Aplicaciones prácticas del bloqueo indirecto – Triángulo Ofensivo

El bloqueo indirecto, como una de las herramientas más socorridas en el baloncesto a la hora de generar ventajas de todo tipo (emparejamientos favorables para el equipo atacante, jugadores situados en posiciones propicias, tiros liberados, etcétera), se explota recursivamente en casi cualquier sistema ofensivo. Uno de los más célebres entre estos sistemas, aunque algo demodé en los últimos años, es el Triángulo Ofensivo. Ideado en los cuarenta por el entonces entrenador de la USC Sam Barry y perfeccionado por su pupilo Tex Winter, fue más popularmente puesto en práctica por los Bulls de los noventa y los Lakers de la primera década del nuevo siglo. Aunque a día de hoy el triángulo solo es desarrollado de manera sistemática, bajo la alargada sombra de Phil Jackson, por los New York Knicks, una multitud de sus preceptos y jugadas siguen vigentes en las estrategias ofensivas de muchos entrenadores, preceptos y jugadas que, como no podía ser de otra forma, explotan el bloqueo indirecto. De modo que un breve repaso de los vestigios más presentes del Triángulo Ofensivo (un repaso que no pretenda ser si quiera una introducción al mismo sistema) nos permitirá dar cuenta de algunas aplicaciones prácticas del bloqueo indirecto en el baloncesto actual.


Figura 1: Disposición inicial clásica del Triángulo Ofensivo. El base (1) ha pasado al alero (3) para después cortar hasta el extremo del lado fuerte, formándose así un “triángulo” entre el alero, el base y el pívot (5).

1. Primera opción: Balón al poste

Figura 2: El alero ha decidido pasar al poste.
En la disposición inicial más clásica y reconocible del Triángulo, una vez el base ha hecho llegar el balón al alero, realiza un largo corte hasta situarse más allá del perímetro en la esquina del lado fuerte. Por tanto, recae sobre el alero con el balón la decisión más importante de la jugada: elegir el próximo pase. La primera opción es la de hacerle llegar el balón al jugador que espera en el poste (fig.2). Aquí solo señalaremos tres automatismos posibles que pueden seguir a esta primera decisión. El primero de ellos (fig.3) consiste en que tanto el alero como el base del lado fuerte corten alrededor del pívot, y atraviesen toda la cancha para formar otro triángulo en el otro extremo.

Figura 3.

Nótese que el alero que realiza el corte pasará cerca de los ala-pívots del lado débil. Este hecho ha sido explotado por el sistema, convirtiendo frecuentemente este corte en un bloqueo indirecto que libere al ala pívot atacante (4). Así, el pívot con el balón se encuentra con una sencilla vía de pase al jugador aventajado, que ahora dispone de un tiro fácil a corta distancia (fig.4).


Figura 4.

Una segunda opción (fig.5), una vez el balón ha llegado a manos del posteador, es que, en lugar de efectuar el clásico corte alrededor de él, el alero (3) ponga un bloqueo indirecto al base que ha realizado el corte hasta la esquina. Esto abre una fácil línea de pase al pívot, que puede entregarle el balón al tirador abierto más allá de la línea de tres. Aunque no constituya ninguna innovación histórica, se trata de una opción últimamente explotada por Steve Kerr, en uno de sus exitosos esfuerzos por recuperar elementos del Triángulo clásico que le resulten útiles en su plantilla nutrida de grandes tiradores.

Figura 5.

Ni qué decir tiene que también (1) puede poner un bloqueo indirecto para que (3) quede liberado en la esquina.

Finalmente, puede mencionarse una tercera opción tras la inmersión del balón en el poste (fig.6). Esta consiste en que el alero ponga un bloqueo indirecto al escolta del lado débil, mientras que el base corta al extremo opuesto para abrir espacio.

Figura 6.

2. Segunda opción: “Pinch post”

Figura 7.
Volviendo a la disposición inicial del Triángulo, en el que el balón sigue aún en manos del alero, es posible que éste prefiera pasárselo al escolta (2) en lugar de introducirlo en la zona (fig.7). Esta opción (conocida como “pinch post”) suele preceder a un dos contra dos jugado entre el escolta y el ala-pívot (4), pero es interesante atender a la acción simultánea que sucede en el lado débil (fig.8). El alero (3), acompañado en variable intensidad por el pívot (5), efectúa un bloqueo indirecto para el base que realizó el corte a la esquina, consiguiendo que éste quede liberado en la media o la larga distancia, y con una fácil vía de pase por parte del escolta que recibió el balón en primera instancia.

Figura 8.

Como otros muchos escenarios surgidos históricamente del Triángulo, éste es elaborado por entrenadores que no aplican el sistema ofensivo en su totalidad, saltándose los primeros pasos. El gran Mike Budenholzer, por ejemplo, nos muestra aquí su versión particular:

Una jugada muy similar puede desarrollarse en el caso de que el alero (3) encargado de iniciar la jugada no pase al escolta sino al ala-pívot (4), que se habrá acercado al centro de la bombilla para facilitar la inmersión (opción llamada “blind pig”, fig.9). Se produce a partir de ahí el mismo juego de bloqueos indirectos permitiendo la liberación del base (1), solo que el lanzador del pase será (4), no (2).

Figura 9: Blind Pig.

3. Tercera opción: pase a la esquina


Figura 10.

La tercera opción del alero es devolverle el balón al base, una vez ha realizado el corte hasta la esquina (fig.10). El bloqueo indirecto es puesto entonces por el propio pívot para que el alero pueda penetrar hacia el aro con ventaja. Si el corte es lo suficientemente agresivo, el bloqueo contundente, y la inmersión del balón certera, se producen tiros muy sencillos debajo de canasta (fig.11).

Figura 11.

Lo anterior no es más que una colección en absoluto exhaustiva de algunas aplicaciones del bloqueo indirecto en el marco del Triángulo Ofensivo. Para hacer justicia a la riqueza táctica de este sistema y a la imaginación de los diversos entrenadores que lo han puesto en práctica históricamente sería preciso un espacio con el que no disponemos en el presente artículo. No obstante, lo aquí esbozado es suficiente para dar cuenta de la utilidad del bloqueo indirecto en los sistemas ofensivos complejos, y permite asimismo comprender la importancia de esta acción en la puesta en práctica de multitud de jugadas de baloncesto. Especialmente los jugadores encargados de efectuar los bloqueos indirectos deben ser conscientes de la responsabilidad que recae sobre ellos, así como de la diferencia que puede suponer para el éxito final de la jugada la actitud y la inteligencia que muestren a la hora de efectuar dichos bloqueos.

Para complementar esta entrada no os olvidéis de leer El bloqueo indirecto: una introducción, por Paúl Requejo De La Fuente