que mostró en su presentación no ocultaba su opinión sobre el cambio de aires y esta situación se ha reflejado constantemente en la cancha. Acostumbrado a ejecutar de manera magistral el pick & roll junto a Boozer en Utah, en los Nets no ha sido capaz de encontrar una pareja de baile del mismo nivel. Brook Lopez tiene margen de mejora, pero todavía está verde y la lesión que ha sufrido esta temporada, por la cual sólo ha podido disputar 5 partidos, ha supuesto un bache en su progresión.
En unos Nets en los que el rookie MarShon Brooks ha sido una de las notas positivas de la temporada, D–Will se ha dedicado a hacer lo que mejor sabe. Pese a algunas críticas por estar algo falto de forma y, tras pasar el lockout probando suerte en Turquía, el point guard ha desplegado su talento por las canchas de la NBA. Esto no ha servido para que los Nets jueguen los playoffs, pero sí han conseguido mejorar el balance de la temporada anterior.
Mikhail Prokhorov parece dispuesto a todo por mantener a su estrella pero es a Deron a quien le corresponde, posiblemente antes de los Juegos Olímpicos, decidir si se deja seducir por los cantos de sirena del magnate ruso o busca continuar su carrera lejos de Brooklyn. Parece que sólo la llegada de Howard lograría que Deron permaneciese en los Nets, mientras que Dallas parece una alternativa viable ya que Williams es de allí y, sobre todo, por Dirk Nowitzki. Mark Cuban parece empeñado en conseguir a Deron y, porque no, juntarlo con Dwight Howard. El Big Three que podrían formar junto al teutón impresiona y no sería nada extraño teniendo en cuenta la tendencia actual de la NBA de juntarse varias estrellas para intentar el asalto al título de campeón. Lograr semejante plantilla se antoja una tarea más que complicada, pero no se puede subestimar al excéntrico y multimillonario Cuban.
En Brooklyn Follies, distintos personajes hicieron que Nathan Glass recuperase las ganas de vivir y pensase con ilusión en el futuro, exactamente lo mismo que necesita Deron para recuperar su mejor versión y buscar el campeonato: jugadores competitivos a su lado. Brooklyn fue el marco ideal para la nueva vida del personaje creado por Auster y puede ser un punto de inflexión en la carrera de Williams. La incógnita se resolverá en las próximas semanas, pero la decisión que tome marcará su carrera.



